DE ÍBEROS, ROMANOS, MOROS Y CRISTIANOS. ENTRE JARABANCIL Y LOS DONCELES
Si tras la llegada a Vilches, hemos aceptado la sugerencia de contemplar la panorámica que nos ofrece el cerro del castillo, a través de la derivación propuesta (R1D1), el esfuerzo realizado no habrá sido en vano, además del magnifico panorama, no habrá pasado desapercibido al andariego que, hacia saliente, se abren unos extensos y fértiles valles, actualmente ocupados por sendos embalses pertenecientes a las cuencas del río Guadalén, el más cercano, y al Guadalimar, el más distante.
Vilches. Ermita de Nuestra Señora del Castillo
Vilches desde el cerro del Castillo
Vilches. Panorámica hacia el E desde el cerro del Castillo. Embalse del río Guadalén
En la antigüedad, ambos valles, estuvieron netamente ocupados por asentamientos ibero-romanos. Numerosos vestigios existentes en las orillas, y otros que han quedado sumergidos en el fondo, lo atestiguan. Más tarde, durante la etapa tardía de ocupación árabe, se convirtió en tierra fronteriza, delatándolo la gran cantidad de castillos y defensas que aún se mantienen en pie. La permanencia de la ocupación humana en el terreno se extendió hasta el medievo, favorecido por la existencia en la zona de importantes vías de comunicación entre Andalucía, Castilla y Levante. Acabada la etapa histórica de tierra de frontera entre los mundos musulmán y cristiano, el territorio comienza a repoblarse y a contar con población estable que, en muchos casos, aprovechó lo dejado por civilizaciones anteriores. Villas romanas, oppidum íberos, castillos y atalayas musulmanas, casas cueva y oratorios visigodos, son testigos del pasado de nuestras actuales poblaciones.
Si bien, el origen de Vilches, la localidad de partida, se pierde en el tiempo, por el contrario emergen nuevos asentamientos en la zona promovidos por la administración, como es el caso de Arquillos y su pedanía El Porrosillo, que nacen del proyecto ilustrado de la creación las nuevas poblaciones de Sierra Morena. En este caso, nuestro destino, Arquillos se traza en las proximidades de un antiguo asentamiento, el actualmente conocido como Arquillos el viejo que creció junto a la ancestral y conocidísima Venta de los Arquillos, de donde tomo su nombre. Esta venta, estratégicamente situada, era paso y parada obligada en el Camino Real de Toledo (capital del Reino de Castilla) a Granada (última adhesión peninsular al Reino) y de la vía Heraclea o Augusta, también conocida como Camino de Aníbal, o camino de Levante, que se extendería desde Cádiz a la vieja Roma pasando por la cercana Cástulo. Personajes y viajeros han dejado testimonio escrito o gráfico de su existencia, Cristóbal Colón, Santa Teresa de Jesús y Cosme de Medici y su acompañante, el ilustrador Pier María Baldi, pasaron y/o se alojaron en esta importante y concurrida venta.
Desgraciadamente, desde nuestro lugar de origen, Vilches, no podremos visitar este estratégico enclave, ya que el camino que los conectaba se encuentra sumergido bajo las aguas del embalse del río Guadalén. Tendremos que usar otras alternativas para alcanzar nuestro destino en la localidad de Arquillos. Necesariamente, tendremos que abandonar el antiguo ramal que cruzaría el embalse en el punto donde la zona comienza a ser inundable, y dirigirnos por caminos más recientes, conociendo viejos cortijos agrícolas, alguno de ellos de empaque, y todo, en el espacioso valle custodiado por la mole montañosa de Jarabancíl junto a Vilches, y la loma de los Donceles que saluda el amanecer de los arquilleros.
¿Y nuestro protagonista? ¿Qué es de él y su compañía? Pues estimo que, con toda probabilidad, nuestro “medio fraile” y sus dos acompañantes, realizarían del tirón el trayecto desde La Peñuela a la Venta de los Arquillos en una jornada. Tal vez se detuviera, sin entrar en la población de Vilches, a echar un rezo en la ermita de San Gregorio y un trago de agua en el pilar de la Ventanilla, continuando por la calle mesones su camino. Aunque ya por estas tierras sería poco conocido, sabemos que llevaba prisa por llegar a su destino y cuanto menos se le viera, mejor. Nosotros no podemos perder la oportunidad de entrar y visitar esta entrañable y asombrosa localidad, castellana y moruna, de increíble geografía y de inolvidables panorámicas.
Vilches. Casas colgantes hacia la Canaleja.
