RUTA 1 ETAPA 7: CASTELLAR - BEAS DE SEGURA









CAMINO TRANSHUMANTE


Ya se acerca nuestro frailecico a su destino inmediato. Ya va dejando la comarca de El Condado, el camino que ha venido andorreado por la franja norte de Jaén, siempre lindando con la Mariánica que nos ha acompañado desde que asomó por aquellas riscas de las Tres Hermanas, por donde conoció por primera vez Andalucía. Entraremos sutilmente, siguiendo su huella, casi sin hacer ruido, en la comarca de la sierra de Segura.





Mudaremos los horizontes, y el canje lo realizamos por un lugar con intenso regusto carmelita: el Portichuelo. El lugar donde decimos adiós al infinito Condado y desde donde avistamos, en el horizonte, la sierra segureña tiene el regusto carmelita, porque allí, en el Portichuelo, en su fuente y floresta, documentan varios autores el descanso que realizó Santa Teresa en su viaje de Beas de Segura a Sevilla1., un curioso episodio de “misticismo rústico” donde narran que del lugar difícilmente pudieron sacar a la Madre, embebida, como dice una testigo, “porque con la diversidad y canto de mil pajaritos toda ella se deshacía en alabanzas a Dios”.



Posible fuente de El Portichuelo actualmente cerrada.

El tramo que nos aguarda, fue usado ancestralmente por los pastores serranos, aquellos que desde el altiplano segureño se veían obligados a abandonar los crudos inviernos y bajarse a las Andalucías, como le decían por entonces a esta tierra, cuando aquello era Reino de Murcia y esto, Reino de Jaén. Actualmente, aunque con menos intensidad, se continúa desarrollando esta ancestral actividad, constituyendo un espectáculo anual y un mérito para los pastores trashumantes que continúan practicándolo.


Cordel de El Condado

Desde al Portichuelo, cuyo acertado topónimo no deja lugar a dudas, podemos divisar en la lejanía las cumbres del Natao que señalan inequívocamente nuestro destino: Beas de Segura. Antes, hay que cruzar el valle del Guadalimar y cruzar este río Colorao como es conocido por los contornos por el puente mocho ganadero y transhumante.


Puente Mocho sobre el río Guadalimar

Puente Mocho, recientemente remodelado

A Beas llegará, por fin, un fraile caquéctico, arrastrando aún las secuelas del cautiverio, agotado, postrado, sin aliento. Sorprende su estado, según la documentación, a las monjas del convento fundado unos años antes por la Madre Teresa, tal es su ánimo que se derrumba ante coplillas melancólicas que le cantan para animarlo. Allí se encuentra con una mujer que, sin sospecharlo aún, será un baluarte en su misión, Ana de Jesús, priora del convento con la que no hace buenas migas a su llegada, solo después de que Santa Teresa lo bendiga epistolarmente, ganará su confianza, hasta el punto de que serán inseparable en los años siguientes. Allí, en Beas, permanece algunos días, recuperándose, antes de emprender su camino al silencio y la soledad montaraz que tanto buscaba.




“Es Beas una villa netamente andaluza: casitas enjalbegadas con rejas en los ventanales y balconcillos cuajados de macetas; calles estrechas, limpias y desiguales. Mira a poniente, abierta en abanico a orillas del riachuelo que baja de la sierra y corre de sur a norte para perderse en el Guadalimar”. (Crisogono de Jesús).


Beas de Segura actualmente

Beas de Segura actual, coincidente con la descripción de Crisogono

LA RUTA

Partimos de Castellar, desde la plaza de España nos introducimos en la avenida de Andalucía, eje vertebrador de la villa donde, en un palmo, encontraremos numerosos lugares admirables. La calle se encuentra repleta de casas señoriales de amplios ventanales y balconadas, da gusto caminar por aquí embobado. Pronto divisamos un torreón, la torre del homenaje, resto del castillo de Pallares que dio nombre a la población y donde se aloja el museo de arte Íbero y centro de interpretación de la cueva Lobera. Enfrente nos vemos sorprendidos por la iglesia-colegiata de Santiago, que data del S. XIII, construida sobre una mezquita. Continuamos disfrutando de esta preciosa calle que a partir de aquí torna el nombre por Paseo de la Consolación y que poco a poco nos va sacando del pueblo. Descenderemos para dejar la meseta donde se asentó el castillo y dio origen a la villa, acercándonos por un bonito paseo a la fuente de los caños, a la salida del pueblo, junto a la carretera del Condado. Poco antes, a la derecha se desprende el sendero que nos lleva a la cueva Lobera.

