RUTA 1 ETAPA 7: CASTELLAR - BEAS DE SEGURA




CAMINO TRANSHUMANTE


Abandonaremos la comarca de El Condado, limítrofe en todo momento con la Mariánica que nos ha acompañado desde el inicio el periplo por el norte de la provincia de Jaén y entraremos sutilmente, casi sin hacer ruido, en la comarca de Segura. El cambio de territorios lo realizamos por un lugar con regusto carmelita, el Portichuelo, justo donde decimos adiós al infinito Condado y avistamos, en el horizonte, la sierra segureña y la "villana".


Y digo regusto carmelita, porque allí, en el Portichuelo, sitúan diferentes autores el descanso que realizó Santa Teresa en su viaje de Beas de Segura a Sevilla1.Y por allí debió pasar también nuestro fraile, camino de Beas y El Calvario, ya cada vez más cercano. Este tramo, que abandona lo ya recorrido, fue usado ancestralmente por los pastores serranos, aquellos que desde el altiplano segureño se veían obligados a abandonar los crudos inviernos para bajarse a las Andalucías, como le decían por entonces a esta tierra, cuando aquello era Reino de Murcia. Actualmente, aunque con menos intensidad, se continua desarrollando esta actividad, constituyendo un espectáculo anual y un mérito para los pastores trashumantes que continúan practicándolo.


LA RUTA

Partimos de Castellar, desde la plaza de España nos introducimos en la avenida de Andalucía, eje vertebrador de la villa donde, en un palmo, encontraremos numerosos lugares admirables. La calle se encuentra repleta de casas señoriales de ámplios ventanales y balconadas, da gusto caminar por aquí embobado. Pronto divisamos un torreón, la torre del homenaje, resto del castillo de Pallares que dio nombre a la población y donde se aloja el museo de arte Íbero y centro de interpretación de la cueva Lobera. Enfrente nos vemos sorprendidos por la iglesia-colegiata de Santiago, que data del S. XIII, construida sobre una mezquita. Continuamos disfrutando de esta preciosa calle que a partir de aqui torna el nombre por Paseo de la Consolación y que poco a poco nos va sacando del pueblo. Descenderemos para dejar la meseta donde se asentó el castillo y dio origen a la villa, acercandonos por un bonito paseo a la fuente de los caños, a la salida del pueblo, junto a la carretera del Condado. Poco antes, a la derecha se desprende el sendero que nos lleva a la cueva Lobera.

Cruzamos la carretera y por el lado contrario tomamos el camino de la Capilla hasta que llegamos a un ámplio cruce de caminos. Se trata de la vía pecuaria que seguiremos por la derecha, es el camino del Condado que no entra en Castellar. Continuamos en ligero ascenso y si dirigimos la vista a la derecha, veremos el farallon rocoso donde se situa el santuario Íbero de la cueva Lobera. Alcanzamos un lugar donde, aunque el paiaje no cambia, sino que el olivar se extiende por donde vamos, el horizonte si que es diferente ya que, ál fondo, comenzamos a divisar la sierra de Segura y las Villas con sus cimas características. Estamos en el conocido como Portichuelo, donde señalabamos que los cronistas de la zona ubican el lugar donde descansó la madre Teresa a la sombra de un vergel que ya no existe actualmente, pero que con mucha probabilidad se encontraba en esta zona, ya que, muy cerca, se ubien la caudalosa fuente del Portichuelo, actualmente cerrada y protegida por una edificación.

Entramos pues en tierras de Segura, justo donde el camino desemboca en la carretera asfaltada que lleva a la atalaya de Chiclana. Tendremos que transitar por este tramo de vía algo mas de un kilómetro, hasta encontrarnos de nuevo, por la derecha, con el camino de tierra de la vía pecuaria que inicia un vertiginoso descenso en busca de la pequeña localidad de El Campillo. Atravesamos el pueblecico y casi llaneando llegamos a divisar la siguiente población de estos extensos llanos olivareros: Camporredondo. Vadeamos el arroyo de Gutarrajas a la salida del pueblo y continuamos en este incesante y anodino caminar. Llegaremos a un amplio cruce donde giraremos a la derecha poniendo dirección en busca del conocido puente Mocho del Guadalimar o río colorao, como se conoce localmente. Para ello, nos toparemos previamente con la carretera del Condado que debemos cruzar, entrando en un antíguo trazado de la VP que nos lleva a atisbar pronto el río Guadalimar, ruidoso por aquí, debido a la cerrada que tiene que atravesar. Franqueamos el recientemente remodelado puente, conscientes de estar haciéndolo por un lugar cargado de historia, donde cada año se repite el tradicional vadeo de la trashumancia.

En la otra orilla, descansamos bajo una buena sombra, para retomar el aliento y acometer la subida hacia la meseta de El Cornicabral, donde se ubica un aérodromo civil junto al que caminaremos en casi toda la extensión de la pista de aterrizaje. Ya percibimos en la lejanía las blancas casas de nuestro destino, para llegar a ellas, tomaremos un tramo de la vieja carretera que descendía a la ventilla de Beas, pero la abandonaremos por un carril que se nos presenta a media altura por la derecha y que no dejaremos hasta llegar a Beas. El camino, entre olivares primero, atraviesa bajo un tunel el impresionante talud que se levantó para la realización del trazado ferroviario a utiel que nunca se puso en servicio. A partir de aquí, aparecen los huertos junto al río Beas, que acompañaremos, teniendo como referencia, en la otra orilla, el campo santo, para orientarnos sobre la distancia restante. Ya a su altura, cruzamos el río Beas por un puente junto a la depuradora de aguas residuales y salimos a la carretera que se dirige a la población de la que nos resta, a penas, un kilómetro, que hacremos por una vía acondicionada para caminar sin peligro. Entramos en la población y solo nos queda continuar en linea recta, callejeando hasta alcanzar el convento de San José del Salvador donde daremos por concluida la etapa.














