CAMINOS SANJUANISTAS


Loseta incrustada en el acerado para indicar el camino Sanjuanista (Villanueva del Arzobispo)

Bienvenidas y bienvenidos a LOS CAMINOS DE SAN JUAN DE LA CRUZ. Ojala que este espacio te ayude a descubrir una perspectiva poco conocida del místico, santo y doctor de la Iglesia Católica, patrón de los poetas de lengua española y pertinaz andariego: sus infinitos trasiegos.



Las páginas que se esconden tras esta presentación, no pretenden exaltar la figura de San Juan de la Cruz, no al menos, desde sus facetas más conocidas y valoradas. Este espacio, y su contenido, tratarán esencialmente de mostrar los interminables recorridos que el frailecico realizó por tierras jiennenses, lugar por donde andorreó la mayor parte de los 20.000 km que realizó en sus desplazamientos por Andalucía1, con una mirada no excluyente a otros lugares de Murcia o Castilla, promocionando esa magnífica y saludable actividad humana como es caminar. Reza el consolidado eslogan, acertadamente, que Jaén es un PARAISO INTERIOR, nuestro personaje, el fraile andariego, es la excusa perfecta, el pretexto para dar sentido al camino, para mostrar ese Paraiso, ya que él hizo mucho camino y por muchos lugares.

Fuente de la gallega o de San Juan de la Cruz. Camino del contadero (La Carolina)

La pretensión fundamental de estas páginas, es recorrer y describir los trasiegos que el Santo realizó, para fortuna nuestra, por la provincia de Jaén, luego ya veremos si le seguimos la pista por otros derroteros. Quien quiera escrutar otras perspectivas, le recomiendo encarecidamente indagar por los numerosos espacios especializados, algunos de ellos sobresalientes, con abundante y excelente documentación, tanto en la red como en papel, donde se tratan diferentes aspectos de este especial y polifacético personaje, su biografía, su obra poética, su misión fundacional, su misticismo, sus acontecimientos extraordinarios que fueron elevados a milagros por la Iglesia católica, su relación con otro singular personaje coetáneo, Santa Teresa de Jesús, y lo que personalmente más me atrae de él, su cariz humano y su afán reformista.


Desde hace un tiempo, el primum movens que caracterizan mis ratos de ocio, están estrechamente ligados a combinar actividad física y conocimiento, la una me lleva a la otra y viceversa. Ya inicié este periplo hace algunos años con la creación de un espacio personal, EL COCHE DE SAN FERNANDO (por cierto, muy abandonado). Ahora la meta, aún siendo más de lo mismo, posee diferentes matices. Todo lo expuesto en adelante podría haber encajado perfectamente en el anterior, sin embargo, el personaje, su trascendencia, y sobre todo que sea el Patrón del lugar donde uno nace y crece, una figura familiar, cercana y con el que me vi envuelto en diferentes menesteres en más de una ocasión, le hacen merecer, por mi parte, este espacio singular.


La Carolina. Iglesia parroquial donde estuvo ubicado el convento de La Peñuela

Aunque el camino es el eje fundamental del presente trabajo, he necesitado consultar adicionalmente bastante documentación con el fin de intentar ser lo más fiel posible al mismo. La literatura existente sobre San Juan de la Cruz es infinita y sus biografías numerosas dada la trascendencia del personaje. Aunque la documentación menos abundante es la perspectiva caminera, no ha sido muy difícil trazar los andorreos que siguió el santo, aunque fueron tantos y tan frecuentes que, quién se atrevió a calcular los kilómetros que recorrió en su vida, con toda probabilidad se quedó escaso.


El autor en la ermita de La Peñuela (La Carolina)

Ese no parar es lo que me llevó a la zaga de su huella, pues la vida es el camino y viajar y andar de aquí para allá no precisa necesariamente un destino, andar es, al fin y al cabo, abrir caminos. Con la idea rondando desde hace mucho tiempo y contagiado por la iniciativa de los Carmelitas descalzos de Caravaca de la Cruz, me he metido en este descabellado trajín personal. Pero claro, inevitablemente en mi caso, la mente acompaña permanentemente a las piernas, y mientras esa circunstancia siga produciéndose (espero que sea duradera), no puedo esquivar contar las sensaciones del camino. El batiburrillo que se produce en mi cabeza, mezcla de lo vivido con lo leído y documentado, producen, con mayor o menor fortuna, una novelación del andorreo realizado. Lo que a priori me pareció una tarea sencilla se fue complicando poco a poco ante la necesidad de documentar lo más acertadamente los itinerarios. Una vez definidos, había que recorrerlos para estar seguro que estaban libres para transitar, buscar alternativas que no desvirtuaran el camino, encontrar soluciones razonables a lo que hoy conocemos como excursionismo o senderismo, con el fin de que otros se puedan beneficiar y recorrer aquellos ancestrales itinerarios.


Seguro que la vorágine por contar la experiencia y el mogollón de papeles leídos, me llevará a cometer más de una imprecisión. Sepa el lector perdonármelo, y si lo considera, espero su apreciación en forma de comentario, que la corrección o mejora será consecuente.


Cuando todo estuvo más o menos planificado y diseñado, cuando el proyecto quedó definido y listo para su desarrollo, no terminaba de poder desligarlo de otro gran camino que, por contaminación personal, enmascaraba la presente iniciativa, dado el amplio éxito y difusión que ha tenido en pocos años: el Camino de Santiago. Lo primero que asalta a la mente son sus similitudes, caminos nacidos al amparo del fervor religioso, siguiendo las huellas de la fe cristiana. Sin embargo, tras reflexionar lo andado y explorado, puedo concluir que, aunque ambos caminos son esencialmente espirituales y muchas personas, al realizarlos, buscarán una mirada interior, existen claros contrastes y matices entre ambos; para mi propio entendimiento y para los que quieran comprobarlo, mencionaré algunos que, con el desarrollo y entusiasmo de la tarea, se me han ido definiendo.





