CAMINOS SANJUANISTAS


Loseta incrustada en el acerado para indicar el camino Sanjuanista (Villanueva del Arzobispo)

Bienvenidas y bienvenidos a LOS CAMINOS DE SAN JUAN DE LA CRUZ. Ojala que este espacio te ayude a descubrir una perspectiva poco conocida del místico, santo y doctor de la Iglesia Católica, patrón de los poetas de lengua española y pertinaz andariego: sus infinitos trasiegos.



Las páginas que se esconden tras esta presentación, no pretenden exaltar la figura de San Juan de la Cruz, no al menos, desde sus facetas más conocidas y valoradas. Este espacio, y su contenido, tratarán esencialmente de mostrar los interminables recorridos que el frailecico realizó por tierras jiennenses, lugar por donde andorreó la mayor parte de los 20.000 km que realizó en sus desplazamientos por Andalucía1, con una mirada no excluyente a otros lugares de Murcia o Castilla, promocionando esa magnífica y saludable actividad humana como es caminar. Reza el consolidado eslogan, acertadamente, que Jaén es un PARAISO INTERIOR, nuestro personaje, el fraile andariego, es la excusa perfecta, el pretexto para dar sentido al camino, para mostrar ese Paraiso, ya que él hizo mucho camino y por muchos lugares.

Fuente de la gallega o de San Juan de la Cruz. Camino del contadero (La Carolina)

La pretensión fundamental de estas páginas, es recorrer y describir los trasiegos que el Santo realizó, para fortuna nuestra, por la provincia de Jaén, luego ya veremos si le seguimos la pista por otros derroteros. Quien quiera escrutar otras perspectivas, le recomiendo encarecidamente indagar por los numerosos espacios especializados, algunos de ellos sobresalientes, con abundante y excelente documentación, tanto en la red como en papel, donde se tratan diferentes aspectos de este especial y polifacético personaje, su biografía, su obra poética, su misión fundacional, su misticismo, sus acontecimientos extraordinarios que fueron elevados a milagros por la Iglesia católica, su relación con otro singular personaje coetáneo, Santa Teresa de Jesús, y lo que personalmente más me atrae de él, su cariz humano y su afán reformista.


Desde hace un tiempo, el primum movens que caracterizan mis ratos de ocio, están estrechamente ligados a combinar actividad física y conocimiento, la una me lleva a la otra y viceversa. Ya inicié este periplo hace algunos años con la creación de un espacio personal, EL COCHE DE SAN FERNANDO (por cierto, muy abandonado). Ahora la meta, aún siendo más de lo mismo, posee diferentes matices. Todo lo expuesto en adelante podría haber encajado perfectamente en el anterior, sin embargo, el personaje, su trascendencia, y sobre todo que sea el Patrón del lugar donde uno nace y crece, una figura familiar, cercana y con el que me vi envuelto en diferentes menesteres en más de una ocasión, le hacen merecer, por mi parte, este espacio singular.


La Carolina. Iglesia parroquial donde estuvo ubicado el convento de La Peñuela

Aunque el camino es el eje fundamental del presente trabajo, he necesitado consultar adicionalmente bastante documentación con el fin de intentar ser lo más fiel posible al mismo. La literatura existente sobre San Juan de la Cruz es infinita y sus biografías numerosas dada la trascendencia del personaje. Aunque la documentación menos abundante es la perspectiva caminera, no ha sido muy difícil trazar los andorreos que siguió el santo, aunque fueron tantos y tan frecuentes que, quién se atrevió a calcular los kilómetros que recorrió en su vida, con toda probabilidad se quedó escaso.


El autor en la ermita de La Peñuela (La Carolina)

Ese no parar es lo que me llevó a la zaga de su huella, pues la vida es el camino y viajar y andar de aquí para allá no precisa necesariamente un destino, andar es, al fin y al cabo, abrir caminos. Con la idea rondando desde hace mucho tiempo y contagiado por la iniciativa de los Carmelitas descalzos de Caravaca de la Cruz, me he metido en este descabellado trajín personal. Pero claro, inevitablemente en mi caso, la mente acompaña permanentemente a las piernas, y mientras esa circunstancia siga produciéndose (espero que sea duradera), no puedo esquivar contar las sensaciones del camino. El batiburrillo que se produce en mi cabeza, mezcla de lo vivido con lo leído y documentado, producen, con mayor o menor fortuna, una novelación del andorreo realizado. Lo que a priori me pareció una tarea sencilla se fue complicando poco a poco ante la necesidad de documentar lo más acertadamente los itinerarios. Una vez definidos, había que recorrerlos para estar seguro que estaban libres para transitar, buscar alternativas que no desvirtuaran el camino, encontrar soluciones razonables a lo que hoy conocemos como excursionismo o senderismo, con el fin de que otros se puedan beneficiar y recorrer aquellos ancestrales itinerarios.


