RUTA 2 ETAPA 2: DE VILCHES A ARQUILLOS




EL VALLE DEL GUADALEN


La continuidad, desde la población de Vilches, de la penosa marcha con destino a un final incierto seguirá marcando la tónica del trayecto que llevamos y de la etapa que nos toca caminar. En algunos escritos sobre la vida de San Juan, sus biógrafos, dan a entender que realiza el trayecto de La Peñuela a Úbeda en una jornada, no obstante, en la practica, nos suscita bastantes dudas. Y no porque no sea posible realizar la distancia que separa La Peñuela de Úbeda en una jornada, septiembre, época en la que realiza el viaje es un mes aún con bastantes horas de luz, sino que, a pesar de contar con un animal de carga, la distancia y, sobre todo, la impedimenta que la enfermedad conlleva, hablan en contra de la tesis. Y si así lo hizo, habría que considerarlo realmente una auténtica gesta.


No repetiremos de nuevo los polémicos argumentos del camino que siguió pero, en la jornada que nos ocupa, es cuando los caminos se dividen y hay que optar a poca distancia de iniciar la marcha, la ruta a seguir. Actualmente, si queremos realizar el trayecto hacia Úbeda, no hay más alternativa que la que proponemos. Sin embargo, el andorrero debe saber que mantenemos la convicción, basada en la lógica más que documentación alguna, que el trayecto que siguió es el marcado actualmente como camino de Vilches a Baeza, camino más corto, que se dirige, a poco de salir de Vilches, directo hacia la meseta de Giribaile, para cruzar primero el río Guadalén a la altura del conocido Puente Mocho (del Guadalén), y después, faldeando bajo la loma que sostiene la fortaleza de Giribaile, cambiar a la vertiente del Guadalimar, que se cruzaría por el lugar conocido como Puente Viejo o paso de la Barca, y que posteriormente tomó el nombre de puente de los Escuderos hasta que las aguas del embalse que construyeron lo inundó completamente, borrándolo del mapa. Desde el vado del Guadalimar, por Valdecanales, pasando por la villa de El Mármol, alcanzaría más rápidamente su destino que por donde nos vemos obligados a trazar en la actualidad el recorrido.


Por tanto, seguiremos durante un breve trayecto el camino que parte de Vilches en dirección a Baeza y que, al poco de salir de la población, se bifurca, el ramal de la derecha, el camino viejo de Toledo a Granada, camino de herradura, se dirige a las poblaciones renacentistas de Úbeda y Baeza de manera más directa, el de la izquierda, el que seguiremos por necesidad, se encaminará directo a la Venta de Los Arquillos.


La Venta de los Arquillos se convirtió en el pasado en un auténtico nudo de comunicaciones, donde interseccionaban la antigua vía romana desde Castulo hacia levante y que dio origen al actual camino del Condado, con el nuevo Camino Real de Toledo a Granada, carretero, una vez inaugurado el Puente de Vandelvira, Puente Nuevo o puente Ariza. Se nos presenta aquí un nuevo problema que resolver para trazar nuestro particular camino, el trayecto desde la bifurcación, mencionada anteriormente, hasta la Venta de Los Arquillos, lugar de transito durante finales del siglo XVI y XVII, se encuentra sumergido por las aguas del embalse del Guadalen. La solución, factible actualmente, es dar un pequeño rodeo por la población de Arquillos, localidad inexistente en la época que nuestro fraile pasó por aquí, ya que fue consecuencia de la repoblación colonial ilustrada de Sierra Morena, ordenada por Carlos III a finales del siglo XVIII y que tomo el nombre de la venta existente en la cercanía.


Y eso haremos, aprovecharemos donde el camino directo a la Venta de Los Arquillos llega a zona inundable del embalse, para tomar como alternativa un camino agrícola que comunica antiguos buenos cortijos, bordeando el nivel máximo de las aguas y que nos acercará a la carretera A-301, salvando el embalse del Guadalen por el viaducto que le hicieron y que nos dejará muy cerca de la localidad destino de esta segunda etapa.