  • Los caminos de San Juan de la Cruz que proponemos, son caminos realizados por su protagonista, sin un destino concreto o a muchos, según se vea. El fraile hizo innumerables kilómetros por la geografía peninsular llevado por sus objetivos reformadores y fundacionales, por tanto, el recorrido, es a la zaga de su huella. Y no tiene un solo final, pues aunque falleció circunstancialmente en Úbeda, por costumbres de la época que hoy nos parecen aberrantes, sus restos se hallan dispersos por múltiples lugares. Los caminos de Santiago, por el contrario, tienen un claro destino, llevan a un inequívoco final a donde dirigirse desde numerosos lugares.

  • La consecuencia de lo anterior es que, mientras que a quién recorre el camino de Santiago y se dirige por cualquier trayecto a la tumba del apóstol suele denominársele peregrino (el que visita un lugar, generalmente religioso o espiritual), los que sigan los caminos de San Juan de la Cruz irán de allá para acá, pararán en muchos lugares pero ninguno será un destino definitivo (salvo que nos lo propongamos conscientemente), por lo que se ajusta mucho más la acepción de andariego (que anda mucho, en especial si lo hace porque le gusta, que anda de una parte a otra sin parar en ninguna).

  • Los caminos a Santiago son, generalmente, caminos de ida; los caminos de San Juan de la Cruz son todos de ida y vuelta (incluido el último).

  • Los caminos a Santiago están muy bien equipados, definidos los tramos y turísticamente promocionados; los caminos de San Juan de la Cruz son una aventura en sí mismos, son un motivo para hacer viajes y visitas por lugares impensables.


  CAMINO SANJUANISTA  

  CAMINO DE SANTIAGO  

El VIAJE es el foco

El DESTINO es la meta

Sigue la HUELLA

Conduce a una TUMBA

Quién lo hace es ANDARIEGO

Quién lo hace es PEREGRINO

MULTIDIRECCIONAL. Camino de IDA y VUELTA

UNIDIRECCIONAL. Camino solo de IDA

AVENTURA y descubrimiento

Buena Infraestructura. Bien EQUIPADO

Esta aventura la iniciamos en la provincia de Jaén. Aunque en Andalucía paso buena parte de su vida dedicada a la obra que compartía con Santa Teresa, es Jaén donde pisa por primera vez Andalucía, donde tiene su primer destino, donde le suceden la mayoría de experiencias vitales, por donde más trasiegos realiza y donde encuentra la paz terrenal (en La Peñuela) y espiritual (en Úbeda). La experiencia jiennense del fraile merece comenzar a definirse en esta tierra en lo referente a sus andanzas por Andalucía. Jaén, la gran olvidada para tantas cosas, reclama y merece el protagonismo de enseñar su PARAISO INTERIOR de la mano de un abulense universal, el frailecico de La Peñuela, que tan bien de sentía en nuestra tierra.


Iglesia y convento carmelita de San Miguel, donde vino a sanar y finalmente murió (Úbeda)

LA NOMENCLATURA


Me he permitido definir los Caminos de San Juan de la Cruz, coincidiendo con otros compañeros de viaje, como CAMINO SANJUANISTA, es una opción personal y en absoluto vinculante. Así aparecerán nombrados los recorridos en el servidor donde se encuentran alojados.


Respecto a las personas que realicen este camino, he explicado con anterioridad que, siguiendo la tradición carmelita, utilizaremos el vocablo ANDARIEGO/A, ya que se ajusta más a nuestras pretensiones camineras (que anda de una parte a otra sin parar en ninguna).


A la hora de definir los trazados e itinerarios, más comúnmente conocidos por rutas, me inclino por una palabra a la que le tengo mucho aprecio, es un tesoro de nuestra lengua, y viene al pelo de lo que tenemos entre manos: ANDORREO o ANDURREO, y por tanto, la acción y su desarrollo será ANDORREAR o ANDURREAR.


A los dos primeros andorreos descritos y desarrollados, no he podido resistirme a titularlos, ya que definen esencialmente su evolución. El primero, el largo camino de la ilusión y la esperanza, desde La Peñuela al convento de El Calvario, lo he llamado CAMINO DE LLEGADA A ANDALUCÍA, es el primer contacto con tierra extraña para un castellano, un largo andorreo por la cornisa norte de la provincia de Jaén que pondrá en contacto Sierra Morena con la Sierra de Segura y Las Villas a través de un ancestral camino por donde igualmente deambularon íberos, romanos, cartagineses, moros, cristianos, liberales, absolutistas, trashumantes, cargado de historia y actualmente bastante olvidado. El segundo, el amargo camino de la enfermedad y del abatimiento, también desde La Peñuela, pero con un destino, Úbeda, que aunque elegido, poco deseado, lo he llamado CAMINO DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE, ya que es el último camino físico y consciente que recorre (tras su muerte, se le conocen, dos caminos más, el de la bilocación en La Peñuela, justo en el momento de fallecer, y el del robo del cadáver y traslado a Segovia, con probable desarrollo narrativo en El Quijote).


Placa conmemorativa del lugar donde falleció San Juan de la Cruz (Convento de San Miguel. Úbeda)

Para el primer andorreo, la ruta de la llegada a Andalucía, he propuesto trayectos no demasiado dilatados, para poder realizarlos en media jornada y compaginarlos, si se quiere, con visitas a lugares interesantes de las localidades por las que pasamos. Estas, en la descripción, se relacionan como DERIVACIONES y la nomenclatura quedaría R (ruta) E (etapa) D (derivación). Finalmente, con el fin de no dejar al margen lugares significativos o por constituir por si mismos, itinerarios alternativos con bastantes posibilidades de que por ellos transitara San Juan de la Cruz, apoyados en referencias documentales, propongo algunas VARIANTES que, sin desvirtuar el itinerario principal, alcanzaran el punto destino por un lugar alternativo. La nomenclatura en este caso quedaría como R (ruta) E (etapa) V (variante).