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(1) Corchado Soriano sitúa el acontecimiento en el Puente Mocho del Guadalimar: el día que salieron de Beas llegaron al medio día a cruzar el río Guadalimar donde existiría un espeso soto de cuya sombra no había manera de arrancar a la Santa. Recientemente, cronistas de la zona sitúan el lugar algo más retirado, en el lugar donde se entra, geográficamente, en la comarca de El Condado, el Portichuelo, donde existe cerca una caudalosa fuente actualmente cerrada por una edificación y dedicada al riego del olivar, así, describiendo la Vía Cartaginesa, dice: cuando la anterior Vía Augusta sobrepasa Santisteban y a la altura de Las Ramblas de Platera, le sale un desvío a la derecha, y con dirección hacia levante recorre: el Cortijo de La Orden y la Fuente del Portichuelo en Castellar (donde descansó Santa Teresa)". En De caminos y veredas (I); Jaime Mercado. Cronista oficial de Santisteban del Puerto; disponible en https://www.cronistasoficiales.com/?p=56247. Igualmente, en otro relato dedicado al camino que realizó la Santa por esta tierra, se comenta: A legua y media atravesaron por el puente viejo (Puente Mocho), sobre el Guadalimar, por el camino real y el del Condado que por Camporredondo iba derecho a Castellar. Sestearon en una hermosa floresta, de donde apenas pudieron sacar a la Madre, embebida, como dice una testigo, “porque con la diversidad y canto de mil pajaritos toda ella se deshacía en alabanzas a Dios”. Esta floresta era la Fuente del Portichuelo, cerca de Castellar, junto al camino real, a unos 22 kilómetros de Beas por el camino viejo. En Tras las huellas de Santa Teresa… Desde Torre de Juan Abad hasta Linares. Juan Miguel Gascón Álamo. Disponible en: https://www.santisteban.eu/2015/06/06/tras-las-huellas-de-santa-teresa/




RUTA 1 ETAPA 6: SANTISTEBAN DEL PUERTO - CASTELLAR




AL SANTUARIO DE LOS ÍBEROS


Partimos rumbo a un lugar mágico: Castellar. Quien no conozca esta localidad se vera sorprendido al toparse, en un palmo de terreno, con una gran cantidad de sorpresas.

Situada en una amplia explanada que domina tanto la comarca de El Condado como el valle del Guadalimar nos muestra, a un lado Sierra Morena y al otro la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas. Centrando la población encontraremos la torre del homenaje, único vestigio del castillo de Pallarés de los Benavides, probablemente edificado sobre restos árabes. Años más tarde, en el siglo XVI, se levantó el palacio ducal de Medinaceli cuando se elevo el rango de nobleza a los Benavides. Actualmente, la torre alberga el centro de interpretación de la cueva lobera y el Ayuntamiento. Enfrente encontramos la Iglesia Colegiata de Santiago, impresionante edificio auspiciado, como no, por los Benavides y declarado monumento histórico artístico. Imprecindible su visita especialmente al patio y la sacristía. Frente a la Colegiata de Santiago y pasando por la puerta de la torre del homenaje desciende una preciosa calle escalonada a la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.


La joya de la localidad se encuentra a escasos dos kilometros en dirección a levante, el Santuario Íbero de la cueva de la Lobera, un sobrecogedor escarpe desde el que se controla el paso por el territorio y donde, a tenor por los restos arqueológicos encontrados, se ubicó un importante lugar de culto de la Oretania.


LA RUTA

Dejamos Ilugo por el camino de la Sierra (wp 02), asfaltado en su primer tramo hasta llegar a una horquilla viaria donde conectamos de nuevo con la vía Augusta. Unos metros más adelante cruza la vereda Real, en medio de ambas se encuentra la vetusta y conocida Venta de San Andrés (wp 04), bueno, lo que queda de ella, el lugar. Un hito descolorido por el sol y un descampado junto a la edificación existente son lo único que queda para poder imaginar la comitiva de Santa Teresa deteniéndose aquella noche del 18 de mayo de 1575 llegando al lugar desde Beas de Segura, en su periplo hacia Sevilla. Según la descripción de la monja María de San José, ellas y la Santa hicieron noche en la ermita allí existente, probablemente ubicada en el descampado frente a la venta 1, del que tenemos testimonio gráfico gracias a una acuarela de Pier Maria Baldi en su viaje, casi cien años después, acompañando a Cosme de Medicis 2. Quién sabe si nuestro Santo también hizo noche donde su compañera de aventuras.

Tomaremos la Vía Augusta (wp 03), aunque por poco tiempo, ya que tras caminar un par de kilómetros, llegando a las ramblas de la platera, justo frente al cortijo que allí se levanta (wp 06), se bifurca el camino (wp 05). La Vía Augusta o camino de Aníbal se pierde por la izquierda, dirección NE buscando Montizón, para atravesar la sierra y llegar a tierras manchegas. El camino que a nosotros nos interesa seguir, el de la derecha, es también heredero de la época romana, se trata de la Vía Cartaginesa que toma clara derrota hacia levante. De aquí, se aproxima claramente a la carretera pero manteniendo cierto margen con ella. Cuando comienza a separarse de ella porque asciende buscando la localidad de Castellar estaremos atentos, ya que pronto se desprenderá el camino que debemos tomar (wp 07) para también alcanzar, confluyendo con la carretera, Castellar.















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(1)El viaje de Santa Teresa por la provincia de Jaén: una propuesta de ruta de senderismo histórico. Manuel Roll Grande. III Congreso Virtual sobre Historia de la Caminería del 15 al 30 de Septiembre de 2015.

(2) Cosme III de Medici; El gran Duque de la Toscana en Santisteban del Puerto. Gabriel Carrasco Hurtado. Disponible en: http://gabrielsagra.blogspot.com/2017/12/cosme-iii-de-medici-el-gran-duque-de-la.html.




RUTA 1 ETAPA 5: NAVAS DE SAN JUAN - SANTISTEBAN DEL PUERTO




CAMINO DEL PUERTO DE SAN ESTEBAN


Virtualmente, podemos llamar y considerar a Santisteban capital del amplio territorio conocido por El Condado, al menos de allí tomo la comarca muchas de sus señas de identidad. De sede de un señorío adquirido años después de la irrupción castellana, tras los sucesos de las Navas de Tolosa, pasó a obtener el título de condado en el reinado de Enrique IV con el que se ha conocido por los tiempos, a pesar de haber gozado de rango superior, ya que llego a la concesión de ducado en el S XVIII. Tierra por donde han pasado todos los que pasaron por el territorio patrio, íberos, romanos, cartagineses, árabes, castellanos y dinosaurios también, de los que, aunque no tengamos textos escritos, dejaron su huella impresa muy cerca de la población.


El origen de Santisteban o San Esteban se pierde en los tiempos. El cerro donde se ubicó el castillo tiene posiblemente un origen íbero, desde luego la fisonomía del mismo es la de un autentico oppidum. Conocida como Ilugo en época romana con numerosas villas esparcidas en los alrededores del núcleo poblacional, jugó desde siempre gran importancia estratégica en el control del tránsito hacia levante y hacia la meseta, abundantes vestigios lo atestiguan.


