LA PEÑUELA, EL CARMELO Y EL FRAILE ANDARIEGO


Ermita de San Juan de la Cruz (pirograbado)




UN LUGAR LLAMADO LA PEÑUELA


Pendón ganado a las tropas musulmanas
en la batalla de las Navas de Tolosa (16.07.1212).
Monasterio de las Huelgas (Burgos)

Al norte de la provincia de Jaén, existe un amplio territorio que, durante años, estuvo desligado del devenir del resto de la tierra del ronquío.1 La zona ha sido, desde la noche de los tiempos, lugar de asentamiento de pobladores y camino obligado de tránsito, en la Oretania primero, a través del Saltus Castulonensis, y de Castilla a Andalucía y viceversa más tarde, por diferentes pasos que salvaban el muro de Sierra Morena.2 Entremedias, sucedió la gran cruzada organizada por Alfonso VIII en 1212, que no solo penetro por aquí, sino que, el acto final, la gran batalla, se decidió por estos pagos.


Hasta que los ilustrados de Carlos III, con el superintendente Pablo de Olavide a la cabeza, no deciden acabar con el enquistado bandidaje de la zona, mediante el despliegue de su utopía en forma de Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, una penumbra histórica acompaña al territorio, tanto en documentación escrita, como en transmisión oral. Por ello, el conocimiento del terreno y la toponimia, son las pocas herramientas útiles que nos quedan para intentar vislumbrar algo de la historia de la zona que nos ocupa: La Peñuela


Mapa anónimo de una zona de Sierra Morena donde se desarrollaría
el proyecto de construcción de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena.
Puede apreciarse que, el lugar de La Peñuela, se encuentra en el término de Baeza.

Solo escuchando el vocablo "peñuela", se puede intuir a que nos referimos. Sin embargo, la RAE no lo pone fácil, no contempla dicha acepción en la actualidad. Puede que se trate de una derivación lingüística, o que la palabra se empleara en la antigüedad, habiendo quedado actualmente en desuso. Rebuscando sin embargo en el metaverso, he podido encontrar algunas definiciones informales, acordes con lo que intuimos sobre el terreno.


1. Acepción en desuso. Diminutivo de peña (roca o piedra tal cual como están en la naturaleza).
2. Acepción anticuada. Dehesa; bosque formado por encinas, alcornoques u otras especies, con estrato inferior de pastizales o matorrales.
3. Nombre propio empleado en apellidos, nombres de ríos, pueblos y municipios en España, Chile, Puerto Rico y México (ej. Marquesado de La Peñuela).
(Fuente: https://www.definiciones-de.com)

En cuanto a la primera acepción, quienes conocen medianamente el entorno geográfico de La Carolina, donde se ubicó el lugar conocido como desierto de La Peñuela, sabe que, peñas de mediano tamaño, hay pocas, los afloramientos pétreos aparecen más al norte, más hacia la sierra.3  Puede que el segundo significado estuviera en uso por entonces, pero deduciríamos razonablemente que, a tenor de lo extensa que es Sierra Morena, habría muchas Peñuelas esparcidas por la zona.


Finalmente, siendo fieles al término, cabe una tercera posibilidad que apuntan los historiadores locales, tanto Carlos Sánchez-Batalla 4 como la Águeda Castellano Huertas, 5 y se basa en un interesantísimo estudio en el que se sugiere que el bautismo recibido por aquella comarca fuera por otro tipo de peñas, no naturales, sino colocadas allí a propósito.


"...este nombre (La Peñuela) con el que se designaba a nuestra localidad en el siglo XVI, sino desde antes, hasta los primeros años de su fundación, parece evidenciar un lugar con restos de casas medio arruinadas donde destacan los muros de la antigua Tolosa y la fundición romana de Fuente Spy..."

Las peñas existentes en la zona, probablemente, fue lo que dio nombre a La Peñuela, pero en lugar de ser afloramientos naturales, serian restos de construcciones arruinadas, de la población que anteriormente se conoció con el nombre de Tolosa. Ello explicaría, que la célebre batalla librada en las proximidades, tomara ese nombre, la referencia poblada más cercana, por entonces, en el entorno.