LOS TRAYECTOS


Se ofrecen, de cada etapa, enlaces directos al servidor donde se encuentran alojados. Ni que decir tiene que solo representan una ayuda a la planificación de cada etapa, pero antes de realizarla se deben contrastar por si las condiciones han cambiado (caminos cortados, zonas inundables, riesgos estaciónales, existencia de ganado, etc.).


Están desarrollados de manera unidireccional con el origen o punto de inicio en La Peñuela (La Carolina). En caso de hacerlos en otro sentido, es recomendable revertirlo y pasarlo por un analizador del perfil con el fin de contrastar especialmente los desniveles acumulados, ya que puede haber grandes variaciones que pueden repercutir en la planificación de la marcha.


Han sido tomados personalmente en diferentes momentos, aunque es posible que alguno pueda contener errores aparentes, no de itinerario, sino de diferentes velocidades o no contemplar tiempos de marcha. Ello es debido a que, algún recorrido se realizó de forma mixta, caminando y en bicicleta, al unirlos aporta datos aparentemente erróneos. Otros, se hicieron en sentido contrario, y al revertirlos, los programas analizadores los reconocen como dibujados.


LAS ETAPAS


Se propone una distribución de etapas asequible para cualquier andariego. La mayoría se encuentran en el rango de los quince a veinte kilómetros, lo que puede llevar una mañana para su realización de una manera tranquila, pudiendo organizar la tarde, si se quiere, en actividades alternativas. No obstante, aquél andariego que lo desee, tiene la posibilidad de acortar el andorreo uniendo dos o más etapas, resultando el itinerario, por tanto, más exigente.


Recreación de la celda de San Juan de la Cruz en el convento de San Miguel (Úbeda)

ESTACIONALIDAD


Es un factor importante y a tener muy en cuenta en esta camino. Generalmente el verano es la época del año donde más tiempo libre tenemos para realizar este tipo de actividades, sin embargo, por estas latitudes, moverse a determinadas horas del día puede ser penoso e incluso peligroso para la salud. Por ello, desaconsejo encarecidamente realizar el Camino de San Juan de la Cruz en el estío, a menos que iniciemos la jornada muy temprano y elijamos la opción de etapas cortas, estando pronto a buen recaudo. La canícula es un factor muy traicionero, especialmente si el andariego es oriundo. La mejor época para realizar esta aventura va desde el otoño tardío hasta la entrada de la primavera, incluyendo el invierno que, aunque de clima continental, en días soleados, el desplazamiento se hace bastante soportable. La primera época del otoño y la primavera que anuncia la llegada del verano puede ser muy cambiante, aunque cada vez, con más frecuencia, asistimos a mañanas frescas con mucho calor en las horas centrales del día. A tener también en cuenta son las tormentas que no son infrecuentes por la comarca de El Condado, donde escasean los lugares donde guarecerse y los caminos se encuentran atravesados por abundantes arroyos y torrentes, habitualmente secos, pero con crecidas importantes y rápidas en caso de precipitación abundante.


Sirva pues este espacio como una ayuda y apoyo al andariego. Se agradecerán comentarios, sensaciones y dificultades surgidas que se pueden dejar en este o en el servidor donde se encuentran alojados los trayectos. Los dos andorreos propuestos por ahora, más el desarrollado por los Carmelitas de Caravaca que atraviesa la Sierra de Segura desde Caravaca de la Cruz a Beas de Segura y viceversa, dan sobradamente para empezar a conocer lugares de este PARAISO INTERIOR, escondidos entre el olivar que no cesa de la provincia de Jaén. Además de joyas renacentistas archiconocidas, como Úbeda o Baeza, descubriremos lugares por donde hace tiempo no pasa nada o poca cosa, donde la gente vive rodeada de maravillas naturales o arquitectónicas que quedan lejos de todo. El Santo andariego nos llevará en su trasiego por caminos y sendas ancestrales olvidadas o reconvertidas en caminos agrícolas o ganaderos. Cruzaremos puentes sobrios que han estado ahí durante siglos, actualmente con poco uso, algunos rehabilitados en aras de conservar el patrimonio que nuestros antepasados usaron en su beneficio. Rozaremos cortijos señoriales donde ya no vive nadie, pero con solo contemplarlos nos dará idea de la vida que tuvo aquello, incluso aldeas perdidas donde la gente, harta de la dura vida que suponía entonces la supervivencia, abandonó totalmente para irse lejos buscando algo mejor.


Conforme vaya completando itinerarios, se irán describiendo como nuevas entradas, desconozco si tendrá fin, y si seré capaz de acabar la tarea, pero, al menos, me queda la certeza del comienzo.


!BUEN ANDORREO¡










1 Caminos andaluces de San Juan de la Cruz. López Fé, CM. Ed. Miriam. Sevilla 2001





ANDORREO 1 - CAMINO DE LLEGADA A ANDALUCÍA (R1): DE CASTELLAR A SORIHUELA DE GUADALIMAR POR LA GRANJA DE SANTA ANA (V2)




LA GRANJA DE SANTA ANA



Encontrándose San Juan de la Cruz en Baeza, ejerciendo de rector del Colegio carmelita de San Basilio, recibe la Orden, la donación de una hacienda y cortijo en el valle del río Guadalimar, término municipal de Castellar. La condición impuesta era la obligación de crear convento en el lugar, y que residieran en el mismo, de forma permanente, cuatro frailes para su administración. El lugar, la Granja de Santa Ana, parece que fue visitado en varias ocasiones por fray Juan según sus biógrafos, unas veces para gestionar su funcionamiento y, otras, para tomar unos días de retiro.1


Parece incierto que San Juan de la Cruz se encuentre relacionado, de alguna manera, con Sorihuela de Guadalimar. En la época que, tanto el fraile como Teresa de Jesús pasan por estas tierras, Sorihuela aún no ostentaba categoría de villa, condición adquirida en 1595 en que se desgajo de Iznatoraf, por gracia de Felipe II.