Cuando nuestro fraile pasó por estos pagos probablemente eran los años de mayor riqueza y esplendor de esta parte del conocido como Reino de Jaén. Seguramente, si aquí se detuvo, tuvo un momento para acercarse a la iglesia de Nuestra Señora del Collado, una joya arquitectónica, poco conocida, que datan del románico y que impresionará al visitante venga de donde venga. Por Santisteban también sabemos que pasó la Santa, aunque no existe evidencia de que visitara la población, si que se documenta que la madre Teresa hizo parada en la cercana venta de San Andrés en su camino de Beas de Segura a Sevilla y por donde pasaremos nosotros en la siguiente etapa.


Es impresionante recrearse en esta localidad, abierta al N, rodeada de verticales laderas, con el único hueco expugnable del puerto de donde toma el nombre, por el que accederemos nosotros, coronado por el cerro del castillo de San Esteban, formidable enclave táctico de control territorial. Tiene además el Condado en general y Santisteban en particular un ilustre artista, Jacinto Higueras, que ha contribuido notablemente a la imaginería sacra y civil, especialmente de la provincia que lo vio nacer.


LA RUTA

Tras descansar en Navas de San Juan reanudamos nuestro caminar, ya de lleno en tierras de El Condado 1. Arrancamos en la vistosa plaza de la Iglesia dedicada a San Juan Bautista (wp 01) y donde el escultor Jacinto Higueras dejó huella de su cercanía. Caminamos por la calle Parras hasta toparnos con la plaza de la Constitución donde se ubica la Casa Consistorial. Seguimos por la misma calle, aunque cambia varias veces de nombre, y rozamos la Casa de las Torres, bonito edificio construido por un prócer local a principios de S XIX y que actualmente alberga instalaciones municipales. Cruzamos la carretera que se dirige a Villacarrillo y tomamos el camino de Santisteban, hoy convertido en calle, que nos sacará a la salida de la población. Con precaución, debido a su elevado tráfico, tendremos que cruzar la carretera del Condado para, en la otra orilla, toparnos con el Centro de interpretación del aceite y el olivar, ubicado en el ecoparque del mismo nombre. Continuamos por la pista asfaltada hasta alcanzar la fuente de las Pontanillas (wp 02), desde donde tendremos una buena panorámica de la extensa campiña navera. Continuamos dejando a la izquierda el camino que se acerca al cementerio municipal, lugar donde termina el asfalto y el camino torna a su estado natural.


Llegaremos a un cruce, por la izquierda se incorpora el camino que habríamos seguido de no haber accedido a Navas, posiblemente la Vía Augusta, seguiremos por la derecha, sobre esta importante vía, pero recorridos unos trecientos metros, tendremos que optar por tomar un ramal que nos sale por la izquierda (wp 04) conocido como el camino de La Parrilla, ya que si continuamos, la Vía Augusta nos sacará a la carretera, que probablemente se construyo sobre esta importante vía de la antigüedad. Por el camino de la Parrilla en apreciable ascenso, llegaremos a lo que se intuye un descansadero de ganado, en una navilla donde se cruzan varios caminos (wp 05). Estaremos atentos porque aparentemente no hay camino que seguir al encontrarse todos cerrados con puertas, sin embargo, si avanzamos unos metros en dirección N, encontraremos una amplia traza de camino que se corresponde con la Vereda Real, vía pecuaria por donde continuaremos la marcha (wp 06).


Así lo haremos, y en adelante transitaremos por una preciosa cañada que discurre por entre bosque mediterráneo, macando la frontera entre el olivar que no cesa por la derecha y la dehesa ganadera por la izquierda. Tendremos un kilómetro de cuesta intensa, donde seguramente habrá que resollar en alguna ocasión, sin embargo alcanzado el punto más elevado de la ruta (descartando el inicio y final), el resto será muy llevadero, llaneando todo el tiempo o en ligero descenso. Sin perdida, cruzándonos a uno y otro lados con caminos que salen para las fincas colindantes, comenzaremos a divisar poco a poco la inconfundible silueta del cerro del castillo de San Esteban, nuestro próximo destino.


Tras recorrer un buen tramo, llegaremos a un vado de un arroyo con un estanque anexo, esto nos indicará que tenemos cerca la carretera a la que debemos incorporarnos. Dejaremos la Vereda Real y transitaremos por ella con mucha precaución durante unos trescientos metros, la cruzaremos para tomar el camino de la alberquilla que nos sale por la derecha y , en una incesante cuesta nos llevará a la población. A media subida, en un cruce de caminos, muy cerca por la izquierda, podemos resollar un rato buscando la fuente de la Canaleja. Al llegar, las primeras casas entre dos impresionantes cerros, estamos en el ancestral puerto de San Esteban, de donde toma el nombre la población. Justo al comenzar el descenso, giraremos a la izquierda por una empinadísima calle que nos llevará por la calle de la muralla al Santuario de Nuestra Señora del Collado que merece, ahora o tras el descanso, una pertinente y detenida visita. De allí, nos dejaremos caer hacia el centro de Santisteban buscando la plaza consistorial, donde tendremos otro objetivo de ocio, la casa-museo del reconocido escultor Jacinto Higueras 2 y lugar en el que daremos por concluida la etapa.















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(1) Ver reseña disponible en: WIKIPEDIA

(2) Ver reseña disponible en: WIKIPEDIA




RUTA 1 ETAPA 4: ARQUILLOS - NAVAS DE SAN JUAN




POR EL CAMINO DE ANIBAL


En Arquillos dejamos el camino Real de Granada y lo cambiamos por el de Valencia. Esta localidad, proyectada sobre plano bajo la protección de la loma de los Donceles en la gestación de las colonias de Sierra Morena, promovida por Carlos III y destinada a llamarse Campomania, conservó finalmente el topónimo actual, tomado de la próxima venta de Los Arquillos, distante un kilómetro en dirección a Linares. De origen antiguo 1, esta venta fue muy conocida por encontrarse en un importante nudo de comunicaciones, donde confluían el camino de Valencia que pisaba el viejo camino de Aníbal y el de Granada procedente de Vilches dirección Baeza y Úbeda. Por la venta de Arquillos de presume que pasaron viajeros ilustres como Cristóbal Colón camino de Barcelona a Sevilla para organizar su segundo viaje, Santa Teresa de Jesús en su viaje de Beas de Segura a Sevilla y otros tantos que, desde el medievo, se atrevieron por estos lares, entre ellos nuestro fraile andariego. En Arquillos fue detenido el General Riego tras un escarceo con los gabachos de los Cien Mil hijos de San Luís, gracias a ello la villa obtuvo su independencia por Isabel II como agradecimiento , perdido ya el Fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena.