La primera referencia documental que tenemos sobre esto, corresponde precisamente a las crónicas de la batalla, cuando tras la celebración de la contienda, haciendo alusión a los núcleos poblados de los alrededores se dice:


"...e tomaron los Reyes a Bilches e a Bannos e a Castro Ferrat e a Tolosa...6

De años posteriores, pocas referencias se tienen de Tolosa, hasta 1473, en que en un documento encontrado por Carlos Sánchez-Batalla habla de un lugar, junto a las Navas de Tolosa, perteneciente a Baeza, que se mandó demoler y despoblar debido a que "en aquél puesto se hacían fuertes los contrarios de la paz pública,7 probablemente haciendo referencia al enquistado bandidaje de esta zona y que dio lugar a las decisiones políticas posteriores sobre la colonización.


Cuando los descalzos se instalan en este lugar, ya es denominado como La Peñuela, posiblemente por las numerosas ruinas existentes y dispersas por la zona consecuente a la demolición de Tolosa. No obstante, el territorio parece seguir poblado en mayor o menor medida , y así lo testimonia uno de los hagiógrafos de nuestro fraile, Crisógono de Jesús:


“…porque hay algunos desobedientes, rebeldes y contumaces, llamados vulgarmente Descalzos, los cuales, en contra de las patentes y estatutos del prior general, han vivido y viven fuera de la provincia de Castilla la Vieja, en Granada, Sevilla y cerca del pueblecito llamado La Peñuela." 8

Esto explicaría acertadamente el reemplazo de denominación de Tolosa por La Peñuela, en base a las ruinas que allí quedaron esparcidas tras su demolición, pues el lugar ya es conocido y nombrado en el siglo XV de esta forma, quedando, a pesar de los deslindes sufridos entre Baeza, Baños de la Encina y Linares, bajo la jurisdicción de la primera, al menos hasta la instauración del Fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena por Carlos III.


Cuando Pablo de Olavide llega a La Peñuela en 1767, para desarrollar el proyecto encomendado por Carlos III, encuentra en el lugar un convento carmelita y allí decide desplegar el proyecto ilustrado. Esta decisión no es única, la mayoría de poblaciones que se construyen, se hacen a la vera de venta, ermita o Iglesia (Venta de los Santos, Guarromán, Almuradiel, Arquillos, Aldeaquemada, La Fernandina, Miranda del Rey, Santa Elena, Navas de Tolosa, Rumblar). Al iniciar las obras para edificar las primeras casas, aparecen numerosos vestigios de la existencia en el lugar de una población. El mismo Olavide en su correspondencia lo menciona:


"…este lugar de La Carolina se ha fabricado por la mayor parte con piedras recogidas en antiguas ruinas y cimientos que se han hallado cavando en sus inmediaciones…”

y un colaborador suyo, Bernanrdo Espinalt incide sobre lo mismo


"…cuando se abrieron los cimientos para edificar esta villa, se encontraron varios fragmentos y en sus ruinas, sepultadas algunas casas, con huesos humanos, varios hilos de perlas y tinajas de vino, aceite y bálsamo…"  9

Así pues, si seguimos la línea del tiempo, aun sin poseer la certeza absoluta, existen suficientes indicios para concluir que, La Carolina, se conforma donde anteriormente fue La Peñuela, y esta, con mucha probabilidad, donde se ubicó Tolosa.




FRAILES EN LA PEÑUELA. UN CONVENTO EN EL DESIERTO


En este agreste lugar del desierto de La Peñuela, cercano a donde se celebró la decisiva contienda para la supervivencia de la cristiandad en la península ibérica, frecuentado por truhanes y buscavidas, transitado por viajeros de Castilla a Andalucía, importante nudo de comunicaciones y elegido tiempo después para desarrollar el proyecto de Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, es justo donde nuestro personaje, el fraile andariego, recaló tras las penurias y agravios sufridos durante su encarcelamiento en Toledo y posterior encargo, por la incipiente congregación disidente Carmelita Descalza, de dirigir otro desierto, el convento de El Calvario.


Mapa del obispado de Jaén de 1653

El 29 de junio de 1573, cinco años antes de que San Juan de la Cruz pisara Andalucía por primera vez, un grupo de eremitas baezanos que llevaban retirados en la zona algunos años, deciden constituirse en comunidad religiosa y tomar el hábito del reciente Carmelo descalzo. Este sería el germen del convento que, con muchas vicisitudes, se fue levantando poco a poco con el nombre de Jesús María del Monte de La Peñuela.


