Encontrándose San Juan de la Cruz en Baeza, ejerciendo de rector del Colegio carmelita de San Basilio, recibe la Orden la donación de una hacienda y cortijo en el valle del río Guadalimar, término municipal de Castellar. La condición impuesta era la obligación de crear un convento en el lugar, y que residieran en el mismo, de forma permanente, cuatro frailes para su administración. El lugar, la Granja de Santa Ana, parece que fue visitado en varias ocasiones por fray Juan según sus biógrafos, unas veces para gestionar su funcionamiento y, otras, para tomar unos días de retiro. 1
El origen de Sorihuela parece relacionarse con el levantamiento de un torreón árabe en el año 886 para defender la cercana villa de Iznatoraf, en torno al cual comenzó a agruparse la población. Tras la conquista cristiana a principios del siglo XIII, pasa a formar parte del Adelantamiento de Cazorla y alcanza finalmente la condición de villa en 1595, año en que se desgajó de Iznatoraf por concesión de Felipe II.
Sorihuela de Guadalimar
Aunque no he podido relacionar la villa de Sorihuela con nuestro protagonista, no es descabellado pensar que nuestro frailecico pasara por aquí en alguna ocasión, siempre antes de que la población tomara la condición de villa. Si bien durante su primer viaje de llegada a Andalucía —camino del convento de El Calvario— el recorrido lo haría, con toda probabilidad, al margen de Sorihuela (por la cercana El Campillo y por el camino de El Condado), sí que es plausible que, en el trayecto que hacía desde Baeza para supervisar los trabajos y las cuentas de la Granja de Santa Ana, aprovechara para acercarse a visitar a las monjas de Beas de Segura, con las que tanta relación tuvo durante su estancia en El Calvario, pasando, probablemente, por la localidad de Sorihuela. El camino tradicional, el cordel del Condado —que actualmente se usa en época de trashumancia—, queda algo al norte, a unos 3 km, pasando por El Campillo y Camporedondo (pedanías de la cercana población de Chiclana de Segura) buscando el puente Mocho del Guadalimar. La Granja de Santa Ana, otro lugar cercano de paso y estancia del fraile, equidista igualmente algo más de 3 km de la población de Sorihuela, pero en dirección sudoeste y en el término de Castellar.
Cruz del Convento-Granja de Santa Ana (erigida en 1971)
Algún autor relaciona este núcleo como lugar de paso del fraile, 2 la explicación puede deberse a que su recorrido se ciñe al tránsito en vehículo y no andorreando; en ese caso, la vía de comunicación desde Castellar a Beas de Segura es por carretera convencional, pasando junto a Sorihuela de Guadalimar. No obstante, para el propósito de ofrecer una alternativa al camino tradicional a aquellos que, cuando pasan cerca de aquí camino de El Calvario, quieran aventurarse y visitar las ruinas de la Granja de Santa Ana (que quedan relativamente cercanas), se propone un final de etapa en Sorihuela, considerándola como variante (V) o alternativa al camino clásico ancestral sugerido como trazado principal. Se sustituye, por tanto, el paso de la comarca de El Condado a la de Segura por el Portichuelo —que queda en el camino tradicional— por el rodeo por la Granja de Santa Ana, de gran significado en la vida y caminos recorridos por san Juan de la Cruz.
Trazado tradicional vs por la granja de Santa Ana)
Mientras que la mayor parte del trayecto se realiza por camino, asfaltado o de tierra, el tramo de acceso a las ruinas y entorno de lo que fue la Granja de Santa Ana es actualmente precario, debiendo atravesar un olivar y una zona de monte durante un tramo de unos 400 m. Para la localización de los elementos que pueden apreciarse, es recomendable utilizar los puntos de interés marcados en el track que se proporciona.
Datos para el acceso a la granja de Santa AnaTrazado tradicional vs por la granja de Santa Ana)
LA RUTA
Partiremos de la coqueta y antigua Castellar (WP-01), concretamente de su plaza de España, y recorreremos su arteria principal pasando por la colegiata de Santiago (WP-02) y los restos del castillo de Pallarés. La avenida de la Constitución da paso a la de la Virgen de la Consolación, que guiará el camino que ahora llevaremos. Tras salir de la población, encontramos una bifurcación bien señalizada que nos lleva por la derecha a seguir el camino de la ermita de la patrona de la localidad (WP-03). Lo hacemos por un camino asfaltado que va cortando las lomas llenas de olivar por donde mejor puede hacerlo. Otra bifurcación (WP-05) nos hace optar por la derecha; la de la izquierda nos llevaría a una cantera abandonada. En el collado ya divisamos el primer destino, la ermita, justo antes de dejarnos caer vertiginosamente al cauce del arroyo del Horcajo de Quintero (WP-06). Otro repecho y, llaneando unos metros, alcanzamos los restos del castillo y la ermita dedicada a la Virgen de la Consolación (WP-07), un lugar espléndido para hacer un descanso en el camino.