Dejamos pues nuestro caminar hacia el sur, para dirigirnos ahora hacia el este buscando la sierra segureña. Aunque muchos caminos se han perdido o se han visto modificados por el olivar extensivo, desde esta puerta del Condado es casi seguro que pisaremos numerosos tramos de aquella vía hercúlea o Augusta que unía Cádiz y Roma y por donde el General Aníbal inició su camino desde Cástulo a la conquista de la capital enemiga. Nuestro destino será Navas de San Juan, por allí vivieron y pasaron íberos, romanos, cartagineses, árabes y castellanos. De antigua tradición taurina, Navas de San Juan celebra una de las romerías más importantes de Andalucía en honor de la Virgen de la Estrella, cuyo santuario se encuentra cercano a la localidad y será objeto de paso y visita en la variante que proponemos de Arquillos a Navas de San Juan (R1E4V1). Si contamos con tiempo suficiente, en esta o en la visita que hagamos siguiendo la variante mencionada, es muy recomendable asomarnos al mirador de Los Calerines, distante un kilómetro del centro urbano y desde donde tendremos una increíble panorámica de todas las sierras que componen el sistema montañoso de la provincia de Jaén así como de numerosas poblaciones (R1E4D2).


LA RUTA

Debo reconocer que no hace mucho tiempo, era bastante escéptico sobre la posibilidad de recuperar el camino del Condado para este fin. Hoy, con el trabajo cumplido, tengo que decir que he disfrutado mucho de este camino hasta Beas de Segura, tan cerca de casa y olvidando uno de mis aforismos preferidos de El coche de San Fernando: "A menudo buscamos la belleza, lo exótico y lo espectacular en lugares lejanos, ignorando lo que nos puede ofrecer nuestro medio más cercano".


Comenzamos la etapa en Arquillos, en cualquiera de los tres lugares céntricos de la localidad, la plaza de la Purísima, la plaza de Carlos III o la plaza de la torre del reloj (wp 01). Caminaremos por la avenida de Linares o carretera del Condado hasta la salida del pueblo (wp 02) donde tomaremos a la izquierda el camino de los Llanos. También podríamos avanzar por la carretera unos mil quinientos metros y tomar el desvío del cortijo Salido Bajo, hoy destinado a turismo rural, ahorraríamos algo de distancia y un poco tiempo, pero el riesgo de avanzar por esta carretera, muy transitada, me decanta en dar este pequeño rodeo a cambio de tranquilidad.


Nada más tomar el camino, un cortijo por nuestra izquierda (finca Las Manillas) y una bifurcación (wp 03), desechando el ramal de la derecha. Continuaremos entre olivos por un buen tramo hasta percibir que nos acercamos al cauce de un arroyo porque descendemos hacia este. Llegamos al puente (wp 04) que cruzaremos y ascendemos para alcanzar de nuevo los llanos que nos acompañaran casi todo el tiempo. Alcanzamos un cruce principal donde nos topamos con el camino que, desde la aldea de El Porrosillo, se dirige a nuestro destino, Navas de San Juan (wp 05). Lo tomamos a la derecha y más adelante rozaremos un buen cortijo en uso y sus anexos (wp 06). Continuamos y la panorámica se va abriendo mostrándonos en el horizonte una esbelta chimenea de ladrillo, se trata de la fabrica de aceite del cortijo Salido bajo al que llegaremos en poco tiempo. Antes debemos cruzarnos con el que viene de la carretera y se dirige al mencionado cortijo, camino que referimos al inicio (wp 07). Tras confluir, giramos a la izquierda y nos dirigimos, ahora si, rumbo al cortijo cuya chimenea delata. Se trata de una finca agrícola con molino aceitero en desuso y utilización de una parte como cortijo rural para uso turístico (wp 08). Continuamos el camino sin perdida para alcanzar en poco tiempo la sorpresa de la jornada, el cortijo Salido alto (wp 09). Tendremos que rodear el edificio para percibir la importancia que el mismo hubo de tener cuando la vida y el trajín agrícola se realizaba a pie de campo, tanto para obreros como para propietarios. La estructura y planta del edificio es admirable para el lugar donde se encuentra, perdido entre olivares, por donde ya casi nadie pasa. En este punto tenemos dos opciones de continuidad, bien seguir el camino que traíamos, que desde la parte de atrás del edificio continua en dirección nordeste y en apenas un kilómetro alcanza el camino de la sierra a Navas de San Juan, por donde llegaríamos a nuestro destino, bien seguir por el camino que desde la fachada del cortijo desciende hacia el arroyo Salido, y que por las trazas se nos antoja un viejo camino por los que tenemos predilección, por lo que, sin duda, optamos por este. Es agradable encontrar estos viejos trazados, aunque de breve recorrido, pero que le dan valor al camino.


Descenderemos hasta el vado del arroyo Salido (wp 10) y ascenderemos otro tramo donde estaremos atentos ya que parece que que el camino se difumina (wp 11). Veremos una balsa de agua para riego y por detrás de esta continua el trayecto. Una vez de nuevo en la senda recuperamos el camino de El Porrosillo a Navas de San Juan, que ahora continua nítido. Una nueva bifurcación (wp 12), donde aparece el asfalto nos anuncia la proximidad de la villa de ocio de El Molinico y que, por tanto, ya estamos cerca de nuestro destino. Seguimos por la pista asfaltada hasta confluir en el camino de la sierra (wp 13) donde veremos las indicaciones de diferentes senderos. Continuamos por la derecha en dirección sur hasta llegar a un amplio cruce, descansadero de ganado de las vías pecuarias que aquí confluyen y con una fuente donde refrescar la cara y el ánimo (wp 14) 2.


Tras descansar en este bonito lugar, continuaremos por la izquierda, por el posible camino de Aníbal, que atravesará todas las tierras del condado hasta abandonarlo para dirigirse a tierras manchegas por la famosa Venta Nueva. Lo llevaremos por poco tiempo, aproximadamente un kilometro y medio pues debemos dejarlo para dirigirnos al núcleo urbano de Navas de San Juan (wp 15). Mientras que la vía Augusta continua al frente, nos desviaremos por la derecha en una empinada rampa, entrada similar y constante en todos estos pueblos de El Condado que dejan el camino principal para acceder a la población. Cuando comenzamos a ver las edificaciones, podemos resollar en los excelentemente conservados abrevaderos (wp 16), que como en tantos lugares servían de descanso y refresco a la entrada y salida de las poblaciones. Un ultimo achuchón y alcanzamos la carretera, la cruzamos y continuamos en ascenso, ahora callejeando para dirigirnos a la plaza de la Iglesia de San Juan Bautista donde podemos dar por terminada esta etapa.