Castellar. Avenida de Andalucía

Castellar. Monumento Íbero

Castellar. Detalle de Santiago en la fachada de la Colegiata

Castellar. Colegiata de Santiago

Salida de Castellar por la fuente de los caños

Cruzamos la carretera y por el lado contrario tomamos el camino de la Capilla hasta que llegamos a un reconocible cruce. Se trata de la vía pecuaria que seguiremos por la derecha, es el camino del Condado que no entra en Castellar. Continuamos en ligero ascenso y si dirigimos la vista a la derecha, veremos el farallón rocoso donde se sitúa el santuario Íbero de la cueva Lobera. Alcanzamos un lugar donde, aunque el paisaje no cambia, sino que el olivar se extiende por donde vamos, el horizonte si que es diferente ya que, al fondo, comenzamos a divisar la sierra de Segura y las Villas con sus cimas características. Estamos en el conocido como Portichuelo, donde señalábamos que los cronistas de la zona ubican el lugar donde descansó la Madre Teresa a la sombra de un vergel que ya no existe actualmente, pero que con mucha probabilidad se encontraba en esta zona, ya que, muy cerca, se ubica la caudalosa fuente del Portichuelo, actualmente cerrada y protegida por una edificación.


Llegando al Portichuelo


Portichuelo. Posible fuente de la floresta de Santa Teresa

Portichuelo, vista de la fuente desde el camino

Entramos pues en tierras de Segura, justo donde el camino desemboca en la carretera asfaltada que lleva a Chiclana. Tendremos que transitar por este tramo de vía algo mas de un kilómetro hasta encontrarnos de nuevo, por la derecha, con el camino de tierra de la vía pecuaria que inicia un vertiginoso descenso en busca de la pequeña localidad de El Campillo. Atravesamos el pueblecico y casi llaneando llegamos a divisar la siguiente población de estos extensos llanos olivareros: Camporredondo. Vadeamos el arroyo de Gutarrajas a la salida del pueblo y continuamos en este incesante y anodino caminar. Llegaremos a un amplio cruce donde giraremos a la derecha poniendo dirección en busca del conocido puente Mocho del Guadalimar o río "colorao", como se conoce localmente. Para ello, nos toparemos previamente con la carretera del Condado que debemos cruzar, entrando en un antiguo trazado de la vía pecuaria que nos lleva a atisbar pronto el río Guadalimar, ruidoso por aquí, debido a la cerrada que tiene que atravesar. Franqueamos el recientemente remodelado puente, conscientes de estar haciéndolo por un lugar cargado de historia, donde cada año se repite el tradicional vadeo de la trashumancia.


El Campillo. Iglesia.

Camporedondo desde el camino de El Condado

Puente Mocho

Puente Mocho

En la otra orilla, descansamos bajo una buena sombra, para retomar el aliento y acometer la subida hacia la meseta de El Cornicabral, donde se ubica un aeródromo civil junto al que caminaremos en casi toda la extensión de la pista de aterrizaje. Ya percibimos en la lejanía las blancas casas de nuestro destino, para llegar a ellas, tomaremos un tramo de la vieja carretera que descendía a la ventilla de Beas, pero la abandonaremos por un carril que se nos presenta a media altura por la derecha y que no dejaremos hasta llegar a la población. El camino, entre olivares primero, atraviesa bajo un túnel el impresionante talud que se levantó para la realización del trazado ferroviario a Utiel y que nunca se puso en servicio. A partir de aquí, aparecen los huertos junto al río Beas, que acompañaremos, teniendo como referencia en la otra orilla el campo santo, para orientarnos sobre la distancia restante. Ya a su altura, cruzamos el río Beas por un puente junto a la depuradora de aguas residuales y salimos a la carretera que se dirige a la población de la que nos resta, a penas, un kilómetro, que haremos por una vía acondicionada para caminar sin peligro. Entramos en la población y solo nos queda continuar en línea recta, callejeando, hasta alcanzar el convento de San José del Salvador donde daremos por concluida la etapa.