Castellar. Colegiata de Santiago
Castellar. Castillo de Pallarés
Castellar. Ermita de Nuestra Señora de la Consolación
Nuestra Sra. de la Consolación
Placa conmemorativa
Continuamos la marcha regresando a la entrada del recinto, donde las grandes tinajas amarillas nos dieron la bienvenida, y girando a la derecha para tomar el camino de Sorihuela. Pasamos por una cortijada con maquinaria propia para la limpieza de la recogida de la aceituna y avanzamos por un buen y nítido camino que, en tramos, evidencia los cantos rodados que aún perduran desde su adecuación. Llegamos a un punto en que se presenta una bifurcación; el camino natural, el que nos llevaría a Sorihuela, hace un giro a la izquierda, siendo más evidente. Sin embargo, optamos por continuar por la derecha: un camino agrícola que nos desviará hacia el lugar de la Granja (WP-08). Pero antes nos acercaremos unos metros al borde de la loma para contemplar la maravillosa panorámica que se presenta: el valle del Guadalimar y las cumbres de la sierra de las Villas y Segura al frente, destacando dos de las Cuatro Villas que conforman la comarca; Villanueva del Arzobispo abajo e Iznatoraf dominando el terreno en todo lo alto.
Entrada al recinto del castillo y ermita de La Consolación
Valle del Guadalimar. Iznatoraf y Villanueva del Arzobispo en segundo plano (Fotografía: F. Berzosa)
Iznatoraf (Fotografía: J. Olivas)
Villanueva del Arzobispo (Fotografía: J. Olivas)
Continuamos por el camino agrícola sin desviarnos por ninguna de las bifurcaciones que presenta y que nos llevará, tras descender por la loma, a un buen cortijo semiderruido: el Cortijo Nuevo o cortijo de Cuesta Barrera (WP-09), que domina ampliamente toda esta loma del río Guadalimar. En este punto es desde donde debemos localizar la Granja de Santa Ana. La tenemos casi a tiro de piedra, a unos 500 m en línea recta y en dirección netamente sur. Para alcanzarla, lo mejor es apoyarse en el track para evitar dar rodeos innecesarios, ya que el destino se encuentra rodeado de monte y tiene difícil acceso salvo por el lugar por donde accederemos.
Cortijo Nuevo. Lugar de bajada al convento-granja de Santa Ana
Tendremos que introducirnos en el olivar que hay justo frente al cortijo, observando que desde este parte una linde que cae perpendicularmente por la ladera (WP-10). Bajamos por el lado derecho; el camino iba antiguamente marcando la linde y, aunque en zonas se pueden aún apreciar los refuerzos del mismo, se encuentra prácticamente perdido, por lo que es más práctico caminar a unos metros, entre el olivar. Al finalizar este, comienza tierra de monte y se evidencia un murete a la izquierda que nos servirá de referencia, aunque mantengamos la distancia continuando la dirección sur.
Granja de Santa Ana. Fuente de minado
El breve tramo de monte vuelve a dar paso al olivar y, por las trazas del terreno, podríamos decir que accedemos al antiguo huerto de la Granja de Santa Ana. Cerca, por la izquierda, nos topamos con una vieja alberca ya en desuso y la fuente de minado que abastecía probablemente toda la finca (WP-11). De allí giramos por la derecha y subimos a un bancal superior, transitando por encima de la gran balsa de riego que aquí realizaron. Accedemos a la era, donde aún es reconocible su empedrado (WP-12) y desde donde ya apreciamos las reconocibles ruinas de la granja-convento de Santa Ana (WP-13). Subimos con cuidado por un senderillo para contemplar la entrada desde más cerca y acceder a la cruz conmemorativa que se erigió en 1971 (WP-14). Cumplido el objetivo, regresamos desandando el camino hasta el Cortijo Nuevo (WP-09).
Convento - Granja de Santa Ana (ruinas).
Vieja era de la granja.
Cruz de Santa Ana (1971).
Desde el Cortijo Nuevo tomamos el ancho y buen camino que nos llevará a Sorihuela en un santiamén. Antes nos toparemos con otra de esas construcciones que merece ser contemplada y que ayuda a reflexionar sobre cómo podría ser la vida años atrás por estos pagos: el cortijo de Antolín (WP-15), uno de esos grandes asientos desde donde se dirigía la vida de una multitud de personas que allí tenían su sustento. Es lamentable ver el estado ruinoso en el que se encuentra. Poco después divisé, desde cierta altura, la localidad de Sorihuela, nuestro destino de fin de etapa. Entramos en la localidad por la fuente medieval de los Caños (WP-17) y el lavadero local (WP-18), muy bien restaurados. Por fin, callejeando, llegaremos a la renacentista y sobria iglesia de Santa Águeda (WP-19), donde daremos por finalizada la etapa.
Cortijo de Antolín.
Cortijo de Antolín. Leyenda en el dintel de la puerta