Seguro que la vorágine por contar la experiencia y el mogollón de papeles leídos, me llevará a cometer más de una imprecisión. Sepa el lector perdonármelo, y si lo considera, espero su apreciación en forma de comentario, que la corrección o mejora será consecuente.


Cuando todo estuvo más o menos planificado y diseñado, cuando el proyecto quedó definido y listo para su desarrollo, no terminaba de poder desligarlo de otro gran camino que, por contaminación personal, enmascaraba la presente iniciativa, dado el amplio éxito y difusión que ha tenido en pocos años: el Camino de Santiago. Lo primero que asalta a la mente son sus similitudes, caminos nacidos al amparo del fervor religioso, siguiendo las huellas de la fe cristiana. Sin embargo, tras reflexionar lo andado y explorado, puedo concluir que, aunque ambos caminos son esencialmente espirituales y muchas personas, al realizarlos, buscarán una mirada interior, existen claros contrastes y matices entre ambos; para mi propio entendimiento y para los que quieran comprobarlo, mencionaré algunos que, con el desarrollo y entusiasmo de la tarea, se me han ido definiendo.





  • Los caminos de San Juan de la Cruz que proponemos, son caminos realizados por su protagonista, sin un destino concreto o a muchos, según se vea. El fraile hizo innumerables kilómetros por la geografía peninsular llevado por sus objetivos reformadores y fundacionales, por tanto, el recorrido, es a la zaga de su huella. Y no tiene un solo final, pues aunque falleció circunstancialmente en Úbeda, por costumbres de la época que hoy nos parecen aberrantes, sus restos se hallan dispersos por múltiples lugares. Los caminos de Santiago, por el contrario, tienen un claro destino, llevan a un inequívoco final a donde dirigirse desde numerosos lugares.

  • La consecuencia de lo anterior es que, mientras que a quién recorre el camino de Santiago y se dirige por cualquier trayecto a la tumba del apóstol suele denominársele peregrino (el que visita un lugar, generalmente religioso o espiritual), los que sigan los caminos de San Juan de la Cruz irán de allá para acá, pararán en muchos lugares pero ninguno será un destino definitivo (salvo que nos lo propongamos conscientemente), por lo que se ajusta mucho más la acepción de andariego (que anda mucho, en especial si lo hace porque le gusta, que anda de una parte a otra sin parar en ninguna).

  • Los caminos a Santiago son, generalmente, caminos de ida; los caminos de San Juan de la Cruz son todos de ida y vuelta (incluido el último).

  • Los caminos a Santiago están muy bien equipados, definidos los tramos y turísticamente promocionados; los caminos de San Juan de la Cruz son una aventura en sí mismos, son un motivo para hacer viajes y visitas por lugares impensables.


  CAMINO SANJUANISTA  

  CAMINO DE SANTIAGO  

El VIAJE es el foco

El DESTINO es la meta

Sigue la HUELLA

Conduce a una TUMBA

Quién lo hace es ANDARIEGO

Quién lo hace es PEREGRINO

MULTIDIRECCIONAL. Camino de IDA y VUELTA

UNIDIRECCIONAL. Camino solo de IDA

AVENTURA y descubrimiento

Buena Infraestructura. Bien EQUIPADO

Esta aventura la iniciamos en la provincia de Jaén. Aunque en Andalucía paso buena parte de su vida dedicada a la obra que compartía con Santa Teresa, es Jaén donde pisa por primera vez Andalucía, donde tiene su primer destino, donde le suceden la mayoría de experiencias vitales, por donde más trasiegos realiza y donde encuentra la paz terrenal (en La Peñuela) y espiritual (en Úbeda). La experiencia jiennense del fraile merece comenzar a definirse en esta tierra en lo referente a sus andanzas por Andalucía. Jaén, la gran olvidada para tantas cosas, reclama y merece el protagonismo de enseñar su PARAISO INTERIOR de la mano de un abulense universal, el frailecico de La Peñuela, que tan bien de sentía en nuestra tierra.


