Poco reposo tuvo, en esta ocasión, nuestro frailecico en La Peñuela. Era su primera visita y, tras arribar posiblemente un 18 de octubre, puede que dedicara entre uno y tres días al descanso en aquél desierto serreño. A pesar de la debilidad que arrastraba de su cautiverio en la cárcel de Toledo, tenía empleo que cumplir y su condición inquieta le empujaba a partir presto a su destino, allá por la Sierra de Segura.
La Carolina. Ermita - Oratorio de la Peñuela
Se despide del padre Francisco de la Concepción, de los frailes de La Peñuela y, acompañado de los dos
criados de don Pedro de Mendoza, enfila el Camino Real de Toledo a Granada con dirección a la población de Vilches, debiendo salvar la depresión del río Guarrizas en el trayecto.
Vilches, puerta de la comarca del Condado, encajada entre cerros protectores, alguno de curiosa e inconfundible morfología desde la lejanía, como el cerro Mortero, cuenta con una rica y antigua historia de asentamientos, desde los lejanos íbero-romanos y medievales de Giribaile, a los secundarios a la batalla de las Navas de Tolosa.
Vilches. Cerro del Mortero
Visita obligada en la ruta de castillos y con la mayor costa interior de España, cuenta con un asombroso tesoro etnográfico, las viviendas cueva excavadas en diferentes lugares de su territorio, además, representa una asombrosa atalaya desde donde se divisan los
valles del Guadalén, Guadalimar y Guarrizas, hoy convertidos en mares interiores. Por ello, es imprescindible en nuestro paso por Vilches, otear desde el cerro del Castillo, junto a la ermita de la Virgen del mismo nombre. Un atardecer desde este punto es impagable.
Vilches. Panorámica desde el cerro de el Castillo
Vilches desde el cerro de el Castillo
Vilches. Casas-Cueva
El camino hacia Vilches, lo tendremos que realizar casi íntegramente por lo que fue Camino Real, arreglado y reconvertido en carretera cuando había que traer a los viajeros nobles y burgueses, desde la estación del ferrocarril de Vilches, al balneario de La Aliseda. Cualquier otra opción es inviable, por el cercado de las fincas particulares y la existencia del embalse de la Fernandina, que obliga a confluir en el único viaducto que lo salva. Adicionalmente, dado que es la entrada y salida desde la comarca de El Condado a la autovía A4, soporta una importante carga de tráfico rodado, por lo que es imprescindible tomar todas las precauciones para circular, en muchas ocasiones, por un insuficiente arcén.
Carretera de La Carolina a Vilches
El recorrido tiene dos partes bien diferenciadas, un descenso desde La Carolina buscando el río Guarrizas, y tras cruzarlo por el moderno viaducto, un tramo ascendente hasta la población de Vilches. Todo el trayecto que recorreremos es zona adehesada, de bosque mediterráneo donde se ha instalado con éxito la repoblación de lince ibérico.
Paisaje adehesado
LA RUTA
Iniciamos el camino en la ermita de La Peñuela (wp 01), en la Real Carolina, un paraje que, aunque ahora se encuentra completamente urbanizado, aún conserva el ambiente rural de antaño. Un lugar tan pequeño y humilde conserva numerosos secretos, desde ser el primitivo
oratorio donde aquellos ermitaños adoptaron las consignas del Monte Carmelo, de guardar una secreta cripta bajo el subsuelo de origen y uso incierto, haber
servido su entorno de primitivo cementerio municipal y ser el lugar donde se sitúa aquél hecho extraordinario, considerado milagro por algunos, de la bilocación
del fraile inmediata a su muerte en Úbeda.
Inicio: Ermita de La Peñuela
Encaramos la cuesta del paseo que nos lleva a la calle Peñuelas (wp 02) donde, hasta no hace mucho, eran reconocibles las celdas conventuales de los frailes y arcos del convento carmelita. Dejamos la estrecha calle para entrar en la plaza de la Iglesia, dominada por la parroquia de la Inmaculada Concepción (wp 03), patrona de La Carolina y de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. Junto a esta, el ostentoso palacio del Intendente, construido a costa de parte del convento Carmelita, cuando Olavide, su promotor y primer inquilino, consideró que lo necesitaba para su proyecto
ilustrado, buscándole a los frailes otro destino, el abandonado convento franciscano de Cazorla un 14 de agosto de 1768.1
La Carolina. Iglesia de la Inmaculada Concepción y palacio del Intendente
De aquí, bajaremos por la señorial calle Jardines, desembocando en la amplia y geométrica y en la actualidad decadente, plaza del Ayuntamiento. Siguiendo de frente, por la calle Real (alegoría referente al camino que por aquí discurría), alcanzaremos el entrañable paseo del Molino de Viento, cruzando la otrora concurrida plaza de España.