Sorihuela de Guadalimar

No obstante, algunos autores mencionan esta localidad entre sus recorridos 2, aunque no he podido encontrar, entre sus biografías, asiento documental que lo corrobore. Revisando el terreno si que se pueden encontrar dos lugares cercanos donde no parece haber dudas de su presencia, la Granja de Santa Ana y el transito por el cordel del Condado camino de Beas de Segura, y ambos, se encuentran a corta distancia de esta localidad. El camino tradicional, el cordel del Condado, que actualmente aún se usa en época de trashumancia, queda al norte, a algo más de 3 km, pasando por El Campillo y Camporedondo, pedanías de la cercana población de Chiclana de Segura, buscando el puente mocho del Guadalimar. La Granja de Santa Ana, otro lugar cercano de paso y estancia del fraile, equidista igualmente algo más de 3 km de la población de Sorihuela, pero en dirección SW y en término de Castellar.


Cruz del Convento-Granja de Santa Ana (erigida en 1971)

La explicación de que el autor relacione este núcleo como lugar de paso del fraile, puede deberse a que, el recorrido, se realizó en vehículo y no andorreando, en ese caso, la vía de comunicación desde Castellar a Beas de Segura es por carretera convencional, y si, transita junto a Sorihuela de Guadalimar. No obstante, para el propósito de ofrecer una alternativa al camino tradicional, a aquellos que cuando pasan cerca de aquí, camino de El Calvario, quieran aventurarse y visitar las ruinas de la Granja de Santa Ana, que quedan relativamente cercanas, contemplo y propongo un final de etapa en Sorihuela, considerándola como variante (V) o alternativa al camino seguido ancestralmente y propuesto como trazado principal. Sustituye, por tanto, el paso de El Portichuelo, que quedaría en el camino tradicional, por la Granja de Santa Ana, de gran significado en la vida y caminos recorridos por San Juan de la Cruz. Esta variante del Andorreo 1, esta duplicada en la descripción del camino que seguía, desde Baeza, para llegar a este lugar.


Mientras que la mayor parte del trayecto se realiza por camino, asfaltado o de tierra, el tramo de acceso a las ruinas y entorno de lo que fue la Granja de Santa Ana, es actualmente precario, debiendo atravesar un olivar y zona de monte durante un tramo de unos 400 m. Para la localización de los elementos que pueden apreciarse, es recomendable utilizar los puntos de interés marcados en el track que se proporciona.


LA RUTA

Partiremos de la coqueta y antigua Castellar (WP-01), de su plaza de España, y recorreremos su artería principal pasando por la colegiata de Santiago (WP-02) y los restos del castillo de Pallarés. La avenida de la Constitución, da paso a la de la Virgen de la Consolación que guiará el camino que ahora llevaremos. Tras salir de la población, encontramos una bifurcación bien señalizada que nos lleva por la derecha a seguir el camino de la ermita de la patrona de la localidad (WP-03). Lo hacemos por un camino asfaltado que va cortando las lomas, ahora llenas de olivar, por donde mejor puede hacerlo. Otra bifurcación (WP-05) nos hace optar por la derecha, la otra nos llevaría a una cantera abandonada. En el collado ya divisamos el primer destino, la ermita, justo antes de dejarnos caer vertiginosamente al cauce del arroyo del horcajo de Quintero (WP-06). Otro repecho, y llaneando un poco, alcanzamos los restos del castillo y la ermita dedicada a la Virgen de la Consolación (WP-07), un lugar espléndido para hacer un descanso en el camino.


Castellar. Colegiata de Santiago

Castellar. Castillo de Pallarés

Castellar. Ermita de Nuestra Señora de la Consolación

Nuestra Sra. de la Consolación
Placa conmemorativa


Continuamos la marcha regresando a la entrada del recinto, donde las grandes tinajas amarillas nos dieron la bienvenida y girando a la derecha para tomar el camino de Sorihuela. Pasamos por una cortijada con maquinaria propia para la limpieza de la recogida de la aceituna y avanzamos por un buen y nítido camino que, en tramos, evidencia los cantos rodados que aún perduran desde su adecuación. Llegamos a un punto en que se presenta una bifurcación; el camino natural, el que nos llevaría a Sorihuela, hace un giro a la izquierda, siendo más evidente. Sin embargo, optamos continuar por la derecha, un camino agrícola que nos desviará hacia el lugar de la Granja (WP-08). Pero antes, nos acercaremos unos metros al borde de la loma para contemplar la maravillosa panorámica que se presenta: el valle del Guadalimar y las cumbres de la sierra de las Villas y Segura al frente, destacando dos de las Cuatro Villas que conforman la comarca, Villanueva del Arzobispo abajo, e Iznatoraf dominando el terreno arriba.


Entrada al recinto del castillo y ermita de La Consolación

Valle del Guadalimar. Iznatoraf y Villanueva del Arzobispo en segundo plano (Fotografía: F. Berzosa)

Iznatoraf (Fotografía: J. Olivas)

Villanueva del Arzobispo (Fotografía: J. Olivas)

Continuamos por el camino agrícola, sin desviarnos por ninguna de las bifurcaciones que presenta y que nos llevará, tras descender por la loma, a un buen cortijo semiderruido, el cortijo Nuevo o cortijo de Cuesta Barrera (WP-09), que domina ampliamente toda esta loma del río Guadalimar. En este punto es desde donde debemos localizar la Granja de Santa Ana. La tenemos casi a tiro de piedra, a unos 500 m en línea recta y dirección netamente sur. Para alcanzarlo, lo mejor es apoyarse en el track para evitar dar rodeos innecesarios, ya que el destino se encuentra rodeado de monte y tiene difícil acceso salvo por el lugar por donde accederemos.