Iglesia y convento carmelita de San Miguel, donde vino a sanar y finalmente murió (Úbeda)

LA NOMENCLATURA


Me he permitido definir los Caminos de San Juan de la Cruz, coincidiendo con otros compañeros de viaje, como CAMINO SANJUANISTA, es una opción personal y en absoluto vinculante. Así aparecerán nombrados los recorridos en el servidor donde se encuentran alojados.


Respecto a las personas que realicen este camino, he explicado con anterioridad que, siguiendo la tradición carmelita, utilizaremos el vocablo ANDARIEGO/A, ya que se ajusta más a nuestras pretensiones camineras (que anda de una parte a otra sin parar en ninguna).


A la hora de definir los trazados e itinerarios, más comúnmente conocidos por rutas, me inclino por una palabra a la que le tengo mucho aprecio, es un tesoro de nuestra lengua, y viene al pelo de lo que tenemos entre manos: ANDORREO o ANDURREO, y por tanto, la acción y su desarrollo será ANDORREAR o ANDURREAR.


A los dos primeros andorreos descritos y desarrollados, no he podido resistirme a titularlos, ya que definen esencialmente su evolución. El primero, el largo camino de la ilusión y la esperanza, desde La Peñuela al convento de El Calvario, lo he llamado CAMINO DE LLEGADA A ANDALUCÍA, es el primer contacto con tierra extraña para un castellano, un largo andorreo por la cornisa norte de la provincia de Jaén que pondrá en contacto Sierra Morena con la Sierra de Segura y Las Villas a través de un ancestral camino por donde igualmente deambularon íberos, romanos, cartagineses, moros, cristianos, liberales, absolutistas, trashumantes, cargado de historia y actualmente bastante olvidado. El segundo, el amargo camino de la enfermedad y del abatimiento, también desde La Peñuela, pero con un destino, Úbeda, que aunque elegido, poco deseado, lo he llamado CAMINO DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE, ya que es el último camino físico y consciente que recorre (tras su muerte, se le conocen, dos caminos más, el de la bilocación en La Peñuela, justo en el momento de fallecer, y el del robo del cadáver y traslado a Segovia, con probable desarrollo narrativo en El Quijote).


Placa conmemorativa del lugar donde falleció San Juan de la Cruz (Convento de San Miguel. Úbeda)

Para el primer andorreo, la ruta de la llegada a Andalucía, he propuesto trayectos no demasiado dilatados, para poder realizarlos en media jornada y compaginarlos, si se quiere, con visitas a lugares interesantes de las localidades por las que pasamos. Estas, en la descripción, se relacionan como DERIVACIONES y la nomenclatura quedaría R (ruta) E (etapa) D (derivación). Finalmente, con el fin de no dejar al margen lugares significativos o por constituir por si mismos, itinerarios alternativos con bastantes posibilidades de que por ellos transitara San Juan de la Cruz, apoyados en referencias documentales, propongo algunas VARIANTES que, sin desvirtuar el itinerario principal, alcanzaran el punto destino por un lugar alternativo. La nomenclatura en este caso quedaría como R (ruta) E (etapa) V (variante).


LOS TRAYECTOS


Se ofrecen, de cada etapa, enlaces directos al servidor donde se encuentran alojados. Ni que decir tiene que solo representan una ayuda a la planificación de cada etapa, pero antes de realizarla se deben contrastar por si las condiciones han cambiado (caminos cortados, zonas inundables, riesgos estaciónales, existencia de ganado, etc.).


Están desarrollados de manera unidireccional con el origen o punto de inicio en La Peñuela (La Carolina). En caso de hacerlos en otro sentido, es recomendable revertirlo y pasarlo por un analizador del perfil con el fin de contrastar especialmente los desniveles acumulados, ya que puede haber grandes variaciones que pueden repercutir en la planificación de la marcha.


Han sido tomados personalmente en diferentes momentos, aunque es posible que alguno pueda contener errores aparentes, no de itinerario, sino de diferentes velocidades o no contemplar tiempos de marcha. Ello es debido a que, algún recorrido se realizó de forma mixta, caminando y en bicicleta, al unirlos aporta datos aparentemente erróneos. Otros, se hicieron en sentido contrario, y al revertirlos, los programas analizadores los reconocen como dibujados.


LAS ETAPAS


Se propone una distribución de etapas asequible para cualquier andariego. La mayoría se encuentran en el rango de los quince a veinte kilómetros, lo que puede llevar una mañana para su realización de una manera tranquila, pudiendo organizar la tarde, si se quiere, en actividades alternativas. No obstante, aquél andariego que lo desee, tiene la posibilidad de acortar el andorreo uniendo dos o más etapas, resultando el itinerario, por tanto, más exigente.