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(1) Ya aparece mencionada en época de Alfonso X en una cesión que este realiza a la ciudad de Baeza como agradecimiento. La Carolina en el entorno de sus colonias gemelas y antíguas poblaciones de Sierra Morena. Vol III. pag. 143. Carlos Sánchez-Batalla Martínez. Ed. Caja Rural de Jaén. 2001.

(2) Me atrevería a afirmar que este es uno de los cruces más importantes de épocas pasados. Por la derecha nos vine el camino de Anibal, que con toda probabilidad sigue hasta aquí el trazado de la carretera separandose de la misma unos metros antes. Por el que hemos venido uno de los caminos que se dirigian a La mancha atravesando Sierra Morena. De frente confluia el cordel del puerto de los aceiteros que pasa junto al Santuario de la Estrella, cruza la carretera antes de que esta inicie la subida a Navas de San Juan y confluye hasta aquí. Por la izquierda el que seguiremos, con toda probabilidad la vía Augusta o camino de Anibal, ahora con entidad propia.




RUTA 1 ETAPA 8: BEAS DE SEGURA - EL CALVARIO




DESTINO FINAL: CONVENTO DE EL CALVARIO, EL PARAISO SERRANO

Tras la primera estancia en Beas, reponiéndose, llena de contrastes emocionales, nuestro andariego acomete la última etapa de este largo viaje que comenzó en Toledo, aunque nosotros por razones estratégicas, lo hayamos hecho desde su entrada en Andalucía.


Según se desprende de las fuentes consultadas, se marcha del monasterio de San José del Salvador sin dejar buena impresión en la priora, la madre Ana de Jesús, por algún comentario malinterpretado por esta, aunque pronto, a través de Teresa de Jesús queda debidamente aclarado. 1


Debió llamarle la atención el contraste entre el camino que ha traído hasta aquí, y el que ahora inicia. Sin piedad, nada más salir de Beas, la senda remonta fuertemente para entrar en la Sierra, alcanza la cuerda y vuelca igual de rotunda que empezó, buscando la cuenca del río Grande. Si la mirada atrás durante la subida es impresionante, imagino la emoción que debió sentir al cambiar hacia el otro lado, la panorámica es bestial para los sentidos.


Y pienso... si a mí, todo equipado, con algún que otro escarceo por la Sierra, se me apremia el resuello, ¿Cómo andaría aquella gente, con aquél calzado, o sin él, aquellos ropajes, o sin ellos, por estos caminos sembrados de incertidumbre?


Acabando el áspero descenso, casi llegando al río, se encontraba su destino, aquél desierto maravilloso, pero de condiciones extremas, donde encontraría la paz que tanto necesitaba tras el duro castigo al que había sido sometido. Por fin en su destino, por fin en El Calvario.


El convento al que San Juan se dirigía estaba a dos horas de caballo a través de colinas rocosas, cubiertas de pinos y hierbas aromáticas. Comprendía una alquería blanqueada, un pequeño oratorio y varios acres de huerta y tierra de cultivo que habían sido comprados dos años antes al párroco de Villanueva. Había una fuente rodeada de árboles en el patio exterior, y en los alrededores crecían olivos, pinos y encinas. El nombre original del lugar había sido Corenzuela, pero los frailes, al colocar allí un tosco vía crucis, habían cambiado ese nombre por El Calvario. 2


La llegada al convento de El Calvario actualmente conserva la belleza que tuvo que divisar en su día el frailecico. Aunque el cambio forestal de encinas, quejigos y todo tipo de matorral mediterráneo por el olivar que no cesa no se había producido aún, la imagen que nos regala el horizonte es impresionante. El amplio valle de Chincoya en su parte inferior, con el peñón centrándolo, por encima las murallas y los altos del Chillar superados por la mole de las Correderas. Hacia Levante, la piedra de la B, y por encima de todo, la "panza" del Torraso. Sin embargo, el andariego que recale hoy día por El Calvario, puede sufrir una extrema decepción. Aunque la panorámica le embobe el lugar no conserva vestigio alguno de lo que fue, tal vez la fuente y alguna pared hayan resistido los cambios. Convertido actualmente en una explotación agrícola con una vivienda y varias naves, dista de la ultima descripción escrita que he podido encontrar narrada por el hispanista Gerald Brenan que estuvo en el lugar siguiendo las huellas del Santo, estimo que por los años sesenta.


El sendero zigzagueaba entre entre espliegos, retamas y cistos, y en primavera podían encontrarse también pequeños lirios, junquillos y orquídeas (El autor ascendió a El Calvario desde la carretera de Villanueva a El Tranco, distante aproximadamente 1,5 km). Luego se pasa a un terreno más llano. Se oyen ladridos de perros, y detrás de unos matorrales se ven un par de edificios blancos, un pozo a la sombra de unos olmos, una capilla con una cúpula diminuta y unos cuantos viejos olivos. Por todas partes hay pinos y plantas aromáticas. 3


Finalmente, sabemos por varios autores, que el camino que describimos a continuación, de Beas de Segura a El Calvario, comenzó a realizarlo cada sábado, una vez resuelto el entuerto con la madre Ana de Jesús, para asistir espiritualmente a la congregación de monjas, regresando de nuevo el día siguiente. Teniendo en cuenta que en el convento de El Calvario estuvo viviendo aproximadamente ocho meses, podemos deducir fácilmente, que tal vez fue el trayecto que más frecuentemente recorrió.



LA RUTA

Arrancamos, al igual que seguramente lo hizo él, en la recoleta plaza de Santa Teresa (wp 01), donde se alza la puerta principal de monasterio de San José del Salvador, hoy presidida por las imágenes de los dos impulsores de la reforma Carmelita y por la torre campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Nos dirigimos hacia el apacible callejón de San Juan de la Cruz y salimos a la calle de la Feria que tomamos a la derecha pasando por la puerta del teatro Regio, giramos a la izquierda por el pasaje Albarracín que nos sacará al parque Virgen de la Paz. Buscamos el puente que nos permita cruzar a la otra orilla del río Beas, lo hacemos por el puente del Mercado, girando de nuevo a la izquierda para entrar en la calle Manuel Ardoy encaminándonos en dirección al polideportivo municipal y pasando junto al museo de usos y costumbres. Inmediatamente volvemos a girar a la derecha por una calle que nos anuncia como va a ser el inicio de esta ruta, una fuerte pendiente por las casas nuevas (wp 02) que nos lleva a la travesía de Ana de Jesús y de nuevo, al llegar a unas naves agrícolas girar a la izquierda para salir al campo, abandonando la localidad con un buen desnivel. Conforme ascendemos y nos alejamos de Beas, más bonito va haciéndose este precioso pueblo blanco serrano.