LA RUTA

Iniciamos la jornada donde la dejamos en la etapa anterior, en la Iglesia de San Gregorio, en el antiguo barrio de Los Mesones, por donde transcurría el camino de Granada para aquellos que no deseaban entrar en la población de Vilches. Dado que la etapa es cómoda, tanto en distancia como en desnivel, podemos aprovechar, bien la tarde anterior, bien las primeras horas de la mañana, para realizar la derivación propuesta (R2D1)


Desde la Iglesia de San Gregorio, avanzamos por la calle del mismo nombre que, atravesando el barrio de Los Mesones, nos sacará de la población por el pilar de la Ventanilla. Amplia panorámica se nos presenta en este lugar del valle del Guadalen. Comenzamos un pronunciado descenso entre pitas y chumberas y olivas, hasta conectar con el camino que baja de la zona central del pueblo. Continuamos y tomamos el ramal que sale por la izquierda, abandonando el antiguo camino de Granada. Seguimos descendiendo por el valle del Guadalén, ahora poblado de olivar, por el tramo carretero que se dirigía a la Venta de los Arquillos. Sabremos que hemos llegado a la zona inundable porque termina súbitamente el olivar al frente continuando el camino principal por la izquierda. Iremos bordeando la cota inundable del embalse pasando por el cortijo de Juanillo Reyes primero, ubicado en un pequeño pinar y por las ruinas del cortijo de San Alejo después, autentico complejo agrícola del pasado. Continuamos bordeando el embalse hasta que comenzamos a tener olivas a ambos lados del camino, lo que nos anuncia que estamos próximos a conectar con la carretera A-301.


Circularemos con precaución por la carretera durante aproximadamente 1 kilómetro. Pronto alcanzamos el largo viaducto de los 18 arcos que cruza el embalse del Guadalén (wp 14), construido en los años cincuenta del siglo pasado, ya que el anterior quedó sumergido por el embalse aguas abajo. Una vez atravesado, podemos orillarnos al antiguo trazado de la carretera, por donde caminaremos más cómodamente, lo haremos durante aproximadamente quinientos metros hasta llegar a un pequeño cortijo donde arranca el camino que nos llevará a Arquillos. Este camino, antigua línea de suertes de la época de colonización, nos conduce en línea recta a nuestro destino, confluyendo al final del mismo y tras pasar junto al cementerio municipal, con el que se dirige a la pedanía de El Porrosillo. Entraremos a la localidad de Arquillos frente a la torre del reloj, curiosa edificación que adorna la plaza del mismo nombre.




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RUTA 2 ETAPA 3: DE ARQUILLOS A EL GAVELLAR POR PUENTE ARIZA




EL VALLE DEL GUADALIMAR Y EL GAVELLAR

El río Guadalimar, también conocido popularmente como río colorao por el característico color que toman sus aguas en algunas épocas del año, especialmente cuando las lluvias son intensas, conforma un amplio y extenso valle que se extiende desde su nacimiento por tierras manchegas, al pie de la Sarga en la lejana sierra de Alcaraz y no lejos de donde abatieron al celebre bandido Pernales. Desde su nacimiento serrano en Villaverde del Guadalimar hasta su desembocadura en el río Grande de Andalucía a la altura de la localidad de Mengíbar, podemos decir que es un río de vida, a su amparo surgieron numerosas localidades. Incluso se conoce que, al menos hasta la ciudad de Cástulo, fue navegable, siendo una importante vía de comunicación fluvial en el época Iberoromana. Atravesarlo fue siempre un quebradero de cabeza, ya que cruzarlo era una necesidad para comunicar importantes territorios. Fruto de ello, se realizaron numerosas construcciones que aun perduran y han pasado a formar parte de la historia local del territorio, algunos incluso han trascendido, unidos a personajes relevantes y a tareas y oficios ancestrales. En el caso que nos ocupa se encuentran el Puente Mocho de Beas, tradicional paso de ganado de la trashumancia y lugar por donde Santa Teresa pasó en su viaje a Sevilla desde Beas de Segura. Igualmente sucede con el puente renacentista construido río abajo y conocido como puente nuevo en la época en que se realizó o puente Ariza, como se conoce en la actualidad.


¿Y el Gavellar?


Nos referimos al paraje donde la tradición postula que se apareció la Virgen de Guadalupe, patrona de Úbeda. Allí se ubica un Santuario donde se venera la imagen de la Virgen la mayor parte del año, salvo cuando la suben a Úbeda en procesión. El paraje se encuentra cercano a la localidad de Santa Olalla (Santa Eulalia), por donde pasa el camino de romería de La Chiquitilla. Se encuentra recogido documentalmente, que el Santuario original data de 1383, aunque se encontraba en malas condiciones y se reconstruye en 1598 (1). Por tanto, cuando San Juan de la cruz viaja a Úbeda , el santuario existe, es un lugar conocido y venerado.


Lo que ignoramos, ya que no he podido encontrar documento alguno que lo sugiera es, si San Juan de la Cruz vino por puente Ariza (cuestión que desde estas paginas cuestionamos razonadamente), tomaría el camino del Gavellar para llegar a Úbeda, o lo haría por la cañada real que se dirigía en sentido contrario, hacia Sabiote para bien adelantada la loma, girar hacia Úbeda. Aunque las distancias son similares y la polémica estará siempre sobre el tapete, hemos optado por dirigirnos, una vez atravesado el puente renacentista, hacia el Gavellar, donde podemos dar por concluida la etapa para quien quiera, pudiendo encontrar amparo en alguna edificación del lugar. Por el contrario, quien así lo desee, podrá continuar y afrontar la subida hacia Úbeda por el camino que sigue la Virgen en su romería, por la localidad próxima de Santolalla (Santa Eulalia).