Cortijo Nuevo. Lugar de bajada al convento-granja de Santa Ana

Tendremos que introducirnos en el olivar que hay justo frente al cortijo, observando que, desde este, parte una linde que cae perpendicularmente por la ladera (WP-10). Bajamos por el lado derecho, el camino iba antiguamente marcando la linde y aunque en zonas se pueden aún apreciar los refuerzos del mismo, se encuentra prácticamente perdido, por lo que es más práctico caminar a unos metros, entre el olivar. Al finalizar este, comienza tierra de monte y se evidencia un murete por la izquierda que nos servirá de referencia, aunque mantengamos la distancia continuando la dirección sur.


Granja de Santa Ana. Fuente - minado

El breve tramo de monte vuelve a dar paso al olivar y por las trazas del terreno podríamos decir que accedemos al antiguo huerto de la granja de Santa Ana. Cerca, por la izquierda, nos topamos con una vieja alberca ya en desuso y la fuente minado que abastecía probablemente toda la finca (WP-11). De allí giramos por la derecha y subimos a un bancal superior, transitando por encima de la gran balsa de riego que aquí realizaron. Accedemos a la era, donde aún es reconocible su empedrado (WP-12) y desde donde ya apreciamos las reconocibles ruinas de la Granja-Convento de Santa Ana (WP-13). Subimos con cuidado por un senderillo para contemplar la entrada desde más cerca y acceder a la cruz conmemorativa que se erigió en 1971 (WP-14). Cumplido el objetivo, regresamos desandando el camino hasta el cortijo Nuevo (WP-09).


Convento - Granja de Santa Ana (ruinas).

Vieja era de la granja.

Cruz de Santa Ana (1971).

Ahora tomamos el ancho y buen camino que nos llevará a Sorihuela en un plis plas, antes, nos toparemos con otro de esos cortijos que merece ser contemplado y que ayuda a reflexionar como podría ser la vida años atrás por estos pagos, el cortijo de Antolín, (WP-15) uno de esos grandes asientos desde donde se dirigía la vida de multitud de personas que allí tenían su sustento. Lamentable ver el estado ruinoso en el que se encuentra. Poco después diviso, desde cierta altura, la localidad de Sorihuela, nuestro destino de fin de etapa. Entramos en la localidad por la fuente medieval de los Caños (WP-17) y el lavadero local (WP-18) muy bien restaurados. Por fin, callejeando, llegaremos a la renacentista y sobria Iglesia de Santa Águeda (WP-19), donde daremos por finalizada la etapa.


Cortijo de Antolín.

Cortijo de Antolín. Leyenda en el dintel de la puerta. 

Sorihuela de Guadalimar. Panorámica

Sorihuela de Guadalimar. Fuente de los caños

Sorihuela de Guadalimar. Lavadero municipal.

Sorihuela de Guadalimar. Iglesia de Santa Ágeda




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(1) San Juan de la Cruz en las tierras de Jaén. Dámaso Chicharro. Ed. Universidad de Jaén. 2013.

(2) Caminos Andaluces de San Juan de la Cruz. López Fé CM. Ed. Miriam. Sevilla 1991.




RUTA 2 ETAPA 4: DE EL GAVELLAR A ÚBEDA




LOS ÚLTIMOS PASOS

Estos que recorreremos, son los últimos pasos que dio el frailecico en nuestro mundo. Sin embargo, no fue su último andorreo pues cuentan que, tras su fallecimiento, anduvo en cuerpo y alma por otros caminos.


El día 28 de septiembre de 1591, el padre Juan de la Cruz, comido por las calenturas, con una pierna inflamada, montando en un machuelo y acompañado de un mozo, sale de La Peñuela en dirección a Úbeda donde, por decisión divina, va en busca de su muerte. 1


Sabemos por testimonios recogidos documentalmente que cuando Fray Juan enferma y se decide partir de La Peñuela con destino a Úbeda en búsqueda de sanación para su mal, el deseo de sus hermanos, con los que convivió antes de la marcha, era que se dirigiera a Baeza, lugar donde lo conocían bien y sería bien acogido, sin embargo, es la testarudez de Fray Juan la que decanta por acudir a Úbeda, donde sabían que no sería bien recibido. Antiguas querellas con el actual prior de la ciudad de los cerros parece que estarían detrás de la inquina con la que fue recibido, sin embargo, tras el calvario padecido durante los dos meses y medio en los que lucho contra la enfermedad, se torno en admiración y respeto.


La documentación nos dice que la víspera de San Miguel, patrón de la ciudad a la que se dirigía, entraba en aquél convento del que ya no saldría conscientemente. Cuentan que solo salió en el momento en que expiró, para decir su última Misa en la Peñuela 2, tal vez unido el fenómeno a su último pensamiento con el lugar donde había encontrado y gozado de la paz y tranquilidad que no tuvo los años precedentes, y cuando por orden de su amiga Ana de Peñalosa lo sacaron a la fuerza de su descanso terrenal para llevarlo a otro destino, Segovia, lo que desencadenó una lucha por su posesión que acabó salomónicamente zanjada de manera salvaje con su desmembramiento 3, escenario costumbrista para la época.





LA RUTA

Tras descansar en el Gavellar y visitar el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, abandonamos el agradable paraje por la vertiente que da al arroyo, tendremos que vadearlo por un puentecillo que nos permite pasar a la loma donde se encuentra el camino que seguiremos, el mismo que usan los ubetenses para desplazar a la patrona a su ciudad durante unos días.