El comienzo, durante los primeros cinco kilómetros aproximadamente, hasta el paraje del Ojuelo (wp 04), se encuentra asfaltado, lo que permitirá que aligeremos el paso. Tras pasar el cortijo del colmenar del Ojuelo (wp 03), aunque nos sigue acompañando el olivar serrano, se empieza a respirar otra brisa, comienzan a aparecer manchas de monte que no llegaron a roturarse en su día y, poco a poco, nos acercamos a la cuerda que limita los términos municipales de Beas de Segura y Villanueva del Arzobispo (wp 06), en las faldas del cerro Corencia.


Bruscamente cambiamos de vertiente, iniciando un intenso descenso por un precioso bosque, el tramo de camino que pisamos por aquí se conserva con el pavimento antiguo, una delicia. Pronto volvemos al olivar y ya el camino se rompe por el paso de los vehículos agrícolas. Un primer cortijo en ruinas (wp 07) anticipa que próxima se encuentra la abandonada cortijada de los Nevazos. Desde que salimos del pinar hasta aquí, la panorámica que nos acompaña es espectacular, al encontrarnos cerca de los mil metros de altitud las cumbres de la Sierra de las Villas pueden divisarse nítidamente. Los Nevazos (wp 09) es buen lugar para hacer una parada y mirar ese horizonte que se nos presenta antes de afrontar la subida que tenemos pendiente hasta la cortijada de la Herrera.


Reiniciamos la marcha en ascenso llevadero, cambiamos la vertiente y rozamos dos cortijos, el de la buitrera que queda al margen del camino y otro ruinoso justo a nuestra derecha (wp 10) que nos anuncia el último repecho que habremos de afrontar para llegar a la Herrera, lugar donde algunas casas aún se encuentran en uso, al menos agrícola (wp 11).


A la entrada de la Herrera una bifurcación, si continuamos al frente, llegaríamos a Villanueva del Arzobispo, tomaremos por tanto, el camino que desciende por la izquierda entre las casas. Conforme se va introduciendo en el olivar más infame se hace, descarnado, difícil de andar, de gran pendiente, que me hace pensar lo que penaría el fraile cada sábado, al iniciar el camino a Beas para asistir a la comunidad de monjas que ansiadamente lo esperaban. Cada vez vemos más cerca el tajo que nos aproxima al Guadalquivir, lo tenemos casi debajo, enfrente el amplio valle de Chincoya nos sigue agradando la vista, haciendo que nos entretengamos en los detalles. Caminamos por el paraje de El Calvario muy cerca de nuestro destino, unas manchas de pinar anuncian la proximidad, lo encontramos súbitamente rodeado de olivas, por la izquierda se desprende el camino por el que se accede. Llegamos, una gran explanada a modo de ágora, la fachada de un cortijo que lo fue, otro en funcionamiento y un par de naves agrícolas, un pilar y un horno serrano, es lo que contemplaremos en el lugar. Aunque parezca increíble, aquí se ubicó el Monasterio de Nuestra Señora del Monte Calvario (wp 14).


Terminada la ruta comprenderemos que la permanente y cansina reivindicación que muchos mantenemos para que la política haga su trabajo, declare el lugar de interés (del que sea) y construya un albergue para andariegos no desvaría demasiado. Las opciones para salir de allí son, o desandar camino por esa cuesta infame hasta la cortijada de La Herrera y de allí decidir si tornamos a Beas de Segura, lugar de donde partimos, o nos dirigirnos a Villanueva del Arzobispo, todo ello con lo que llevamos ya en las piernas, convirtiéndose en una ruta muy difícil de realizar para algunos andariegos. La otra, continuar el camino que traíamos hasta llegar a la carretera que comunica Villanueva del Arzobispo con El Tranco. Deberíamos haber previsto un vehículo cerca o haber concertado que nos recojan. Esta opción alargaría 1'5 km la ruta hasta la carretera y 1 km más hasta la cercana Venta del Pino.










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(1) "Al dejar Beas, donde residían las monjas, por tener que regentar El Calvario, la priora Ana de Jesús se había sentido muy ofendida porque Juan se había referido a la Madre Teresa como muy su hija, lo que, viniendo de un joven, parecía bordear la impertinencia o incluso la falta de respeto, según modales de la época." San Juan de la cruz en tierras de Jaén. Dámaso Chicharro. Universidad de Jaén. 2013. p 68.

(2) San Juan de la Cruz. Gerald Brenan. Plaza y Janes editores. 2001. p. 68.

(3) San Juan de la Cruz. Gerald Brenan. Plaza y Janes editores. 2001. p. 69.




RUTA 1 ETAPA 3: VILCHES - ARQUILLOS




DE ÍBEROS, ROMANOS, MOROS Y CRISTIANOS


Si en Vilches hemos optado por contemplar la panorámica que nos ofrece el cerro del castillo a través de la derivación propuesta (R1D1), no habrá pasado desapercibido al andariego que, hacia el Este se abren unos fértiles valles, actualmente ocupados por sendos embalses pertenecientes a las cuencas del río Guadalén, el más cercano, y al Guadalimar, el más distante.


En la antigüedad, ambos valles estuvieron ocupados por asentamientos ibero-romanos. Numerosos vestigios existentes en las orillas y otros que han quedado sumergidos en el fondo lo atestiguan. Más tarde, durante la etapa tardía de ocupación árabe, fue tierra fronteriza y lo delata la gran cantidad de castillos y defensas que aún se mantienen en pie. La permanencia de la ocupación humana en el terreno se extendió hasta el medievo favorecido por la existencia en la zona de importantes vías de comunicación, entre ellas, el Camino Real de Toledo (capital del Reino de Castilla) y Granada (última adhesión peninsular al Reino) y la vía Heraclea o Augusta, también conocida como Camino de Aníbal, que se extendería desde la antigua Cástulo a la vieja Roma. Acabada la etapa histórica de tierra de frontera entre los mundos musulmán y cristiano, la zona comienza a repoblarse y a contar con población estable.


La presente etapa, al igual que la que precede, guarda un trazado común con la Ruta 2, al menos durante un primer tramo, pues las aguas del embalse de Guadalén no nos permiten continuar el ramal que pretendemos seguir del Camino Real, que se configuró como alternativa al tradicional para dirigirse a la ciudad de Úbeda por el puente Nuevo (puente Ariza), lo que permitiría acceder a esta ciudad con carruajes y no solo caballerías como por el camino antiguo. De poder continuarlo, cruzando el embalse en línea casi recta, nos aproximaría a la conocida venta de los Arquillos, de donde toma el nombre la localidad a la que nos dirigiremos, conectando en este punto con la vía Augusta (actualmente muy próxima a la carretera de Linares a Arquillos, si no es la misma en muchos tramos).


