RUTA 1 ETAPA 6 (R1E6): SANTISTEBAN DEL PUERTO - CASTELLAR
AL SANTUARIO DE LOS ÍBEROS
Partimos rumbo a un lugar mágico: Castellar. Quienes no conozcan esta localidad se verán gratamente sorprendidos al encontrarse, en un palmo de terreno, con un sinfín de tesoros históricos.
Situada sobre una amplia explanada que domina tanto la comarca de El Condado como el valle del Guadalimar, la población nos muestra en el horizonte Sierra Morena, a un lado, y las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, al otro. Presidiendo el casco urbano encontraremos la torre del homenaje, único vestigio del castillo de Pallarés de los Benavides, edificado probablemente sobre restos árabes. Años más tarde, en el siglo XVI, se levantó el palacio ducal de Medinaceli cuando se elevó el rango de nobleza de la casa de Benavides. Actualmente, la torre alberga dos espacios que no debemos dejar de visitar: el Centro de Interpretación de la Cueva de la Lobera y el propio Ayuntamiento.
Castellar. restos del castillo de Pallarés. Actual Ayuntamiento
Frente a la torre se halla la iglesia colegiata de Santiago, un impresionante edificio auspiciado, cómo no, por los Benavides y declarado monumento histórico-artístico. Resulta imprescindible su visita, especialmente al patio y a la sacristía. Frente a este templo, y cruzando bajo el arco de la torre del homenaje, desciende una preciosa calle escalonada que conduce a la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.
Castellar. Colegiata de Santiago
La gran joya de la localidad se encuentra a escasos dos kilómetros en dirección a levante: el santuario íbero de la cueva de la Lobera. Se trata de un sobrecogedor escarpe rocoso que alberga varios abrigos naturales desde los que se controlaba el paso por la vía Heráclea y donde, a tenor de los restos arqueológicos hallados, se ubicó un importantísimo lugar de culto de la Oretania. Lamentablemente expoliado a lo largo de los años, del yacimiento se han podido recuperar y conservar numerosos exvotos de bronce. Una peculiaridad singular del enclave coincide con los equinoccios de marzo y septiembre, fechas durante las cuales el sol logra abrirse camino directo hasta el fondo de la cueva, proyectando una silueta semejante a algunos de los exvotos allí encontrados; un fenómeno astronómico y sagrado que bien puede explicar la elección del lugar como santuario por parte de nuestros antepasados hace más de dos mil años.
Castellar. Cueva Lobera
LA RUTA
Tenemos por delante una etapa corta y cómoda entre Santisteban del Puerto y Castellar. Sin embargo, la densidad de lugares y visitas que podemos realizar para conocer esta preciosa comarca llenará, sin duda, el tiempo del andariego. Conocer a fondo Santisteban, divisar la comarca desde el oppidum del cerro del Castillo, acercarnos para contrastar panorámicas al cerro de enfrente (la Guarida), visitar la iglesia románica de Nuestra Señora del Collado, el Museo de la Familia Higueras, detenernos contemplativamente en la venta de San Andrés para reflexionar sobre la carga histórica del lugar, acercarnos a la cueva de la Lobera en Castellar, ver la colegiata de Santiago y el Museo de Arte Íbero... Todo ello llenará, sin duda, el tiempo de andorreo que hoy nos espera.
Dejamos Ilugo (wp-01) por el camino de la Sierra (wp-02), asfaltado en su primer tramo, hasta llegar a una horquilla viaria donde conectamos de nuevo con la vía Augusta. Unos metros más adelante cruzamos la vereda real; entre ambas vías se encuentra la vetusta y conocida venta de San Andrés (wp-04), o más bien el espacio histórico sobre el que se asentaba. Un hito descolorido por el sol y un descampado junto a la edificación actual son lo único que queda para poder imaginar a la comitiva de santa Teresa deteniéndose a descansar aquella noche del 18 de mayo de 1575, en su viaje iniciado en Beas de Segura con destino a Sevilla. Según la descripción de la monja María de San José, las religiosas y la Santa hicieron noche en la ermita allí existente, probablemente ubicada en el descampado frente a la venta, 1 del que tenemos testimonio gráfico gracias a una acuarela de Pier Maria Baldi realizada en su viaje, casi cien años después, cuando acompañaba a Cosme de Médici. 2 Quién sabe si nuestro fraile andariego también se detuvo en su trasiego en el mismo lugar donde lo hiciera su célebre y contemporánea compañera de aventuras.
Venta de San Andrés en la bifurcación de caminos
Actual edificio en lo que fue la Venta de San Andrés
Acuarela de Pier María Baldi en la que se aprecia la ermita y venta de San Andrés y Santisteban del Puerto al fondo.
Imagen desde una posición similar a la acuarela de Pier maría Baldi.
Tomaremos la vía Augusta (wp-03), aunque por poco tiempo, ya que tras caminar un par de kilómetros, y al llegar a las ramblas de la Platera —justo frente al cortijo que allí se levanta (wp-06)—, el camino se bifurca (wp-05). La vía Augusta o camino de Aníbal se desvía por la izquierda en dirección nordeste buscando Montizón, para atravesar la sierra y llegar a tierras manchegas. El camino que a nosotros nos interesa seguir, el de la derecha, es también heredero de la época romana: se trata de la vía Cartaginesa, que toma un rumbo claro hacia levante.
Desde este punto el trazado se aproxima visiblemente a la carretera, aunque manteniendo cierto margen con ella. Cuando comience a separarse de la calzada principal porque asciende buscando la localidad de Castellar deberemos estar muy atentos, ya que pronto se desprenderá el sendero que debemos tomar (wp-07). Este nos permitirá alcanzar, tras confluir con la carretera y cruzarla, el camino de ascenso a Castellar, adonde llegaremos, como ya es habitual en nuestro recorrido por El Condado, tras una severa subida que servirá de preámbulo a nuestra entrada en la población.
Camino de ascenso a Castellar. Se divisa la torre de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación
Acceso a Castellar cruzando la carretera del Condado. La continuación se aprecia al fondo.