RUTA 1 ETAPA 7: CASTELLAR - BEAS DE SEGURA




CAMINO TRANSHUMANTE


Abandonaremos la comarca de El Condado, limítrofe en todo momento con la Mariánica que nos ha acompañado desde el inicio el periplo por el norte de la provincia de Jaén y entraremos sutilmente, casi sin hacer ruido, en la comarca de Segura. El cambio de territorios lo realizamos por un lugar con regusto carmelita, el Portichuelo, justo donde decimos adiós al infinito Condado y avistamos, en el horizonte, la sierra segureña y la "villana".


Y digo regusto carmelita, porque allí, en el Portichuelo, sitúan diferentes autores el descanso que realizó Santa Teresa en su viaje de Beas de Segura a Sevilla1.Y por allí debió pasar también nuestro fraile, camino de Beas y El Calvario, ya cada vez más cercano. Este tramo, que abandona lo ya recorrido, fue usado ancestralmente por los pastores serranos, aquellos que desde el altiplano segureño se veían obligados a abandonar los crudos inviernos para bajarse a las Andalucías, como le decían por entonces a esta tierra, cuando aquello era Reino de Murcia. Actualmente, aunque con menos intensidad, se continua desarrollando esta actividad, constituyendo un espectáculo anual y un mérito para los pastores trashumantes que continúan practicándolo.


LA RUTA

Partimos de Castellar, desde la plaza de España nos introducimos en la avenida de Andalucía, eje vertebrador de la villa donde, en un palmo, encontraremos numerosos lugares admirables. La calle se encuentra repleta de casas señoriales de ámplios ventanales y balconadas, da gusto caminar por aquí embobado. Pronto divisamos un torreón, la torre del homenaje, resto del castillo de Pallares que dio nombre a la población y donde se aloja el museo de arte Íbero y centro de interpretación de la cueva Lobera. Enfrente nos vemos sorprendidos por la iglesia-colegiata de Santiago, que data del S. XIII, construida sobre una mezquita. Continuamos disfrutando de esta preciosa calle que a partir de aqui torna el nombre por Paseo de la Consolación y que poco a poco nos va sacando del pueblo. Descenderemos para dejar la meseta donde se asentó el castillo y dio origen a la villa, acercandonos por un bonito paseo a la fuente de los caños, a la salida del pueblo, junto a la carretera del Condado. Poco antes, a la derecha se desprende el sendero que nos lleva a la cueva Lobera.

Cruzamos la carretera y por el lado contrario tomamos el camino de la Capilla hasta que llegamos a un ámplio cruce de caminos. Se trata de la vía pecuaria que seguiremos por la derecha, es el camino del Condado que no entra en Castellar. Continuamos en ligero ascenso y si dirigimos la vista a la derecha, veremos el farallon rocoso donde se situa el santuario Íbero de la cueva Lobera. Alcanzamos un lugar donde, aunque el paiaje no cambia, sino que el olivar se extiende por donde vamos, el horizonte si que es diferente ya que, ál fondo, comenzamos a divisar la sierra de Segura y las Villas con sus cimas características. Estamos en el conocido como Portichuelo, donde señalabamos que los cronistas de la zona ubican el lugar donde descansó la madre Teresa a la sombra de un vergel que ya no existe actualmente, pero que con mucha probabilidad se encontraba en esta zona, ya que, muy cerca, se ubien la caudalosa fuente del Portichuelo, actualmente cerrada y protegida por una edificación.