Necesariamente tendremos que abandonar este ramal que cruzaría el embalse en el punto donde la zona comienza a ser inundable  y dirigirnos por caminos más recientes, conociendo cortijos agrícolas, alguno de ellos de empaque.



LA RUTA

Iniciamos la jornada donde la dejamos el día anterior, en la plaza de la Iglesia de San Miguel, centro neurálgico de la localidad. Aunque dado que la etapa es cómoda, tanto en distancia como en desnivel, podemos aprovechar, bien la tarde anterior, bien las primeras horas de la mañana, para realizar la derivación propuesta (R1D1) e incluso para bajar a la ermita de San Gregorio, patrón del barrio Mesones, al pie del viejo camino, el cual no se introducía en la localidad, sino que la rodeaba cómodamente para salir por donde nosotros lo haremos más tarde. Cuenta la tradición, de la que no he podido encontrar documentación que lo apoye, que en esta ermita se detuvo a descansar el frailecico enfermo, camino de Úbeda desde La Peñuela; pero esa es otra ruta.


Desde la plaza Mayor (wp 01) nos dirigimos al frente hasta alcanzar La Corredera (wp 02), transversal con esta, donde giraremos a la derecha. Avanzaremos por esta calle principal del viejo Vilches que nos sacará a las afueras, justo donde termina una valla quitamiedos que nos acompañará por la izquierda. Acaba el asfalto y tendremos que girar 180 grados (wp 03) para tomar el camino que desciende decididamente por entre antiguas viviendas-cueva horadadas en la roca y un cuidado pilar que nos despedirá de este bonito pueblo de cerros. Continuamos por este camino estrecho que pronto se unirá a otro de tierra, más ancho y transitable para vehículos (wp 04), aquí es donde abordamos el Camino Real que seguiremos entre olivos hasta llegar a una clara bifurcación (wp 05). En este punto se separan el viejo camino de Toledo a Granada que contemplaremos como variante en la Ruta 2, del que ahora seguiremos, el nuevo, que antiguamente se dirigía a la venta de Los Arquillos, para encaminarse desde esta a la ciudad de Úbeda por puente nuevo o de Ariza. En la bifurcación, por tanto, optaremos por el camino de la izquierda, y lo seguiremos recto, ignorando una clara desviación que sale por la izquierda, hasta llegar a la zona inundable (wp 06) que reconoceremos por el tipo de vegetación que a partir de aquí se nos presenta. No podremos continuar de frente ya que nos introduciríamos en aguas del embalse, si pudiéramos hacerlo, saldríamos por la otra orilla directamente a la venta de Los Arquillos. Consiguientemente seguiremos por la izquierda, por el que se encuentra bien trazado y que jugará con la orilla inundable en todo momento.


Recorrido un trecho pasaremos junto a un cortijo en uso (wp 07) y cruzaremos un bonito pinar, a la salida de este, por la izquierda nos saluda el viejo cortijo de Juanillo Reyes (wp 09), por aquí si hubiera buen año de aguas, el camino rozaría el embalse. Pronto nos toparemos con otra edificación, el cortijo de San Alejo (wp 10), una importante explotación agrícola en su tiempo. Seguiremos jugueteando con la orilla del embalse para volver a introducirnos en el olivar y salir a la carretera A-301 (wp 12). En este punto y durante el tramo de carretera que seguiremos, extremaremos la precaución debido al trafico que soporta. Pronto alcanzamos el largo viaducto de los 18 arcos que cruza el embalse del Guadalén (wp 14), construido en los años cincuenta del siglo pasado, ya que el anterior quedó sumergido por el embalse aguas abajo. Una vez atravesado, podemos orillarnos al antiguo trazado de la carretera, por donde caminaremos más cómodamente, lo haremos durante aproximadamente quinientos metros hasta llegar a un pequeño cortijo (wp 15) donde arranca el camino que nos llevará a Arquillos (wp 16). Este camino, antigua línea de suertes de la época de colonización, nos conduce en línea recta a nuestro destino, confluyendo al final del mismo y tras pasar junto al cementerio municipal, con el que se dirige a la pedanía de El Porrosillo (wp 18). Entraremos a la localidad de Arquillos frente a la torre del reloj, curiosa edificación que adorna la plaza del mismo nombre.
















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RUTA 1 ETAPA 2: LA CAROLINA - VILCHES




DE SIERRA MORENA AL CONDADO





Poco reposo tuvo, en esta ocasión, nuestro frailecico en La Peñuela. Era su primera visita y, tras arribar posiblemente un 18 de octubre,  puede que dedicara entre uno y tres días al descanso en aquél desierto serreño. A pesar de la debilidad que arrastraba de su cautiverio en la cárcel de Toledo, tenía empleo que cumplir y su condición inquieta le empujaba a partir presto a su destino, allá por la Sierra de Segura.


La Carolina. Ermita - Oratorio de la Peñuela

Se despide del padre Francisco de la Concepción, de los frailes de La Peñuela y, acompañado de los dos criados de don Pedro de Mendoza, enfila el Camino Real de Toledo a Granada con dirección a la población de Vilches, debiendo salvar la depresión del río Guarrizas en el trayecto.




Vilches, puerta de la comarca del Condado, encajada entre cerros protectores, alguno de curiosa e inconfundible morfología desde la lejanía, como el cerro Mortero, cuenta con una rica y antigua historia de asentamientos, desde los lejanos íbero-romanos y medievales de Giribaile, a los secundarios a la batalla de las Navas de Tolosa.


Vilches. Cerro del Mortero

Visita obligada en la ruta de castillos y con la mayor costa interior de España, cuenta con un asombroso tesoro etnográfico, las viviendas cueva excavadas en diferentes lugares de su territorio, además, representa una asombrosa atalaya desde donde se divisan los valles del Guadalén, Guadalimar y Guarrizas, hoy convertidos en mares interiores. Por ello, es imprescindible en nuestro paso por Vilches, otear desde el cerro del Castillo, junto a la ermita de la Virgen del mismo nombre. Un atardecer desde este punto es impagable.