El edificio que los ermitaños tenían, era un Oratorio no muy grande, y pegados a él dos aposentos que servían, el uno de Refectorio, y el otro de cocina. Encima de ellos una sala a teja vana, era el dormitorio, adonde se acomodaban los que cabían, divididos unos de otros con distancia de media vara. La cama ordinaria era unos matojos de romero atados a manera de zarzo, y por cabecera una piedra, o un pedazo de encina sin cepillar, y una manta de pelos de cabra. Los que aquí no cabían, tenían por el monte alrededor de esta casa, chozas de retama o jara, como los Profetas hijos de Eliseo junto al Jordán, y tan estrechas, que entrando un ermitaño no cabía otro. Una de otra estaba como a un tiro de piedra, y la más retirada del convento no pasaba de uno de ballesta”.10

Desde este momento y hasta 1591, La Peñuela y el frailecico quedan íntimamente ligados. Desde su primera visita y estancia, la comunidad carmelita es testigo de los trasiegos que le llevan de allá para acá. En La Peñuela siempre fue bien recibido y allí siempre se sintió feliz, vio como prosperaba el convento y siempre que recalaba, participaba activamente en las labores propias conventuales. En sus biografías, se narran bastantes hechos extraordinarios, considerados posteriormente milagros en su proceso de beatificación, que sucedieron en aquellos parajes.


Tres años después, la comunidad es visitada por el responsable de la Orden, padre Gracián; por entonces, el convento cuenta ya con un buen numero de frailes. Gracián encuentra que el lugar no tiene las condiciones de salubridad apropiadas para albergar tal numero de frailes, y ordena su desalojo y traslado a uno nuevo, lejos de allí, cerca del río Guadalquivir, en un lugar conocido como Corenzuela, término por entonces de Beas de Segura. 11  12  La casualidad, por tanto, favorece un nexo de unión entre La Peñuela y El Calvario en sus inicios. Sin embargo, la medida del traslado adoptada, no cae bien en la población circundante, ni en Baeza, de donde depende su jurisdicción, sucediéndose las prerrogativas para el regreso de los carmelitas a La Peñuela.


Al año siguiente, en 1577, con motivo de la estancia en Baeza del comisario apostólico, las presiones se suceden, accediendo este a las peticiones y nombrando prior a fray Francisco de la Concepción que refunda el convento de La Peñuela con algunos frailes que regresan de El Calvario. El 11 de agosto de ese año, se vuelve a decir misa en La Peñuela, 13  iniciándose la construcción de un nuevo convento que se inaugurará un año después, en 1578, unos meses antes de que nuestro andariego asome por esta tierra.


“Y luego, el día de la Purificación de Nuestra Señora, primero siguiente que fue año de 1578 se mudó al Santísimo Sacramento de la iglesia antigua, que se hizo allí antes de que hubiera frailes, a esta nueva, para la cual mutación hicieron los de la villa de Linares grandes danzas y una procesión muy solemne, a la cual se halló la mayor parte de la villa de Linares con casi toda su clerecía y mucha música de Baeza y clérigos y caballeros de ella y predicó en esta fiesta el doctor Benito Sánchez, prior de Vilches”.14

Imagen de San Juan de la Cruz venerada actualmente
en La Carolina y Ermita de La Peñuela

Prófugo de Castilla, nuestro fraile andariego recala por el lugar, la comunidad carmelita ya se encuentra perfectamente constituida, con la Iglesia y el convento a pleno rendimiento. Mermado por el duro calvario físico y espiritual sufrido, camino de su particular destino en El Calvario terrenal, es esta su primera visita, la primera de las numerosas ocasiones en que tiene que pasar y detenerse por aquí camino a Castilla y regreso a Andalucía donde, incansablemente, vivió en un no parar.