El camino asciende fuertemente, al principio entre el olivar y los campos de trigo, cada vez más inusuales en nuestra geografía. Terminada la parcela de mieses, se introduce entre el olivar sin dar tregua, roza la pista agrícola un par de ocasiones hasta que ya, en todo lo alto, confluye con la misma para entrar en la pequeña aldea de Santolalla (Santa Eulalia).


Tras resollar en su apacible y hermosa fuente, retomamos el camino hacia Úbeda. Lo podemos hacer por el camino tradicional, asfaltado en su totalidad, o tomar el camino de la hoya del Negro, más cómodo, que acabará uniéndose con el anterior antes de llegar a nuestro destino.


Por uno o por otro, avanzaremos hacia Úbeda, allí donde confluyen ya percibimos el trajín de vehículos que anuncia la cercanía de la autovía y, por tanto, de la población. Cruzamos por un paso bajo la autovía y nos introducimos en el polígono industrial de la avenida de Vilches, a cuya calle terminaremos por incorporarnos. Cruzamos la rotonda de Cuatro Caminos y seguimos al frente hasta confluir en la histórica calle Trinidad lo que significa que llegamos a la vieja Úbeda. Terminada la calle nos toparemos con la monumental Iglesia de la Santísima Trinidad, cruzaremos y alcanzamos el Real, clásica vía ubetense que nos introduce en las entrañas de la ciudad renacentista.


Llegando a su fin, la calle se bifurca, tomaremos el ramal de la izquierda que nos dejará en la preciosa plaza donde se ubica la Iglesia de San Pablo. Allí, en mitad de la plaza, Fray Juan nos da la bienvenida lo que anuncia que estamos muy próximos a nuestro destino. Por detrás de la estatua tomamos la calle de San Juan de la Cruz, que nos dejará en la misma puerta del convento carmelita de San Miguel, donde San Juan de la Cruz llegó con la esperanza de sanar, según cuenta la tradición, un 29 de septiembre de 1591.





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(1) Miguel Gil Sandoval. Programa de festejos de las fiestas de San Juan de la Cruz de La Carolina. Septiembre de 1997.

(2) (Fray Juan de la Cruz) no regresará (a la Peñuela) salvo en el relato del fraile hortelano que cuenta como, mientras moría en Úbeda, les sorprende la visión de encontrar a Fray Juan diciendo la santa Misa en Iglesia de La Peñuela ayudado por un ángel (que manda silencio); relato que representa la pintura que preside la ermita. En Con sola su figura. Escritos Sanjuanistas (1963-1989). Pagina 25. Guillermo Sena Medina. Gráficas Ramírez. 1990.

(3) Lo que sucede después (de su muerte), por curioso que sea, no tiene la menor importancia, no es más que consecuencia de unas costumbres que hoy, a Diós gracias, no interesan. Son las costumbres de época que no podemos siquiera contar. Su historia se convirtió en leyenda. Desde aquél momento, su cuerpo fue literalmente destrozado para poseer las ansiadas reliquias. Se intentó trasladar de un sitio a otro. El traslado, con robo incluido, definitivo fue desde Úbeda a Segovia, donde hoy reposan parte de sus restos y que dio lugar a un espléndido capítulo de El Quijote (la famosa aventura del cuerpo muerto)…En San Juan de la Cruz en tierras de Jaén. Pagina 212. Dámaso Chicharro. Universidad de Jaén. 2013..



RUTA 2 ETAPA 2: DE VILCHES A ARQUILLOS




EL VALLE DEL GUADALEN


La continuidad, desde la población de Vilches, de la penosa marcha con destino a un final incierto seguirá marcando la tónica del trayecto que llevamos y de la etapa que nos toca caminar. En algunos escritos sobre la vida de San Juan, sus biógrafos, dan a entender que realiza el trayecto de La Peñuela a Úbeda en una jornada, no obstante, en la practica, nos suscita bastantes dudas. Y no porque no sea posible realizar la distancia que separa La Peñuela de Úbeda en una jornada, septiembre, época en la que realiza el viaje es un mes aún con bastantes horas de luz, sino que, a pesar de contar con un animal de carga, la distancia y, sobre todo, la impedimenta que la enfermedad conlleva, hablan en contra de la tesis. Y si así lo hizo, habría que considerarlo realmente una auténtica gesta.


No repetiremos de nuevo los polémicos argumentos del camino que siguió pero, en la jornada que nos ocupa, es cuando los caminos se dividen y hay que optar a poca distancia de iniciar la marcha, la ruta a seguir. Actualmente, si queremos realizar el trayecto hacia Úbeda, no hay más alternativa que la que proponemos. Sin embargo, el andorrero debe saber que mantenemos la convicción, basada en la lógica más que documentación alguna, que el trayecto que siguió es el marcado actualmente como camino de Vilches a Baeza, camino más corto, que se dirige, a poco de salir de Vilches, directo hacia la meseta de Giribaile, para cruzar primero el río Guadalén a la altura del conocido Puente Mocho (del Guadalén), y después, faldeando bajo la loma que sostiene la fortaleza de Giribaile, cambiar a la vertiente del Guadalimar, que se cruzaría por el lugar conocido como Puente Viejo o paso de la Barca, y que posteriormente tomó el nombre de puente de los Escuderos hasta que las aguas del embalse que construyeron lo inundó completamente, borrándolo del mapa. Desde el vado del Guadalimar, por Valdecanales, pasando por la villa de El Mármol, alcanzaría más rápidamente su destino que por donde nos vemos obligados a trazar en la actualidad el recorrido.


Por tanto, seguiremos durante un breve trayecto el camino que parte de Vilches en dirección a Baeza y que, al poco de salir de la población, se bifurca, el ramal de la derecha, el camino viejo de Toledo a Granada, camino de herradura, se dirige a las poblaciones renacentistas de Úbeda y Baeza de manera más directa, el de la izquierda, el que seguiremos por necesidad, se encaminará directo a la Venta de Los Arquillos.