La Carolina. Calle Jardines
La Carolina. Calle Jardines. Detalle de una de las viviendas-palacio
Concluido el largo paseo, que finaliza en el recinto de la piscina municipal, construida en la concurrida explanada de la música, lugar de expansión de la población y donde existió un bonito y artesanal pabellón para los frecuentes conciertos que se daban por entonces por la banda municipal de música. Rodearemos el recinto por la izquierda y saldremos a la antigua carretera nacional, giramos a la izquierda (wp 04) hasta llegar a una de las rotondas de entrada a la población que nos enfilará, por la derecha, a tomar el camino de Vilches.
La Carolina. Paseo del Molino de Viento
La Carolina. Imagen antigua del paseo del Molino de Viento desde el pabellón musical (desaparecido)
La Carolina. Explanada y pabellón musical.
La Carolina. Rotonda de salida hacia Vilches
Descendemos por la conocida localmente como cuesta de los bidones, hasta confluir con el tramo de carretera, antiguo camino Real, que parte de la pedanía de las Navas de Tolosa (wp 05), antigua venta de Linares, y se dirige, atravesando la comarca de El Condado, camino de Beas de Segura. El cansino asfalto afea el camino aunque compensa, en épocas de lluvia, con tramos deliciosos de dehesa que luce de verde pradera en primavera y de amarillo oro en otoño tardío. Avanzamos por el paraje de la dehesilla hasta confluir, por la derecha, con una intersección por
donde se iba uno de los ramales del camino de Granada, conocido como el camino de la Venta del Catalán, que pasaba por la localidad de Linares. Nos encontramos frente a una pequeña y malograda aldea de la colonización conocida como Seis Casas, tapada por la colina que tenemos frente nosotros.
Típico cortijo de la dehesa
Seguimos avanzando entre dehesa y llegamos al río Guarrizas, convertido actualmente en un importante embalse de la cabecera del Guadalquivir, nos dirigimos inexorablemente al puente, único paso a la otra orilla y con una curiosa toponimia, pues es conocido como río Vilches o como puente de La Carolina, según en la orilla en la que nos situemos. Cruzaremos el viaducto por la zona peatonal existente junto a la baranda (wp 08). El vado medieval se encontraba unos metros más arriba, por encima de la vieja presa de Panzacola que solo emerge en años de sequía.
Primer avistamiento del embalse de La Fernandina
Viaducto sobre el embalse de La Fernandina
Dejando el puente atrás, comenzamos un continuado ascenso, dejando atrás una bonita panorámica del embalse. Llegamos a una bifurcación, nos encontramos en el monte público de La Zarzuela, donde existe un área de descanso (cerrada en periodo estival) (wp 09). Aquí tomaremos
el camino de la derecha, el antiguo trazado de la carretera que se dirige a la localidad de Vilches y que tras una breve subida nos regalará una amplia y
maravillosa panorámica de nuestro destino.
Embalse de La Fernandina
Área recreativa de La Zarzuela
Solo nos quedará completar la larga recta de El Campillo para llegar a la zona de la estación del ferrocarril (wp 10) y, desde aquí, atravesar la creciente parte nueva de la población que nos llevará sin pérdida, por la calle Real, en constante ascenso, con la inmutable
vigilancia del castillo-ermita, hasta la plaza de la Iglesia de San Miguel donde daremos por concluida esta etapa (wp 11). En este punto, tendremos la referencia de salida de la siguiente jornada y de la derivación propuesta a la ermita de Nuestra Señora del Castillo.
Vilches
Vilches. Plaza de la Iglesia de San Miguel. Fin de etapa
(1) Dependencia inicial del convento carmelita de Cazorla con las poblaciones de Sierra Morena y bienes carmelitas de La Peñuela. Carlos Sánchez-Batalla Martínez. Programa de festejos de San Juan de la Cruz 1994.