Beas de Segura. Monasterio de San José del Salvador.

Beas de Segura. Imágenes de Santa Teresa y San Juan de la Cruz

Beas de Segura. Monasterio de San José del Salvador.
















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(1) Corchado Soriano sitúa el acontecimiento en el Puente Mocho del Guadalimar: el día que salieron de Beas llegaron al medio día a cruzar el río Guadalimar donde existiría un espeso soto de cuya sombra no había manera de arrancar a la Santa. Recientemente, cronistas de la zona sitúan el lugar algo más retirado, en el lugar donde se entra, geográficamente, en la comarca de El Condado, el Portichuelo, donde existe cerca una caudalosa fuente actualmente cerrada por una edificación y dedicada al riego del olivar, así, describiendo la Vía Cartaginesa, dice: cuando la anterior Vía Augusta sobrepasa Santisteban y a la altura de Las Ramblas de Platera, le sale un desvío a la derecha, y con dirección hacia levante recorre: el Cortijo de La Orden y la Fuente del Portichuelo en Castellar (donde descansó Santa Teresa)". En De caminos y veredas (I); Jaime Mercado. Cronista oficial de Santisteban del Puerto; disponible en https://www.cronistasoficiales.com/?p=56247. Igualmente, en otro relato dedicado al camino que realizó la Santa por esta tierra, se comenta: A legua y media atravesaron por el puente viejo (Puente Mocho), sobre el Guadalimar, por el camino real y el del Condado que por Camporredondo iba derecho a Castellar. Sestearon en una hermosa floresta, de donde apenas pudieron sacar a la Madre, embebida, como dice una testigo, “porque con la diversidad y canto de mil pajaritos toda ella se deshacía en alabanzas a Dios”. Esta floresta era la Fuente del Portichuelo, cerca de Castellar, junto al camino real, a unos 22 kilómetros de Beas por el camino viejo. En Tras las huellas de Santa Teresa… Desde Torre de Juan Abad hasta Linares. Juan Miguel Gascón Álamo. Disponible en: https://www.santisteban.eu/2015/06/06/tras-las-huellas-de-santa-teresa/




RUTA 1 ETAPA 6: SANTISTEBAN DEL PUERTO - CASTELLAR




AL SANTUARIO DE LOS ÍBEROS








Partimos rumbo a un lugar mágico: Castellar. Quienes no conozcan esta localidad se verán sorprendidos al toparse, en un palmo de terreno, con una gran cantidad de sorpresas.


Situada en una amplia explanada que domina tanto la comarca de El Condado como el valle del Guadalimar nos muestra en el horizonte, a un lado Sierra Morena y al otro las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Centrando la población encontraremos la torre del homenaje, único vestigio del castillo de Pallarés de los Benavides, probablemente edificado sobre restos árabes. Años más tarde, en el siglo XVI, se levantó el palacio ducal de Medinaceli cuando se elevo el rango de nobleza a los Benavides. Actualmente, la torre alberga un lugar que no debemos obviar de visitar, el centro de interpretación de la cueva lobera y el Ayuntamiento.



Castellar. restos del castillo de Pallarés. Actual Ayuntamiento

Frente a la torre encontramos la Iglesia Colegiata de Santiago, impresionante edificio auspiciado, como no, por los Benavides y declarado monumento histórico artístico. Imprecindible su visita especialmente al patio y la sacristía. Frente a la Colegiata de Santiago y pasando por la puerta de la torre del homenaje desciende una preciosa calle escalonada a la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.


Castellar. Colegiata de Santiago

La joya de la localidad se encuentra a escasos dos kilometros en dirección a levante, el Santuario Íbero de la cueva de la Lobera, un sobrecogedor escarpe que alberga varios abrigos rocosos desde el que se controla el paso por la vía Heraklea y donde, a tenor por los restos arqueológicos encontrados, se ubicó un importante lugar de culto de la Oretania. Lamentablemente expoliado a lo largo de los años, se han podido recuperar y se conservan numerosos exvotos. Una peculiaridad singular del lugar coincide con los equinoccios, de marzo y septiembre, durante los cuales el sol logra abrirse camino hasta el fondo de la cueva, proyectando una figura parecida a algunos de los exvotos allí encontrados, un fenómeno que puede explicar la elección del lugar como Santuario por nuestro antepasados hace más de dos mil años.