Recreación de la celda de San Juan de la Cruz en el convento de San Miguel (Úbeda)

ESTACIONALIDAD


Es un factor importante y a tener muy en cuenta en esta camino. Generalmente el verano es la época del año donde más tiempo libre tenemos para realizar este tipo de actividades, sin embargo, por estas latitudes, moverse a determinadas horas del día puede ser penoso e incluso peligroso para la salud. Por ello, desaconsejo encarecidamente realizar el Camino de San Juan de la Cruz en el estío, a menos que iniciemos la jornada muy temprano y elijamos la opción de etapas cortas, estando pronto a buen recaudo. La canícula es un factor muy traicionero, especialmente si el andariego es oriundo. La mejor época para realizar esta aventura va desde el otoño tardío hasta la entrada de la primavera, incluyendo el invierno que, aunque de clima continental, en días soleados, el desplazamiento se hace bastante soportable. La primera época del otoño y la primavera que anuncia la llegada del verano puede ser muy cambiante, aunque cada vez, con más frecuencia, asistimos a mañanas frescas con mucho calor en las horas centrales del día. A tener también en cuenta son las tormentas que no son infrecuentes por la comarca de El Condado, donde escasean los lugares donde guarecerse y los caminos se encuentran atravesados por abundantes arroyos y torrentes, habitualmente secos, pero con crecidas importantes y rápidas en caso de precipitación abundante.


Sirva pues este espacio como una ayuda y apoyo al andariego. Se agradecerán comentarios, sensaciones y dificultades surgidas que se pueden dejar en este o en el servidor donde se encuentran alojados los trayectos. Los dos andorreos propuestos por ahora, más el desarrollado por los Carmelitas de Caravaca que atraviesa la Sierra de Segura desde Caravaca de la Cruz a Beas de Segura y viceversa, dan sobradamente para empezar a conocer lugares de este PARAISO INTERIOR, escondidos entre el olivar que no cesa de la provincia de Jaén. Además de joyas renacentistas archiconocidas, como Úbeda o Baeza, descubriremos lugares por donde hace tiempo no pasa nada o poca cosa, donde la gente vive rodeada de maravillas naturales o arquitectónicas que quedan lejos de todo. El Santo andariego nos llevará en su trasiego por caminos y sendas ancestrales olvidadas o reconvertidas en caminos agrícolas o ganaderos. Cruzaremos puentes sobrios que han estado ahí durante siglos, actualmente con poco uso, algunos rehabilitados en aras de conservar el patrimonio que nuestros antepasados usaron en su beneficio. Rozaremos cortijos señoriales donde ya no vive nadie, pero con solo contemplarlos nos dará idea de la vida que tuvo aquello, incluso aldeas perdidas donde la gente, harta de la dura vida que suponía entonces la supervivencia, abandonó totalmente para irse lejos buscando algo mejor.


Conforme vaya completando itinerarios, se irán describiendo como nuevas entradas, desconozco si tendrá fin, y si seré capaz de acabar la tarea, pero, al menos, me queda la certeza del comienzo.


!BUEN ANDORREO¡










1 Caminos andaluces de San Juan de la Cruz. López Fé, CM. Ed. Miriam. Sevilla 2001





ANDORREO 1 - CAMINO DE LLEGADA A ANDALUCÍA (R1): DE CASTELLAR A SORIHUELA DE GUADALIMAR POR LA GRANJA DE SANTA ANA (V2)




LA GRANJA DE SANTA ANA



Encontrándose San Juan de la Cruz en Baeza, ejerciendo de rector del Colegio carmelita de San Basilio, recibe la Orden, la donación de una hacienda y cortijo en el valle del río Guadalimar, término municipal de Castellar. La condición impuesta era la obligación de crear convento en el lugar, y que residieran en el mismo, de forma permanente, cuatro frailes para su administración. El lugar, la Granja de Santa Ana, parece que fue visitado en varias ocasiones por fray Juan según sus biógrafos, unas veces para gestionar su funcionamiento y, otras, para tomar unos días de retiro.1


Parece incierto que San Juan de la Cruz se encuentre relacionado, de alguna manera, con Sorihuela de Guadalimar. En la época que, tanto el fraile como Teresa de Jesús pasan por estas tierras, Sorihuela aún no ostentaba categoría de villa, condición adquirida en 1595 en que se desgajo de Iznatoraf, por gracia de Felipe II.