Desde este momento y hasta 1591, La Peñuela y Juan de Yepes quedan íntimamente ligados, el fraile se enamora de La Peñuela y la Peñuela del fraile. El Santo pidió reiteradamente, durante su estancia en Andalucía, poder regresar a Castilla, sin embargo, cuando se vio despojado de cargos y responsabilidades, eligió La Peñuela para retirarse y ser uno más, y entonces, cuando se instala, de su puño y letra escribe:


“…en este desierto de La Peñuela, seis leguas más acá de Baeza, donde habrá nueve días que llegué. Y me hallo muy bien, gloria al Señor, y estoy bueno;…”

Y más tarde, cuando enferma y decide trasladarse a Úbeda para ser tratado, vuelve a reiterar


“…mañana me voy a Úbeda a curar de unas calenturillas, que, como ha más de ocho días que me dan cada día y no se me quitan, paréceme habré menester ayuda de medicina; pero con intento de volverme luego aquí, que, cierto, en esta santa soledad me hallo muy bien…” 15

Ya no regresará físicamente a sierra morena, pero cuenta la leyenda, que lo hace durante la noche del trece al catorce de diciembre. Mientras en Úbeda, escuchando maitines, expiraba agotado por la larga enfermedad que desde septiembre arrastraba, en la ermita de La Peñuela suenan las campanas, los frailes, alarmados, bajan desde el convento y no dan crédito a lo que ven, su compañero, su fraile, su santo, había regresado y decía misa en aquél primigenio oratorio, mientras un ángel instaba al silencio. 16  Este hecho extraordinario de la bilocación, permanece reflejado justamente donde sucedió, en una obra de Sánchez Sola, precisamente la que ilustra la cabecera de este blog.


Desde entonces, el convento de Santa María del Monte de La Peñuela, quedó ligado a la vida del santo andariego y con sus luces y sombras se mantiene hasta el 13 de agosto de 1768, fecha en que la comunidad de traslada al que había sido Colegio de los Jesuitas en Cazorla, tras negociar con el superintendente Olavide la cesión de las propiedades de La Peñuela para instalaciones necesarias que requería el proyecto fundacional de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena.


Pablo de Olavide. Retrato anónimo del S. XVIII,
donado al Ayuntamiento de La Carolina en 1907

Aunque los Carmelitas Descalzos se marchan de La Carolina, y la Iglesia toma la advocación de la Purísima Concepción, nombrada Patrona de todas las colonias de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, algunos Carmelitas, como Fray José de la Concepción, siguen prestando servicios en las colonias durante algunos años. Eso permite que la estela del frailecico permanezca viva entre los colonos y esta devoción hace que en 1769, dos años después de la fundación de la capital de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, haya intención de crear una cofradía en honor a San Juan de la Cruz, asunto frustrado por el superintendente basándose en la legislación del Fuero, lo que le costó el enfrentamiento y denuncia de Fray Romualdo Bauman, capuchino alemán traído para la asistencia religiosa de los colonos, ante la Inquisición.17


Algunos años más tarde, en 1782, una carta del superintendente Ondeano, sucesor de Olavide, a Muzquiz, ministro de hacienda de Carlos III, se menciona:


“…resta solamente la adquisición de dos esfigies que deben colocarse colaterales al altar mayor, una de San Carlos, declarado Patrono de esta Iglesia con respecto al augusto nombre del Rey y su fundador, y otra de San Juan de la Cruz, copatrono aclamado por la decisión decidida de los fieles de esta Capital y por cuya intersección se han verificado del Todopoderoso beneficios extraordinarios en esta Capital.”18

Escudo del estandarte de la Hdad. de San Juan de la Cruz
de La Carolina. 1865. Primer dato documental de la
existencia de la misma, a pesar de existir otros datos
inferidos de su antigüedad anterior.

Lo que habla indudablemente de la popularidad que fray Juan de la Cruz, ha calado entre la población, a pocos años de su fundación, y entre personas de tan dispar procedencia, hasta el punto de nombrarlo copatrón de la localidad, registrándose, por estas fechas, bautizos con el nombre de Juan de la Cruz. Sin duda, esta temprana devoción, estuvo favorecida por la herencia dejada por los Carmelitas y por la permanencia, al menos hasta 1785, ocho años después de la fundación, de fray José de la Concepción.


Reliquia de San Juan de la Cruz en La Carolina

Ese mismo año, se reciben en La Carolina las imágenes solicitadas de San Carlos Borromeo y San Juan de la Cruz, encargadas al escultor vallisoletano Manuel Adeba Pacheco para su veneración (durante muchos años atribuida erróneamente al italiano, traído por Carlos III, Francesco Sabatini).1920


Imagen original encargada a Adeba Pacheco, atribuida erróneamente a Sabatini
y desaparecida en la contienda civil.