Vilches. Población y cerro de San Sebastián (antenas). Al fondo cerro Mortero
LA RUTA
Iniciamos la jornada donde la dejamos el día anterior, en la plaza de la Iglesia de San Miguel, centro neurálgico de la localidad. Dado que el trazado de hoy es cómodo, tanto en distancia como en desnivel, podemos aprovechar, bien la tarde anterior, bien las primeras horas de la mañana, para realizar la derivación propuesta (R1D1), la subida a la ermita de Ntra. Sra. del Castillo y visita a las casas cueva que, en la actualidad, se encuentra señalizado como sendero local.
Vilches. Panel de inicio del sendero de cerro del Castillo
Vilches. Acceso al castillo. Puente de los Moros.
Vilches. Bajada del cerro del Castillo. Al fondo cerro Jarabancíl.
Nosotros, desde la plaza Mayor (wp 01) nos dirigimos al frente hasta alcanzar La Corredera (wp 02), transversal con esta, donde giraremos a la derecha. Avanzaremos por esta calle principal del añejo Vilches que nos irá sacando a las afueras. Justo donde termina una valla quitamiedos que nos acompañará por la izquierda acaba el asfalto y tendremos que girar 180 grados (wp 03) para tomar el camino que desciende decididamente por entre antiguas viviendas-cueva horadadas en la roca y el cuidado pilar de la Canaleja que nos despedirá de este bonito pueblo de cerros. Continuamos por este camino estrecho que pronto se unirá a otro de tierra, más ancho y transitable para vehículos (wp 04), aquí es donde abordamos el tramo que viene de la calle Mesones, se separó en el cruce de cuatro caminos para rodear el pueblo por la izquierda. Seguiremos entre olivos hasta llegar a una clara bifurcación (wp 05), por la derecha, el camino Real que se dirigía a Baeza y Úbeda, por la izquierda, el que ahora seguiremos, la variante que conectaba con el camino del levante, la antigua vía Augusta a la altura de la venta de los Arquillos.
Vilches. Iglesia de San Miguel
Vilches. Calle Corredera.
Vilches. La Canaleja
Vilches. Salida de la población por La Canaleja
Vilches. Zona de las cuevas y pilar de La Canaleja
Tras la bifurcación, seguiremos, ignorando una clara desviación que sale por la izquierda, hasta llegar a la zona inundable (wp 06) que reconoceremos por el tipo de vegetación que a partir de aquí se nos presenta. No podremos continuar de frente ya que nos introduciríamos en aguas del embalse, si pudiéramos hacerlo, saldríamos por la otra orilla directamente a la venta de Los Arquillos. Por tanto, tomaremos un camino agrícola que nos permite, continuar por la izquierda, se encuentra bien perfilado e irá jugando con la orilla inundable en todo momento.
Recorrido un trecho pasaremos junto a un cortijo en uso (wp 07) y cruzaremos un bonito pinar, a la salida de este, por la izquierda nos saluda el viejo cortijo de Juanillo Reyes (wp 09), por aquí si hubiera buen año de aguas, el camino rozaría el nivel del embalse. Pronto nos toparemos con otra edificación, el cortijo de San Alejo (wp 10), una importante explotación agrícola en su tiempo y ahora pura ruina. Seguiremos jugueteando con la orilla del embalse para volver a introducirnos en el olivar y salir a la carretera A-301 (wp 12). En este punto y durante el tramo de carretera que llevaremos, debemos extremar la precaución debido al trafico que soporta.
Vilches. Cortijo de San Alejo
Vilches. Cortijo de San Alejo
Vilches. Cortijo de San Alejo
Alcanzamos el largo viaducto de los 18 arcos que cruza el embalse del Guadalén (wp 14), construido en los años cincuenta del siglo pasado, ya que el anterior quedó sumergido por el embalse aguas abajo. Una vez atravesado, podemos orillarnos al antiguo trazado de la carretera, por donde caminaremos más cómodamente, lo haremos durante aproximadamente quinientos metros hasta llegar a un pequeño cortijo (wp 15) donde arranca el camino que nos llevará a Arquillos (wp 16).
Embalse del río Guadalén. Puente de los 18 ojos
Embalse del río Guadalén. Puente de los 18 ojos
Embalse del río Guadalén. Puente de los 18 ojos
Este camino, antigua línea divisoria de suertes de la época de colonización, nos conduce en línea recta a nuestro destino, confluyendo al final del mismo y tras pasar junto al cementerio municipal, con el que se dirige a la pedanía de El Porrosillo (wp 18). Entraremos a la localidad de Arquillos frente a la torre del reloj, curiosa edificación que adorna la plaza del mismo nombre y por fin daremos por finalizada la jornada en la plaza de la Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción flanqueada por las sobrias casas del cura y del comandante que datan del siglo XVIII, de la época de la fundación.
Arquillos. Torre del reloj.
Arquillos. Iglesia de la Inmaculada Concepción flanqueadas por las casa del Cura y Comandante