Sorihuela de Guadalimar

No obstante, algunos autores mencionan esta localidad entre sus recorridos 2, aunque no he podido encontrar, entre sus biografías, asiento documental que lo corrobore. Revisando el terreno si que se pueden encontrar dos lugares cercanos donde no parece haber dudas de su presencia, la Granja de Santa Ana y el transito por el cordel del Condado camino de Beas de Segura, y ambos, se encuentran a corta distancia de esta localidad. El camino tradicional, el cordel del Condado, que actualmente aún se usa en época de trashumancia, queda al norte, a algo más de 3 km, pasando por El Campillo y Camporedondo, pedanías de la cercana población de Chiclana de Segura, buscando el puente mocho del Guadalimar. La Granja de Santa Ana, otro lugar cercano de paso y estancia del fraile, equidista igualmente algo más de 3 km de la población de Sorihuela, pero en dirección SW y en término de Castellar.


Cruz del Convento-Granja de Santa Ana (erigida en 1971)

La explicación de que el autor relacione este núcleo como lugar de paso del fraile, puede deberse a que, el recorrido, se realizó en vehículo y no andorreando, en ese caso, la vía de comunicación desde Castellar a Beas de Segura es por carretera convencional, y si, transita junto a Sorihuela de Guadalimar. No obstante, para el propósito de ofrecer una alternativa al camino tradicional, a aquellos que cuando pasan cerca de aquí, camino de El Calvario, quieran aventurarse y visitar las ruinas de la Granja de Santa Ana, que quedan relativamente cercanas, contemplo y propongo un final de etapa en Sorihuela, considerándola como variante (V) o alternativa al camino seguido ancestralmente y propuesto como trazado principal. Sustituye, por tanto, el paso de El Portichuelo, que quedaría en el camino tradicional, por la Granja de Santa Ana, de gran significado en la vida y caminos recorridos por San Juan de la Cruz. Esta variante del Andorreo 1, esta duplicada en la descripción del camino que seguía, desde Baeza, para llegar a este lugar.


Mientras que la mayor parte del trayecto se realiza por camino, asfaltado o de tierra, el tramo de acceso a las ruinas y entorno de lo que fue la Granja de Santa Ana, es actualmente precario, debiendo atravesar un olivar y zona de monte durante un tramo de unos 400 m. Para la localización de los elementos que pueden apreciarse, es recomendable utilizar los puntos de interés marcados en el track que se proporciona.


LA RUTA

Partiremos de la coqueta y antigua Castellar (WP-01), de su plaza de España, y recorreremos su artería principal pasando por la colegiata de Santiago (WP-02) y los restos del castillo de Pallarés. La avenida de la Constitución, da paso a la de la Virgen de la Consolación que guiará el camino que ahora llevaremos. Tras salir de la población, encontramos una bifurcación bien señalizada que nos lleva por la derecha a seguir el camino de la ermita de la patrona de la localidad (WP-03). Lo hacemos por un camino asfaltado que va cortando las lomas, ahora llenas de olivar, por donde mejor puede hacerlo. Otra bifurcación (WP-05) nos hace optar por la derecha, la otra nos llevaría a una cantera abandonada. En el collado ya divisamos el primer destino, la ermita, justo antes de dejarnos caer vertiginosamente al cauce del arroyo del horcajo de Quintero (WP-06). Otro repecho, y llaneando un poco, alcanzamos los restos del castillo y la ermita dedicada a la Virgen de la Consolación (WP-07), un lugar espléndido para hacer un descanso en el camino.


Castellar. Colegiata de Santiago

Castellar. Castillo de Pallarés

Castellar. Ermita de Nuestra Señora de la Consolación

Nuestra Sra. de la Consolación
Placa conmemorativa


Continuamos la marcha regresando a la entrada del recinto, donde las grandes tinajas amarillas nos dieron la bienvenida y girando a la derecha para tomar el camino de Sorihuela. Pasamos por una cortijada con maquinaria propia para la limpieza de la recogida de la aceituna y avanzamos por un buen y nítido camino que, en tramos, evidencia los cantos rodados que aún perduran desde su adecuación. Llegamos a un punto en que se presenta una bifurcación; el camino natural, el que nos llevaría a Sorihuela, hace un giro a la izquierda, siendo más evidente. Sin embargo, optamos continuar por la derecha, un camino agrícola que nos desviará hacia el lugar de la Granja (WP-08). Pero antes, nos acercaremos unos metros al borde de la loma para contemplar la maravillosa panorámica que se presenta: el valle del Guadalimar y las cumbres de la sierra de las Villas y Segura al frente, destacando dos de las Cuatro Villas que conforman la comarca, Villanueva del Arzobispo abajo, e Iznatoraf dominando el terreno arriba.