La Carolina, ciudad que eligió desde su fundación a San Juan de la Cruz como su Patrón, quién tan a gusto se sintió en esta tierra, se convierte en un núcleo esencial de la vida del fraile. A pesar de la brevedad de sus estancias, el tiempo que permaneció aquí y sus frecuentes desplazamientos, le hicieron conocer bien el lugar, hasta el punto de elegirlo como retiro espiritual y terrenal al final de sus días.




1."Tierra del Ronquío" es un apodo popular para la provincia de Jaén, debido, según algunas fuentes, a la forma particular en que sus habitantes pronunciaban tradicionalmente la letra "j" (como una fricativa sorda y rasgada, similar a un ronquido) y más aceptado por la mayoría, por una antigua costumbre de emitir un sonido gutural (un "¡jrrr!") como gesto de escepticismo o rechazo, casi en desuso hoy en día.

2.Pasos naturales y antiguos caminos entre Jaén y La Mancha. Manuel Corchado Soriano. Boletín del IEG Nº 38, 1963 pp. 9-40. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2080578.pdf.

3.La Carolina en el entorno de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (I). Carlos Sánchez Martínez. Ed. caja Rural de Jaén. 1998.

4.La Carolina en el entorno de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (I). Carlos Sánchez Martínez. Ed. caja Rural de Jaén. 1998. pag.249.

5.Castillos y poblamientos en el marco de la batalla de las Navas de Tolosa. Águeda Castellano Huerta. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses nº 135 (7-1998).

6.Historia de los hechos de España. Rodrigo Ximenez de Rada. Alianza editorial. Madrid. 1989. pag. 325.

7.El lugar de La Peñuela. Carlos Sánchez-Batalla Martínez. Programa de festejos de San Juan de la Cruz. 2007.

8.El lugar de La Peñuela. Carlos Sánchez-Batalla Martínez. Programa de festejos de San Juan de la Cruz. 2007.

9.La Carolina en el entorno de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (I). Carlos Sánchez Martínez. Ed. Caja Rural de Jaén. 1998. pag. 249

10.La fundación del convento de Jesús María del Monte de La Peñuela. Patón Crespo, JM. Programa de festejos de San Juan de la Cruz. 2014.

11.San Juan de la Cruz en tierras de Jaén. Dámaso Chicharro. Universidad de Jaén. 2013.pp 86.

12.San Juan de la Cruz . Gerald Brenan. Plaza y Janes editores, bolsillo. 2001. pp 69. .../en el convento de la colina (El Calvario) había unos treinta frailes, y algunos eran viejos ermitaños de Sierra Morena que pocos años antes se habían unido a la reforma.

13.La fundación del convento de Jesús María del Monte de La Peñuela. Patón Crespo, JM Programa de festejos de San Juan de la Cruz. 2014.

14.Con sola su figura. Escritos sanjuanistas. (1963-1989). Guillermo Sena Medina. La Carolina. Gráficas Ramírez. 1990.

15.La estancia de San Juan de la Cruz en La Peñuela. Patón Crespo, JM Programa de festejos de San Juan de la Cruz. 2023.

16.La Carolina en el entorno de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (I). Carlos Sánchez Martínez. Ed. Caja Rural de Jaén. 1998. pag. 254.

17.La Carolina en el entorno de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (I). Carlos Sánchez Martínez. Ed. Caja Rural de Jaén. 1998. pag. 289.

18.La Carolina en el entorno de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (I). Carlos Sánchez Martínez. Ed. Caja Rural de Jaén. 1998. pag. 291.

19.La autoría de la desaparecida imagen de San Juan de la Cruz. Juan Manuel Patón Crespo, Ldo. en Bellas Artes y Javier Baladrón Alonso, Ldo. en Historia del Arte. 2013. Disponible en http://sanjuandelacruzlacarolina.blogspot.com/2013/10/la-autoria-de-la-desaparecida-imagen-de.html

20.Las obras del escultor riosecano, Manuel Adeba Pacheco en La Carolina (Jaén). Blog Arte en Valladolid. Disponible en:https://artevalladolid.blogspot.com/2013/10/las-obras-del-escultor-riosecano-manuel.html