LA RUTA

Partimos del centro neurálgico de la localidad de Arquillos representado por la zona triangular donde se localizan la plaza de la Iglesia de la Inmaculada, la plaza de Carlos III y la plaza de la torre del reloj. De ahí buscamos y recorremos la larga calle del General Riego que nos dejara en las puertas del olivar que rodea la población. Continuaremos por el camino de Úbeda que nos llevará por las faldas de la loma de los Donceles, siempre por nuestra izquierda, tapándonos el sol del amanecer. Tras un buen rato caminando al amparo del olivar que no cesa, confluiremos con la carretera A-301. En este concreto punto, es probable que se encuentre el lugar donde se bifurcaban los caminos viejo y nuevo que se dirigían a Úbeda. El primero, procedente de la Venta de los Arquillos continuaría hacia la derecha, buscando el cauce próximo del Guadalimar, para cruzarlo por el puente viejo, luego conocido como de Los Escuderos, y actualmente inundado por el embalse de Giribaile. El segundo, continuaría por la izquierda, actualmente bajo el asfalto de la A-301, el que seguiremos en adelante y que busca cruzar el Guadalimar más al este, en el puente Ariza.


Nos incorporaremos por tanto al asfalto, durante aproximadamente un kilómetro. Transcurrido este, apreciamos que, por la derecha, se desprende un ramal con indicaciones de Finca Riego. En realidad esta es la antigua carretera, asfaltada sobre el camino original que conducía a Úbeda, antes de que realizaran la variante actual para salvar la zona inundable del embalse. Tomaremos este camino aun siendo conscientes que, en épocas de lluvias continuadas y subida del nivel de los embalses, es posible que sea impracticable.


Comenzaremos rodeados de olivar y pronto encontraremos una indicación por la derecha que indica Cortijo de Riego. Continuamos entrando en una larga recta en la que a mitad de la misma, se desprende otro camino que se dirige al cortijo de la Reatama. Terminada la recta, una ligera subida nos eleva a una meseta donde el olivar sigue siendo el protagonista. Se nos cruza un camino que, por la izquierda si queremos, nos devolverá a la A-301 y, por la derecha, da servicio al cortijo de las Norias. Comenzmos a descender pudiendo encontrar alguna cinta electrificada para los recintos ganaderos que podemos salvar sin problema. Por aquí podemos apreciar como el olivar deja paso a la zona inundable del embalse. El primer escollo será cruzar el caude del arroyo del Alamillo, estacional, por tanto sin problema. Salvado este, nos aproximamos al cauce del Guadalimar, muy próximos a una pronunciada curva que realiza y a una antigua edificación junto a esta. Otra larga recta por el perdido fértil valle del Guadalimar con la prominencia al frente donde destaca el cortijo de Buenavista y que nos impide avistar el cercano puente nuevo. Seguimos siempre muy cerca del río hasta que, llegados a la altura del cortijo que veíamos en la lejanía, nos sorprende la belleza del monumento que tenemos delante.


Curiosamente, el puente quedó sumergido completamente durante años anteriores y hemos podido recuperarlo, no se si afortunadamente o, por el contrario, la manifestación de alegría es contraria a la lógica. El caso es que nos aproximaremos y disfrutaremos de su entorno maravillo. Cuando lo decidamos, continuaremos por el extremo contrario al que hemos accedido, preparándonos para iniciar el ascenso por la loma. Volvemos a retomar el olivar que perdimos fugazmente y el camino, toscamente asfaltado nos va elevando con revueltas sobre el valle que recorrimos. Volveremos a confluir más adelante con la variante de la A-301 que también se encarama por la loma del olivar, pero solo por quinientos metros, ya que pronto se nos presenta la salida hacia el Gavellar. Un cómodo camino asfaltado nos llevará en poco más de dos kilómetros a nuestro destino, final de etapa, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, la Chiquitilla, junto al arroyo del Gavellar.


EL GAVELLAR (SANTUARIO DE GUADALUPE) EN LA RED




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(1) Cultos a la Virgen de Guadalupe de Úbeda en el imaginario colectivo: historiografía, prensa y memoria personal. Adela TARIFA FERNÁNDEZ. Instituto de Estudios Giennenses. pp 289. El Patrimonio Inmaterial de la Cultura Cristiana, San Lorenzo del Escorial 2013, pp. 281-300. ISBN: 978-84-15659-13-6.