La Venta de los Arquillos se convirtió en el pasado en un auténtico nudo de comunicaciones, donde interseccionaban la antigua vía romana desde Castulo hacia levante y que dio origen al actual camino del Condado, con el nuevo Camino Real de Toledo a Granada, carretero, una vez inaugurado el Puente de Vandelvira, Puente Nuevo o puente Ariza. Se nos presenta aquí un nuevo problema que resolver para trazar nuestro particular camino, el trayecto desde la bifurcación, mencionada anteriormente, hasta la Venta de Los Arquillos, lugar de transito durante finales del siglo XVI y XVII, se encuentra sumergido por las aguas del embalse del Guadalen. La solución, factible actualmente, es dar un pequeño rodeo por la población de Arquillos, localidad inexistente en la época que nuestro fraile pasó por aquí, ya que fue consecuencia de la repoblación colonial ilustrada de Sierra Morena, ordenada por Carlos III a finales del siglo XVIII y que tomo el nombre de la venta existente en la cercanía.


Y eso haremos, aprovecharemos donde el camino directo a la Venta de Los Arquillos llega a zona inundable del embalse, para tomar como alternativa un camino agrícola que comunica antiguos buenos cortijos, bordeando el nivel máximo de las aguas y que nos acercará a la carretera A-301, salvando el embalse del Guadalen por el viaducto que le hicieron y que nos dejará muy cerca de la localidad destino de esta segunda etapa.


LA RUTA

Iniciamos la jornada donde la dejamos en la etapa anterior, en la Iglesia de San Gregorio, en el antiguo barrio de Los Mesones, por donde transcurría el camino de Granada para aquellos que no deseaban entrar en la población de Vilches. Dado que la etapa es cómoda, tanto en distancia como en desnivel, podemos aprovechar, bien la tarde anterior, bien las primeras horas de la mañana, para realizar la derivación propuesta (R2D1)


Desde la Iglesia de San Gregorio, avanzamos por la calle del mismo nombre que, atravesando el barrio de Los Mesones, nos sacará de la población por el pilar de la Ventanilla. Amplia panorámica se nos presenta en este lugar del valle del Guadalen. Comenzamos un pronunciado descenso entre pitas y chumberas y olivas, hasta conectar con el camino que baja de la zona central del pueblo. Continuamos y tomamos el ramal que sale por la izquierda, abandonando el antiguo camino de Granada. Seguimos descendiendo por el valle del Guadalén, ahora poblado de olivar, por el tramo carretero que se dirigía a la Venta de los Arquillos. Sabremos que hemos llegado a la zona inundable porque termina súbitamente el olivar al frente continuando el camino principal por la izquierda. Iremos bordeando la cota inundable del embalse pasando por el cortijo de Juanillo Reyes primero, ubicado en un pequeño pinar y por las ruinas del cortijo de San Alejo después, autentico complejo agrícola del pasado. Continuamos bordeando el embalse hasta que comenzamos a tener olivas a ambos lados del camino, lo que nos anuncia que estamos próximos a conectar con la carretera A-301.


Circularemos con precaución por la carretera durante aproximadamente 1 kilómetro. Pronto alcanzamos el largo viaducto de los 18 arcos que cruza el embalse del Guadalén (wp 14), construido en los años cincuenta del siglo pasado, ya que el anterior quedó sumergido por el embalse aguas abajo. Una vez atravesado, podemos orillarnos al antiguo trazado de la carretera, por donde caminaremos más cómodamente, lo haremos durante aproximadamente quinientos metros hasta llegar a un pequeño cortijo donde arranca el camino que nos llevará a Arquillos. Este camino, antigua línea de suertes de la época de colonización, nos conduce en línea recta a nuestro destino, confluyendo al final del mismo y tras pasar junto al cementerio municipal, con el que se dirige a la pedanía de El Porrosillo. Entraremos a la localidad de Arquillos frente a la torre del reloj, curiosa edificación que adorna la plaza del mismo nombre.




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RUTA 2 ETAPA 3: DE ARQUILLOS A EL GAVELLAR POR PUENTE ARIZA




EL VALLE DEL GUADALIMAR Y EL GAVELLAR

El río Guadalimar, también conocido popularmente como río colorao por el característico color que toman sus aguas en algunas épocas del año, especialmente cuando las lluvias son intensas, conforma un amplio y extenso valle que se extiende desde su nacimiento por tierras manchegas, al pie de la Sarga en la lejana sierra de Alcaraz y no lejos de donde abatieron al celebre bandido Pernales. Desde su nacimiento serrano en Villaverde del Guadalimar hasta su desembocadura en el río Grande de Andalucía a la altura de la localidad de Mengíbar, podemos decir que es un río de vida, a su amparo surgieron numerosas localidades. Incluso se conoce que, al menos hasta la ciudad de Cástulo, fue navegable, siendo una importante vía de comunicación fluvial en el época Iberoromana. Atravesarlo fue siempre un quebradero de cabeza, ya que cruzarlo era una necesidad para comunicar importantes territorios. Fruto de ello, se realizaron numerosas construcciones que aun perduran y han pasado a formar parte de la historia local del territorio, algunos incluso han trascendido, unidos a personajes relevantes y a tareas y oficios ancestrales. En el caso que nos ocupa se encuentran el Puente Mocho de Beas, tradicional paso de ganado de la trashumancia y lugar por donde Santa Teresa pasó en su viaje a Sevilla desde Beas de Segura. Igualmente sucede con el puente renacentista construido río abajo y conocido como puente nuevo en la época en que se realizó o puente Ariza, como se conoce en la actualidad.


¿Y el Gavellar?