Vilches. Panorámica desde el cerro de el Castillo

Vilches desde el cerro de el Castillo

Vilches. Casas-Cueva

El camino hacia Vilches, lo tendremos que realizar casi íntegramente por lo que fue Camino Real, arreglado y reconvertido en carretera cuando había que traer a los viajeros nobles y burgueses, desde la estación del ferrocarril de Vilches, al balneario de La Aliseda. Cualquier otra opción es inviable, por el cercado de las fincas particulares y la existencia del embalse de la Fernandina, que obliga a confluir en el único viaducto que lo salva. Adicionalmente, dado que es la entrada y salida desde la comarca de El Condado a la autovía A4, soporta una importante carga de tráfico rodado, por lo que es imprescindible tomar todas las precauciones para circular, en muchas ocasiones, por un insuficiente arcén.


Carretera de La Carolina a Vilches

El recorrido tiene dos partes bien diferenciadas, un descenso desde La Carolina buscando el río Guarrizas, y tras cruzarlo por el moderno viaducto, un tramo ascendente hasta la población de Vilches. Todo el trayecto que recorreremos es zona adehesada, de bosque mediterráneo donde se ha instalado con éxito la repoblación de lince ibérico.


Paisaje adehesado

LA RUTA

Iniciamos el camino en la ermita de La Peñuela (wp 01), en la Real Carolina, un paraje que, aunque ahora se encuentra completamente urbanizado, aún conserva el ambiente rural de antaño. Un lugar tan pequeño y humilde conserva numerosos secretos, desde ser el primitivo oratorio donde aquellos ermitaños adoptaron las consignas del Monte Carmelo, de guardar una secreta cripta bajo el subsuelo de origen y uso incierto, haber servido su entorno de primitivo cementerio municipal y ser el lugar donde se sitúa aquél hecho extraordinario, considerado milagro por algunos, de la bilocación del fraile inmediata a su muerte en Úbeda.


Inicio: Ermita de La Peñuela

Encaramos la cuesta del paseo que nos lleva a la calle Peñuelas (wp 02) donde, hasta no hace mucho, eran reconocibles las celdas conventuales de los frailes y arcos del convento carmelita. Dejamos la estrecha calle para entrar en la plaza de la Iglesia, dominada por la parroquia de la Inmaculada Concepción (wp 03), patrona de La Carolina y de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. Junto a esta, el ostentoso palacio del Intendente, construido a costa de parte del convento Carmelita, cuando Olavide, su promotor y primer inquilino, consideró que lo necesitaba para su proyecto ilustrado, buscándole a los frailes otro destino, el abandonado convento franciscano de Cazorla un 14 de agosto de 1768.1


La Carolina. Iglesia de la Inmaculada Concepción y palacio del Intendente

De aquí, bajaremos por la señorial calle Jardines, desembocando en la amplia y geométrica y en la actualidad decadente, plaza del Ayuntamiento. Siguiendo de frente, por la calle Real (alegoría referente al camino que por aquí discurría), alcanzaremos el entrañable paseo del Molino de Viento, cruzando la otrora concurrida plaza de España.


La Carolina. Calle Jardines

La Carolina. Calle Jardines. Detalle de una de las viviendas-palacio

Concluido el largo paseo, que finaliza en el recinto de la piscina municipal, construida en la concurrida explanada de la música, lugar de expansión de la población y donde existió un bonito y artesanal pabellón para los frecuentes conciertos que se daban por entonces por la banda municipal de música. Rodearemos el recinto por la izquierda y saldremos a la antigua carretera nacional, giramos a la izquierda (wp 04) hasta llegar a una de las rotondas de entrada a la población que nos enfilará, por la derecha, a tomar el camino de Vilches.


La Carolina. Paseo del Molino de Viento

La Carolina. Imagen antigua del paseo del Molino de Viento desde el pabellón musical (desaparecido)

La Carolina. Explanada y pabellón musical.

La Carolina. Rotonda de salida hacia Vilches

Descendemos por la conocida localmente como cuesta de los bidones, hasta confluir con el tramo de carretera, antiguo camino Real, que parte de la pedanía de las Navas de Tolosa (wp 05), antigua venta de Linares, y se dirige, atravesando la comarca de El Condado, camino de Beas de Segura. El cansino asfalto afea el camino aunque compensa, en épocas de lluvia, con tramos deliciosos de dehesa que luce de verde pradera en primavera y de amarillo oro en otoño tardío. Avanzamos por el paraje de la dehesilla hasta confluir, por la derecha, con una intersección por donde se iba uno de los ramales del camino de Granada, conocido como el camino de la Venta del Catalán, que pasaba por la localidad de Linares. Nos encontramos frente a una pequeña y malograda aldea de la colonización conocida como Seis Casas, tapada por la colina que tenemos frente nosotros.


Típico cortijo de la dehesa

Seguimos avanzando entre dehesa y llegamos al río Guarrizas, convertido actualmente en un importante embalse de la cabecera del Guadalquivir, nos dirigimos inexorablemente al puente, único paso a la otra orilla y con una curiosa toponimia, pues es conocido como río Vilches o como puente de La Carolina, según en la orilla en la que nos situemos. Cruzaremos el viaducto por la zona peatonal existente junto a la baranda (wp 08). El vado medieval se encontraba unos metros más arriba, por encima de la vieja presa de Panzacola que solo emerge en años de sequía.


Primer avistamiento del embalse de La Fernandina

Viaducto sobre el embalse de La Fernandina

Dejando el puente atrás, comenzamos un continuado ascenso, dejando atrás una bonita panorámica del embalse. Llegamos a una bifurcación, nos encontramos en el monte público de La Zarzuela, donde existe un área de descanso (cerrada en periodo estival) (wp 09). Aquí tomaremos el camino de la derecha, el antiguo trazado de la carretera que se dirige a la localidad de Vilches y que tras una breve subida nos regalará una amplia y maravillosa panorámica de nuestro destino.


Embalse de La Fernandina

Área recreativa de La Zarzuela


Solo nos quedará completar la larga recta de El Campillo para llegar a la zona de la estación del ferrocarril (wp 10) y, desde aquí, atravesar la creciente parte nueva de la población que nos llevará sin pérdida, por la calle Real, en constante ascenso, con la inmutable vigilancia del castillo-ermita, hasta la plaza de la Iglesia de San Miguel donde daremos por concluida esta etapa (wp 11). En este punto, tendremos la referencia de salida de la siguiente jornada y de la derivación propuesta a la ermita de Nuestra Señora del Castillo.



Vilches

Vilches. Plaza de la Iglesia de San Miguel. Fin de etapa










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(1) Dependencia inicial del convento carmelita de Cazorla con las poblaciones de Sierra Morena y bienes carmelitas de La Peñuela. Carlos Sánchez-Batalla Martínez. Programa de festejos de San Juan de la Cruz 1994.