Entramos pues en tierras de Segura, justo donde el camino desemboca en la carretera asfaltada que lleva a la atalaya de Chiclana. Tendremos que transitar por este tramo de vía algo mas de un kilómetro, hasta encontrarnos de nuevo, por la derecha, con el camino de tierra de la vía pecuaria que inicia un vertiginoso descenso en busca de la pequeña localidad de El Campillo. Atravesamos el pueblecico y casi llaneando llegamos a divisar la siguiente población de estos extensos llanos olivareros: Camporredondo. Vadeamos el arroyo de Gutarrajas a la salida del pueblo y continuamos en este incesante y anodino caminar. Llegaremos a un amplio cruce donde giraremos a la derecha poniendo dirección en busca del conocido puente Mocho del Guadalimar o río colorao, como se conoce localmente. Para ello, nos toparemos previamente con la carretera del Condado que debemos cruzar, entrando en un antíguo trazado de la VP que nos lleva a atisbar pronto el río Guadalimar, ruidoso por aquí, debido a la cerrada que tiene que atravesar. Franqueamos el recientemente remodelado puente, conscientes de estar haciéndolo por un lugar cargado de historia, donde cada año se repite el tradicional vadeo de la trashumancia.

En la otra orilla, descansamos bajo una buena sombra, para retomar el aliento y acometer la subida hacia la meseta de El Cornicabral, donde se ubica un aérodromo civil junto al que caminaremos en casi toda la extensión de la pista de aterrizaje. Ya percibimos en la lejanía las blancas casas de nuestro destino, para llegar a ellas, tomaremos un tramo de la vieja carretera que descendía a la ventilla de Beas, pero la abandonaremos por un carril que se nos presenta a media altura por la derecha y que no dejaremos hasta llegar a Beas. El camino, entre olivares primero, atraviesa bajo un tunel el impresionante talud que se levantó para la realización del trazado ferroviario a utiel que nunca se puso en servicio. A partir de aquí, aparecen los huertos junto al río Beas, que acompañaremos, teniendo como referencia, en la otra orilla, el campo santo, para orientarnos sobre la distancia restante. Ya a su altura, cruzamos el río Beas por un puente junto a la depuradora de aguas residuales y salimos a la carretera que se dirige a la población de la que nos resta, a penas, un kilómetro, que hacremos por una vía acondicionada para caminar sin peligro. Entramos en la población y solo nos queda continuar en linea recta, callejeando hasta alcanzar el convento de San José del Salvador donde daremos por concluida la etapa.














Powered by Wikiloc





(1) Corchado Soriano sitúa el acontecimiento en el Puente Mocho del Guadalimar: el día que salieron de Beas llegaron al medio día a cruzar el río Guadalimar donde existiría un espeso soto de cuya sombra no había manera de arrancar a la Santa. Recientemente, cronistas de la zona sitúan el lugar algo más retirado, en el lugar donde se entra, geográficamente, en la comarca de El Condado, el Portichuelo, donde existe cerca una caudalosa fuente actualmente cerrada por una edificación y dedicada al riego del olivar, así, describiendo la Vía Cartaginesa, dice: cuando la anterior Vía Augusta sobrepasa Santisteban y a la altura de Las Ramblas de Platera, le sale un desvío a la derecha, y con dirección hacia levante recorre: el Cortijo de La Orden y la Fuente del Portichuelo en Castellar (donde descansó Santa Teresa)". En De caminos y veredas (I); Jaime Mercado. Cronista oficial de Santisteban del Puerto; disponible en https://www.cronistasoficiales.com/?p=56247. Igualmente, en otro relato dedicado al camino que realizó la Santa por esta tierra, se comenta: A legua y media atravesaron por el puente viejo (Puente Mocho), sobre el Guadalimar, por el camino real y el del Condado que por Camporredondo iba derecho a Castellar. Sestearon en una hermosa floresta, de donde apenas pudieron sacar a la Madre, embebida, como dice una testigo, “porque con la diversidad y canto de mil pajaritos toda ella se deshacía en alabanzas a Dios”. Esta floresta era la Fuente del Portichuelo, cerca de Castellar, junto al camino real, a unos 22 kilómetros de Beas por el camino viejo. En Tras las huellas de Santa Teresa… Desde Torre de Juan Abad hasta Linares. Juan Miguel Gascón Álamo. Disponible en: https://www.santisteban.eu/2015/06/06/tras-las-huellas-de-santa-teresa/