Nos referimos al paraje donde la tradición postula que se apareció la Virgen de Guadalupe, patrona de Úbeda. Allí se ubica un Santuario donde se venera la imagen de la Virgen la mayor parte del año, salvo cuando la suben a Úbeda en procesión. El paraje se encuentra cercano a la localidad de Santa Olalla (Santa Eulalia), por donde pasa el camino de romería de La Chiquitilla. Se encuentra recogido documentalmente, que el Santuario original data de 1383, aunque se encontraba en malas condiciones y se reconstruye en 1598 (1). Por tanto, cuando San Juan de la cruz viaja a Úbeda , el santuario existe, es un lugar conocido y venerado.


Lo que ignoramos, ya que no he podido encontrar documento alguno que lo sugiera es, si San Juan de la Cruz vino por puente Ariza (cuestión que desde estas paginas cuestionamos razonadamente), tomaría el camino del Gavellar para llegar a Úbeda, o lo haría por la cañada real que se dirigía en sentido contrario, hacia Sabiote para bien adelantada la loma, girar hacia Úbeda. Aunque las distancias son similares y la polémica estará siempre sobre el tapete, hemos optado por dirigirnos, una vez atravesado el puente renacentista, hacia el Gavellar, donde podemos dar por concluida la etapa para quien quiera, pudiendo encontrar amparo en alguna edificación del lugar. Por el contrario, quien así lo desee, podrá continuar y afrontar la subida hacia Úbeda por el camino que sigue la Virgen en su romería, por la localidad próxima de Santolalla (Santa Eulalia).





LA RUTA

Partimos del centro neurálgico de la localidad de Arquillos representado por la zona triangular donde se localizan la plaza de la Iglesia de la Inmaculada, la plaza de Carlos III y la plaza de la torre del reloj. De ahí buscamos y recorremos la larga calle del General Riego que nos dejara en las puertas del olivar que rodea la población. Continuaremos por el camino de Úbeda que nos llevará por las faldas de la loma de los Donceles, siempre por nuestra izquierda, tapándonos el sol del amanecer. Tras un buen rato caminando al amparo del olivar que no cesa, confluiremos con la carretera A-301. En este concreto punto, es probable que se encuentre el lugar donde se bifurcaban los caminos viejo y nuevo que se dirigían a Úbeda. El primero, procedente de la Venta de los Arquillos continuaría hacia la derecha, buscando el cauce próximo del Guadalimar, para cruzarlo por el puente viejo, luego conocido como de Los Escuderos, y actualmente inundado por el embalse de Giribaile. El segundo, continuaría por la izquierda, actualmente bajo el asfalto de la A-301, el que seguiremos en adelante y que busca cruzar el Guadalimar más al este, en el puente Ariza.


Nos incorporaremos por tanto al asfalto, durante aproximadamente un kilómetro. Transcurrido este, apreciamos que, por la derecha, se desprende un ramal con indicaciones de Finca Riego. En realidad esta es la antigua carretera, asfaltada sobre el camino original que conducía a Úbeda, antes de que realizaran la variante actual para salvar la zona inundable del embalse. Tomaremos este camino aun siendo conscientes que, en épocas de lluvias continuadas y subida del nivel de los embalses, es posible que sea impracticable.


Comenzaremos rodeados de olivar y pronto encontraremos una indicación por la derecha que indica Cortijo de Riego. Continuamos entrando en una larga recta en la que a mitad de la misma, se desprende otro camino que se dirige al cortijo de la Reatama. Terminada la recta, una ligera subida nos eleva a una meseta donde el olivar sigue siendo el protagonista. Se nos cruza un camino que, por la izquierda si queremos, nos devolverá a la A-301 y, por la derecha, da servicio al cortijo de las Norias. Comenzmos a descender pudiendo encontrar alguna cinta electrificada para los recintos ganaderos que podemos salvar sin problema. Por aquí podemos apreciar como el olivar deja paso a la zona inundable del embalse. El primer escollo será cruzar el caude del arroyo del Alamillo, estacional, por tanto sin problema. Salvado este, nos aproximamos al cauce del Guadalimar, muy próximos a una pronunciada curva que realiza y a una antigua edificación junto a esta. Otra larga recta por el perdido fértil valle del Guadalimar con la prominencia al frente donde destaca el cortijo de Buenavista y que nos impide avistar el cercano puente nuevo. Seguimos siempre muy cerca del río hasta que, llegados a la altura del cortijo que veíamos en la lejanía, nos sorprende la belleza del monumento que tenemos delante.


Curiosamente, el puente quedó sumergido completamente durante años anteriores y hemos podido recuperarlo, no se si afortunadamente o, por el contrario, la manifestación de alegría es contraria a la lógica. El caso es que nos aproximaremos y disfrutaremos de su entorno maravillo. Cuando lo decidamos, continuaremos por el extremo contrario al que hemos accedido, preparándonos para iniciar el ascenso por la loma. Volvemos a retomar el olivar que perdimos fugazmente y el camino, toscamente asfaltado nos va elevando con revueltas sobre el valle que recorrimos. Volveremos a confluir más adelante con la variante de la A-301 que también se encarama por la loma del olivar, pero solo por quinientos metros, ya que pronto se nos presenta la salida hacia el Gavellar. Un cómodo camino asfaltado nos llevará en poco más de dos kilómetros a nuestro destino, final de etapa, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, la Chiquitilla, junto al arroyo del Gavellar.


EL GAVELLAR (SANTUARIO DE GUADALUPE) EN LA RED




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(1) Cultos a la Virgen de Guadalupe de Úbeda en el imaginario colectivo: historiografía, prensa y memoria personal. Adela TARIFA FERNÁNDEZ. Instituto de Estudios Giennenses. pp 289. El Patrimonio Inmaterial de la Cultura Cristiana, San Lorenzo del Escorial 2013, pp. 281-300. ISBN: 978-84-15659-13-6.