Entrada al recinto del castillo y ermita de La Consolación

Valle del Guadalimar. Iznatoraf y Villanueva del Arzobispo en segundo plano (Fotografía: F. Berzosa)

Iznatoraf (Fotografía: J. Olivas)

Villanueva del Arzobispo (Fotografía: J. Olivas)

Continuamos por el camino agrícola, sin desviarnos por ninguna de las bifurcaciones que presenta y que nos llevará, tras descender por la loma, a un buen cortijo semiderruido, el cortijo Nuevo o cortijo de Cuesta Barrera (WP-09), que domina ampliamente toda esta loma del río Guadalimar. En este punto es desde donde debemos localizar la Granja de Santa Ana. La tenemos casi a tiro de piedra, a unos 500 m en línea recta y dirección netamente sur. Para alcanzarlo, lo mejor es apoyarse en el track para evitar dar rodeos innecesarios, ya que el destino se encuentra rodeado de monte y tiene difícil acceso salvo por el lugar por donde accederemos.


Cortijo Nuevo. Lugar de bajada al convento-granja de Santa Ana

Tendremos que introducirnos en el olivar que hay justo frente al cortijo, observando que, desde este, parte una linde que cae perpendicularmente por la ladera (WP-10). Bajamos por el lado derecho, el camino iba antiguamente marcando la linde y aunque en zonas se pueden aún apreciar los refuerzos del mismo, se encuentra prácticamente perdido, por lo que es más práctico caminar a unos metros, entre el olivar. Al finalizar este, comienza tierra de monte y se evidencia un murete por la izquierda que nos servirá de referencia, aunque mantengamos la distancia continuando la dirección sur.


Granja de Santa Ana. Fuente - minado

El breve tramo de monte vuelve a dar paso al olivar y por las trazas del terreno podríamos decir que accedemos al antiguo huerto de la granja de Santa Ana. Cerca, por la izquierda, nos topamos con una vieja alberca ya en desuso y la fuente minado que abastecía probablemente toda la finca (WP-11). De allí giramos por la derecha y subimos a un bancal superior, transitando por encima de la gran balsa de riego que aquí realizaron. Accedemos a la era, donde aún es reconocible su empedrado (WP-12) y desde donde ya apreciamos las reconocibles ruinas de la Granja-Convento de Santa Ana (WP-13). Subimos con cuidado por un senderillo para contemplar la entrada desde más cerca y acceder a la cruz conmemorativa que se erigió en 1971 (WP-14). Cumplido el objetivo, regresamos desandando el camino hasta el cortijo Nuevo (WP-09).


Convento - Granja de Santa Ana (ruinas).

Vieja era de la granja.

Cruz de Santa Ana (1971).

Ahora tomamos el ancho y buen camino que nos llevará a Sorihuela en un plis plas, antes, nos toparemos con otro de esos cortijos que merece ser contemplado y que ayuda a reflexionar como podría ser la vida años atrás por estos pagos, el cortijo de Antolín, (WP-15) uno de esos grandes asientos desde donde se dirigía la vida de multitud de personas que allí tenían su sustento. Lamentable ver el estado ruinoso en el que se encuentra. Poco después diviso, desde cierta altura, la localidad de Sorihuela, nuestro destino de fin de etapa. Entramos en la localidad por la fuente medieval de los Caños (WP-17) y el lavadero local (WP-18) muy bien restaurados. Por fin, callejeando, llegaremos a la renacentista y sobria Iglesia de Santa Águeda (WP-19), donde daremos por finalizada la etapa.


Cortijo de Antolín.

Cortijo de Antolín. Leyenda en el dintel de la puerta. 

Sorihuela de Guadalimar. Panorámica

Sorihuela de Guadalimar. Fuente de los caños

Sorihuela de Guadalimar. Lavadero municipal.

Sorihuela de Guadalimar. Iglesia de Santa Ágeda




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(1) San Juan de la Cruz en las tierras de Jaén. Dámaso Chicharro. Ed. Universidad de Jaén. 2013.

(2) Caminos Andaluces de San Juan de la Cruz. López Fé CM. Ed. Miriam. Sevilla 1991.