Castellar. Cueva Lobera

LA RUTA

Tenemos por delante una etapa corta y cómoda entre Santisteban del Puerto y Castellar. Sin embargo, la densidad de lugares y visitas que podemos hacer para conocer esta preciosa comarca, llenaran sin duda el tiempo del andariego. Conocer a fondo Santisteban, divisar la comarca desde el oppidum - cerro del Castillo, acercarnos para contrastar panorámicas al cerro de enfrente, la Guarida, visitar la Iglesia románica de la Virgen del Collado, el museo de la familia Higueras, detenernos contemplativamente en la Venta de San Andrés y reflexionar la carga histórica del lugar, acercarnos a la cueva Lobera en Castellar, ver la colegiata de Santiago y el museo de arte íbero, llenaran sin duda el tiempo sobrante del andorreo que hoy llevamos.




Dejamos Ilugo (wp 01) por el camino de la Sierra (wp 02), asfaltado en su primer tramo, hasta llegar a una horquilla viaria donde conectamos de nuevo con la vía Augusta. Unos metros más adelante cruza la vereda Real, entre ambas se encuentra la vetusta y conocida Venta de San Andrés (wp 04), bueno, lo que queda de ella, el lugar. Un hito descolorido por el sol y un descampado junto a la edificación existente son lo único que queda para poder imaginar la comitiva de Santa Teresa deteniéndose para descansar aquella noche del 18 de mayo de 1575 en su viaje iniciado en Beas de Segura y con destino a Sevilla. Según la descripción de la monja María de San José, ellas y la Santa hicieron noche en la ermita allí existente, probablemente ubicada en el descampado frente a la venta 1, del que tenemos testimonio gráfico gracias a una acuarela de Pier María Baldi en su viaje, casi cien años después, acompañando a Cosme de Medicis 2. Quién sabe si nuestro fraile andariego, también se detuvo en su trasiego donde su compañera de aventuras.



Venta de San Andrés en la bifurcación de caminos

Actual edificio en lo que fue la Venta de San Andrés

Acuarela de Pier María Baldi en la que se aprecia la ermita y venta de San Andrés y Santisteban del Puerto al fondo.

Imagen desde una posición similar a la acuarela de Pier maría Baldi.

Tomaremos la Vía Augusta (wp 03), aunque por poco tiempo, ya que tras caminar un par de kilómetros, llegando a las ramblas de la platera, justo frente al cortijo que allí se levanta (wp 06), se bifurca el camino (wp 05). La Vía Augusta o camino de Aníbal se pierde por la izquierda, dirección NE buscando Montizón, para atravesar la sierra y llegar a tierras manchegas. El camino que a nosotros nos interesa seguir, el de la derecha, es también heredero de la época romana, se trata de la Vía Cartaginesa que toma clara derrota hacia levante.



De aquí, se aproxima claramente a la carretera pero manteniendo cierto margen con ella. Cuando comienza a separarse de ella porque asciende buscando la localidad de Castellar estaremos atentos, ya que pronto se desprenderá el camino que debemos tomar (wp 07) para también alcanzar, confluyendo con la carretera y cruzándola, el camino de ascenso a Castellar, donde llegaremos , como es habitual en nuestro recorrido por El Condado, tras una severa subida que alentará la entrada en la población.


Camino de ascenso a Castellar. Se divisa la torre de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación

Acceso a Castellar cruzando la carretera del Condado. La continuación se aprecia al fondo.

Llegando a Castellar

Castellar. Plaza de la Constitución

















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(1) El viaje de Santa Teresa por la provincia de Jaén: una propuesta de ruta de senderismo histórico. Manuel Roll Grande. III Congreso Virtual sobre Historia de la Caminería del 15 al 30 de Septiembre de 2015.

(2) Cosme III de Medici; El gran Duque de la Toscana en Santisteban del Puerto. Gabriel Carrasco Hurtado. Disponible en: http://gabrielsagra.blogspot.com/2017/12/cosme-iii-de-medici-el-gran-duque-de-la.html.